sábado, 14 de mayo de 2011

LA HISTORIA DE LA LEY 100, Y LA QUIEBRA DE LAS EPS.


La Ley 100 no es para la salud sino para el negocio (Parte 1ª)


Transcripción de la intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate al ministro de la Protección Social, Mauricio Santa María, sobre el sistema de salud, 3 de mayo de 2011,

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No fue Santos quien destapó el escándalo. Reconocimiento a una lucha larga. Como César Gaviria, Uribe y Santos están en la génesis del desastre. No es un debate contra las IPS, también víctimas de las EPS, ni tampoco contra el cooperativismo. El Seguro Social fue calculadamente destruido. Casi ninguna EPS del régimen subsidiado le informa al gobierno. El caso de las ARP. Se apropian ilegalmente los dineros del sistema de salud. El sistema de salud avanza hacia la quiebra. Algunos de los medicamentos más costosos del mundo. Cobertura real y cobertura formal. A la gente ya no la mata ni el corazón ni los riñones, sino la Ley 100. Un sistema perverso: la Ley 100 no es la ley para la salud de los colombianos, sino la ley para el negocio con la salud de los colombianos. Las EPS son organizaciones para ganar plata, no para brindar salud. El cartel de las EPS. Sobreprecios por millones de millones. Saludcoop y los parafiscales. El superintendente de Salud debe renunciar. El ministro y el tapen-tapen. La auditoría, una burla. Pueden reemplazar a unos vivos poderosos por unos más vivos y más poderosos. El cambio debe ser estructural.

Antes de entrar en materia, un saludo muy especial, junto con mi expresión de solidaridad, a todos los colombianos que están padeciendo los horrores del desastre invernal y lamentar profundamente la incapacidad del gobierno nacional para llegarles con los mínimos respaldos. Es manifiesta la incapacidad para llevar los auxilios.

En segundo término, recordar que el Polo Democrático Alternativo es el único partido con silla en el Congreso que decidió como posición de bancada votar en contra de la reforma de las regalías. Nosotros seguimos expresando nuestra solidaridad a millones de compatriotas de regiones pobres de Colombia que van a ser despojados de sumas descomunales. Les van a recortar los ingresos en una proporción de 80 por ciento. A Arauca, Huila, Tolima, Meta, Putumayo, La Guajira, Cesar, etcétera, de cada cien pesos les van a quitar 80. Me parece una decisión absolutamente inadecuada e irresponsable. Pero además, tampoco es cierto que las vayan a pasar las regalías a las gentes de otras regiones. De la plata, una parte la van a dejar en el exterior ganando intereses ridículos, mientras contratamos deuda externa a intereses más altos. Y la otra se la van a gastar en asuntos del gobierno nacional. Porque este es una reforma montada contra los proyectos chichigüeros, como decía la otra vez el ministro de Hacienda.

Santos, en la génesis de la tragedia

Entrando en materia, empecemos por una primera afirmación: no es verdad que quien haya destapado este escándalo por los hechos realmente desastrosos que está viviendo la salud sea el presidente Santos. Uno tiene que hacerles los reconocimientos a quienes les corresponden. Aquí hay colombianos que llevan años luchando, organizaciones bien serias, y menciono algunas: el Movimiento Nacional por la Salud, sindicatos como Antohc y Sindess, la Federación Médica Colombiana, que ha jugado un papel clave, la Academia Colombiana de Medicina, que también ha estado al frente de los reclamos, las organizaciones de enfermos de alto costo –unos compatriotas que sufren lo indecible por los malos tratos de las EPS–, Misión Salud –una fundación preocupada cuidadosamente por el precio de los medicamentos–, Ifarma –una ONG también interesada en estos temas– y las ligas de usuarios de la salud. No es entonces el presidente Santos quien destapa el escándalo. No olvidemos que el doctor Santos fue ministro de la administración de César Gaviria, el punto de partida de todo este desastre, en compañía de quien en esos días era senador, el doctor Álvaro Uribe Vélez. Luego no solo está Santos en la génesis de la tragedia, sino que a lo largo de los últimos veinte años nunca lo hemos oído alzar la voz para denunciar lo que viene sucediendo desde hace mucho rato.

Para hacer bien hecho y completo este debate necesitaríamos un tiempo bastante más largo. Voy entonces a renunciar a conciencia a un poco de asuntos en que valdría la pena profundizar. A duras penas los voy a mencionar, cosa que es lamentable. Seguramente habrá compatriotas que quisieran que me detuviera en esos temas, pero definitivamente me tocó escoger qué cosas sí y qué cosas no. Me limitaré a tocar unas cuantas cosas para poder hacer énfasis en cuatro grandes temas, todos escandalosos, sobre el pésimo funcionamiento del sistema de la salud.

¿Cuál es la tesis principal de este debate? Que aquí no solo estamos ante graves problemas de corrupción, sino ante una ley, la 100 de 1993, una ley torcida, perversa, la base de este cúmulo de problemas, y también ante unos gobiernos alcahuetes, los anteriores y este, dedicados a aplicar esa ley regresiva y retardataria. Ambos factores explican en parte los horrores y el desastre que estamos viviendo.

No es un debate contra las IPS ni contra el cooperativismo

Advertir también que este no es un debate contra la economía privada, así defienda de manera muy clara la red pública hospitalaria y la necesidad de que el Estado juegue un papel fundamental en la prestación de los servicios de salud. Pero creo que deben existir IPS privadas, Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, clínicas, hospitales, laboratorios, centros de diagnóstico. Mi debate no es tampoco contra ellos, también víctimas de las EPS, las mandamases del sistema y las que al final se quedan con el grueso de los recursos. Las EPS les imponen a las IPS tarifas absolutamente inaceptables y que las empujan a la ruina, plazos escandalosamente largos de pagos y maneras de cobrar y facturar por completo abusivas. Las obligan además a renegociar las glosas. Es común, por ejemplo, que una IPS le presente a una EPS una factura y le diga, usted me debe 50 millones de pesos, y la EPS le monta todo tipo de procedimientos torticeros para al final someterla a aceptar tan solo un porcentaje de la factura. Y hay una deuda descomunal de las EPS con las IPS, deuda que las está quebrando. Ayer un alcalde de un pueblo del Tolima denunciaba cómo una de estas EPS le metió un cheque chimbo de 400 millones de pesos, hecho casi increíble, pero son las anomalías que suceden a diario en el sistema. Entonces, las EPS acogotan a las IPS e incluso las arruinan para después sustituirlas generando fenómenos como la integración vertical. Señalo de una vez este punto, uno de los aspectos más perniciosos en el funcionamiento de la salud en Colombia, estrechamente relacionado con la ruina del sistema público de salud, sistema insustituible en cualquier modelo medianamente democrático.

Tampoco es un debate contra el cooperativismo, tiene que quedar claro. Aunque en el negocio de la salud hay involucradas un número importante de cooperativas, no es un debate contra el cooperativismo, pero, por supuesto, no acepto que en nombre del cooperativismo se puede hacer cualquier cosa. En especial, repudio las Cooperativas de Trabajado Asociado, montadas con el cuento de que son actividades cooperativas, cuando se trata en realidad de organizaciones hechas para impedir que los trabajadores, incluidos los de la salud, perciban unos ingresos dignos. No comparto tampoco ningún tipo de práctica indebida, así agite las banderas del cooperativismo. Pero el debate no es contra el cooperativismo, insisto, lógica institucional que respeto como de aportes positivos a la vida del país.

El Seguro Social fue calculadamente destruido

Ojalá tuviéramos tiempo de hacer un debate a fondo sobre la destrucción del Seguro Social. Es uno de los asuntos más dramáticos de toda esta historia y uno de los que más desnudan los horrores de la Ley 100. El Seguro Social fue calculadamente destruido, porque, claro, cuando los neoliberales decidieron privatizar la salud, el Seguro Social contaba con un número importantísimo de colombianos aportantes y no había entonces cómo montar el negocio si no se lo sacaba de en medio. Lo que hicieron fue dejarle al Seguro los pensionados y pasarles los cotizantes a los fondos privados de pensiones, maniobra calculada para arruinar al Seguro Social, como efectivamente lo arruinaron, mientras les dejaban a los negociantes de las pensiones el lomo del negocio. Y en el caso de la salud fue lo mismo. Las EPS le raponearon al Seguro los pacientes menos problemáticos, digamos, y le dejaron los pacientes de alto costo, los más viejos, las enfermedades catastróficas. El propósito era arruinar al Seguro Social y lo arruinaron. Y no solo lo arruinaron, sino que después le arrebataron las clínicas, compradas todas a menos precio. Aquí llamo a los organismos de control que deben de estar viendo este debate para que investiguen quién se quedó con las clínicas del Seguro Social, que valían toda la plata del mundo y que se subastaron a menos precio, estoy seguro. Es un asunto que se debe investigar si es que de verdad se quiere destapar la corrupción y no, como me temo, limitarse a hacer ruido en lugar de romper las nueces.

No me voy a referir tampoco al régimen subsidiado y solo voy a hablar del contributivo. El subsidiado sí que daría para un debate de veinte horas. Es el horror, ministro Santa María. Aclaro desde ya que habrá que individualizar. Aquí hago generalizaciones porque pienso que es lo predominante, pero habrá que individualizar cada caso como corresponde, con actitudes serias de los organismos de control y en la política, porque lo que realmente predomina en el subsidiado, como también en el contributivo, es una serie de prácticas escandalosas, entre ellas, inventarse pacientes que no existen, negar los tratamientos, hacer de múltiples maneras operaciones fraudulentas. Y con un agravante del que ya son víctimas este gobierno y el ministro Santa María y es que el sistema de salud, como una de sus características, está supuestamente montado sobre una información que deben enviarle al gobierno nacional las Entidades Prestadoras de Salud, o EPS, para que a partir de ella el gobierno tome decisiones.

Les voy a dar este dato. A partir del primero de enero, el ministro Santa María le subió al régimen subsidiado el valor de la UPC en una proporción importante. La UPC, como lo voy a explicar después, es la base sobre la que se monta el negocio. El dato es que de 49 EPS del sistema subsidiado, solo cuatro dieron información válida, según el Ministerio. Las otras 45 dieron informaciones que no lo eran de ninguna manera. Y sin embargo, el Ministerio les subió el valor de la UPC por encima de lo recomendado por los técnicos. Y cuando digo el Ministerio, hago específica referencia a la CRES, puesto que el doctor Santa María es la voz cantante de dicha entidad. Entonces aquí enfrentamos un problema, y lo empiezo a mencionar desde ya, porque voy a seguir haciéndolo a lo largo del debate. Es cómo las EPS abusan y cómo el gobierno alcahuetea y tolera el abuso. Porque uno se pregunta: si ellas no cumplen con los deberes mínimos de dar la información y explicar mínimamente en qué se gastan la plata, por qué diablos les hace el Ministerio unos aumentos superiores a los recomendados por sus técnicos, como lo voy a demostrar.

Manguala entre las EPS y las ARP

En Colombia prácticamente nada se dice de las famosas ARP, las Aseguradoras de Riesgos Profesionales. De ellas nadie habla nada. Es otro horror, colombianos. Lo primero, tienen montados unos combos con las grandes EPS, una especie de manguala, para escamotearles a los obreros los derechos que les corresponden por accidentes laborales y por enfermedades profesionales. El fenómeno es especialmente grave en la gran minería, por ejemplo, en la Drummond y las demás grandes mineras, donde les escamotean sus derechos a nuestros compatriotas. Estudios juiciosos señalan, ministro Santa María y colombianos, que las ARP se están embolsillando mediante astucias la plata de los parafiscales, dinero del sistema de salud, presentándolos como si fueran recursos de su propiedad. Sobre este punto voy a insistir también a lo largo del debate. Cuál es la plata de las EPS o las ARP y cuál es la plata pública del sistema de salud, que al final les corresponde, se supone, a los ciudadanos.

La Superfinanciera reconoce que en pago de comisiones a intermediarios de aseguramiento, el monto es del orden de 333 mil millones de pesos, cifra ya detectada, aun cuando no se sabe aún cuánto de ella sea ilegal. Habrá que establecerlo. También las ARP están utilizando plata de parafiscales para pagar la publicidad, operación también ilegal, a mi juicio, y cuyo monto tampoco ha sido calculado. También pagan con esa plata las primas del Fogafin y los honorarios de salud a terceros. Las ARP no pagan IVA por sus recursos propios, echando el cuento, ahí sí, de que son recursos parafiscales. Cuando se trata de esquilmar los recursos parafiscales, alegan que son propios. Y cuando les llega la hora de pagar los impuestos, dicen que son parafiscales. Espero que los organismos de control también le echen ojo a este entuerto.

Se avecina la quiebra del sistema

El debate también podría estar todo él dedicado a la crisis estructural del sistema y nos demoraríamos una eternidad. El sistema de salud avanza hacia la quiebra. Si no se deroga la Ley 100, si no se corrige seriamente lo que pasa, vamos hacia la ruina. Primero, por el enorme desempleo que hay en Colombia. El país no ofrece empleo, sino desempleo e informalidad, que no aportan de manera formal a la seguridad social. El otro factor son los malos manejos de las EPS y los muchos problemas que vamos a abordar a lo largo de la intervención. La Federación Médica Colombiana le acaba de enviar un derecho de petición a la Contralora General de la República, doctora Sandra Morelli, solicitándole certificar si las EPS, esas que no rinden cuentas y hacen lo que les da la gana, sí presentan suficiente grado de solvencia y liquidez para ser merecedoras de los recursos públicos. Porque el asunto está normatizado. Aquí la plata del Estado, tanto la nacional como la departamental y municipal, no se les puede entregar a entidades que no tienen unos márgenes de solvencia y unas posibilidades de atender el servicio. Y esto puede ser lo que está sucediendo en el conjunto de las EPS, porque se habla de sumas por más de cinco billones de pesos que les adeudarían a los prestadores de servicios de salud de todos los niveles. Y si los cobros se hicieran efectivos y si se pagaran, ¿qué les terminaría sucediendo? Aquí tendríamos también otro tema que él solo daría para un debate completo.

También podríamos hacer un debate larguísimo sobre las condiciones laborales del sector. Una vergüenza, ministro. Es miserable el trato que les dan las EPS a los médicos, a las enfermeras, a las instrumentadoras, a los de las ambulancias, a los odontólogos, a toda la gente que trabaja en el sector. Inaceptable que se trate así a compatriotas nuestros que están teniendo que trabajar dos y tres jornadas al día para medio solventarse la vida. Y es el reino de las cooperativas de trabajo asociado, de esas sobre las que echan tantos cuentos y que han prometido desmontar y no desmontan y que no desmontaron tampoco en la reciente reforma a la salud. Y el doctor Angelino Garzón y el doctor Santos van y echan cuentos a Estados Unidos, pero no las desmontan, porque sin ese régimen de negreros, y cuando hablo de negreros me refiero a los antiguos esclavistas, tampoco les funciona el negocio. Un médico mal pago, maltratado, trasnochado, fatigado, va en detrimento de la salud de los colombianos. Y hay además un maltrato a los médicos mismos, porque es una profesión que, como todas, pero esta en especial, tiene responsabilidades de conciencia. ¿No estamos viendo a muchos profesionales de la salud a quienes los patrones, las EPS, para ganarse unos centavos, los obligan a no recetar lo que deben? Sancionan al que ordena el examen o receta el medicamento que se necesita y, al revés, al que no receta lo que es, lo premian. Obligar a los médicos a actuar mal por un lado o por el otro, para satisfacer la sed de ganancia de estos negociantes de la salud, es un espectáculo bochornoso de descomposición profunda de la vida del país.

Algunos de los medicamentos más costosos del mundo

Este debate, y aquí sí voy a detenerme un poco más, podría ser también todo él sobre el tema de los medicamentos, de especial gravedad, y frente al cual el ministro Santa María y el gobierno del presidente Santos asumen una actitud absolutamente equivocada. Me responde el ministro Santa María y me dice: “El principio general es que existe libertad de precios” en los medicamentos. Y es verdad, salvo en una situación excepcional, a la que más adelante me voy a referir, aquí lo que hay es libertinaje en los precios de los medicamentos. Que cada uno haga lo que se le dé la gana con los medicamentos del sistema, del POS y del No Pos. Porque aquí los llamados medicamentos de bolsillo valen 3,5 billones de pesos. Son esos que, por la mala atención, los colombianos tenemos que pagar todos los días de nuestros bolsillos y a los precios que fijan las trasnacionales como les da la gana y, además, en medio de maniobras fraudulentas.

Hay básicamente tres tipos de medicamentos en Colombia y en el mundo. Unos son los llamados de marca, o sea, los que detentan patentes. En el otro extremo se encuentran los genéricos, idénticos a los de marca, pues la molécula es la misma, pero bastante más baratos porque ya se venció la patente y hay alguna competencia. Y las trasnacionales se han inventado uno tercero al que he llamado el mercado de las falsas marcas. ¿Cuál es? Las farmacéuticas cogen un genérico, le meten un platal de propaganda, lo convierten en un medicamento de marca y se clavan a los pacientes con el cuento de que el medicamento que les están vendiendo es distinto, cuando es el mismo genérico que, como tal, les valdría bastante menos.

Les doy ejemplos de diferencias de precios para que ustedes se aterren, aclarando primero que Colombia es uno de los países que presentan mayores diferencias entre los de marca y los genéricos, y repito, con genéricos sustitutivos de marca la sustitución es perfecta, aun cuando las trasnacionales mientan y digan otra cosas. Porque si lo que hay es un falso genérico, que los metan a la cárcel; ese es un problema diferente, pero que no nos vengan con cuentos, que bastante entendemos de qué se está hablando.

Miren ustedes: como norma, en Colombia el promedio es que el de marca cueste veinte veces más que el genérico, y el de falsa marca, 6.2 veces más. Les doy este dato con respecto a la Ciprofloxacina de 500 mg, más costoso en Colombia que en el resto del mundo. Es 25 dólares más caro que en Estados Unidos y dos veces más caro que en Suiza. Y como este, hay miles de ejemplos. Les muestro otro: el Rituximab, cifras certificadas por los especialistas, en Colombia, corrientemente –antes de algunas medidas–, 3.500 dólares; en Chile, 2.000 dólares. Precio máximo de recobro, después que el Ministerio le puso algún controlito, 2.500 dólares, es decir, todavía 500 dólares más caro que en Chile. El Trastuzumab, en Colombia, antes de ciertas medidas, 4.000 dólares; en Costa Rica, 1.800; en Chile, 2.600 dólares. Precio máximo de recobro, 3.000 dólares, todavía mucho más caro que en los países que acabo de citar.

Hay un caso bien llamativo, porque el Ministerio, después de tantas presiones de la Federación Médica, algún control ha establecido, aun cuando bien bajo. Para el recobro del Fosyga, de 15 mil medicamentos, hay control para 817, pues como dice el ministro, lo que predomina es la libertad de precios, o mejor, el libertinaje. Lo prueba el caso del Kaletra de Abbot. En Colombia vale el triple que en Brasil, vendido por el mismo laboratorio. Y aquí entonces le fijaron por fin un precio de referencia. Se pasaron diez meses antes que el laboratorio se dignara aceptar lo decretado por el gobierno. Lo demuestra también el caso de los antihemofílicos y, en particular, uno de ellos, el Factor VIIa Recombinante. Consultados los precios reportados por todas las organizaciones internacionales de antihemofílicos y con los promedios de Austria, Canadá, Grecia, Filipinas y Estados Unidos –aclarando que según las concentraciones tiene precios diferentes–, el precio internacional del de 60 KUI es de 2,8 millones de pesos, mientras que aquí, según la resolución que supuestamente lo controla, cuesta 7,4 millones de pesos. El de 120 de concentración, precio internacional, 5,6 millones; el de la resolución que supuestamente lo controla, 14 millones. El de 240 KUI, precio internacional, 11 millones; el de la resolución que supuestamente lo controla, 29 millones. Estoy dando cifras redondas para facilitar las cosas. Y así podría seguir interminablemente.

Pero lo más grave de lo que viene sucediendo es que es una imposición del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Usted también lo sabe, ministro. Está en la negociación. ¿Por qué es lo más grave? Porque el TLC no ha entrado en vigencia. El Tratado prohíbe los controles a los precios de los medicamentos y por eso ustedes no utilizan las importaciones paralelas, una práctica que podría hacerse para bajar los precios y que está admitida por la propia Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial de Comercio. Poseo en mis archivos una carta de la presidenta en esos días de Afidro, el gremio de las trasnacionales de los medicamentos, dirigida al entonces ministro Jorge Humberto Botero cuando este intentó imponer algún control de precios. Afidro le previno al gobierno que si se atrevía a hacerlo, le podría poner una demanda en el marco del TLC por expropiación indirecta de los recursos y de los negocios de las trasnacionales. Nos hallamos aquí frente a un problema de una gravedad inaudita. La gente aquí se muere porque no tiene acceso a los medicamentos o porque la plata de la salud se termina gastando en medicamentos que se podrían conseguir a bajo precio.

Cobertura real y cobertura formal

A favor del actual sistema de salud se habla de los cubrimientos, pero olvidando que los cubrimientos formales son bien distintos a los reales. Cuando la gente pierde el empleo, pierde el cubrimiento y los derechos, así aparezca afiliado a una EPS. Y hay otras formas para impedir que la gente acceda al sistema: las cuotas moderadoras, los copagos, las citas cortas o las tardías de los especialistas, las fórmulas que no se entregan completas, las prohibiciones a los médicos, las localizaciones de las IPS, cuando aquí en Bogotá, por ejemplo, se concentran en el norte y la gente vive en el sur, todo eso se vuelve una barrera para que los colombianos hagan efectivo el derecho a la salud. Si hay algo escandaloso en el sistema es que, aunque haya modificaciones, todavía hoy para muchos colombianos del régimen subsidiado su derecho en salud sea del orden del 60% del régimen contributivo. Y en el caso de los subsidios parciales, por ahí del 40%. Es una aberración. Como el sistema no los atiende en forma adecuada, hay colombianos que se mueren de males de los que otros se salvan.

Y si el fenómeno no empeora, es por las tutelas. Digamos que aquí la Corte Constitucional, a punta de tutelas, ha logrado mitigar en parte el desastre. Solo que pasaron dos cosas. Primero, ahí tramita el gobierno del presidente Santos la ley de la sostenibilidad fiscal, para golpear la tutela en lo que tiene que ver con derechos sociales, dicho por los propios tecnócratas neoliberales. Y la segunda, en la que vamos a profundizar, es que el No POS creado por la tutela terminó convirtiéndose en una fuente descomunal de corrupción, generando daños inmensos.

¿Cuál es el problema de todo lo dicho, compatriotas y senadores? Hablamos y hablamos de plata y de negocios y de economía y alguien podría pensar que nos olvidamos del punto principal, la salud de la gente. No. No nos olvidamos. Todo lo que he dicho tiene que ver con la salud de la gente. Es que cuando alguien se roba una plata, hay menos salud para los colombianos. Cuando se maltrata a un médico, se deteriora la calidad de la salud para los colombianos. Cuando las EPS le ponen a un medicamento un precio que no se corresponde, es menos salud para los colombianos. Cuando los recursos se malbaratan, hay menos salud para los colombianos. Luego este es un debate sobre la vida de la gente. Y en este sentido, es peor el desastre que tenemos. La Ley 100 es una norma que genera proporciones inmensas de enfermedad y muerte. Aquí hay un número descomunal de compatriotas a quienes ya no mata ni el corazón ni los riñones, sino la Ley 100. Los mata el POS del contributivo, o el del subsidiado, o la barrera equis o ye, o el precio de los medicamentos. Colombia se nos está llenando de enfermos y de muertos por cuenta de males que la medicina sabe curar, que se mueren o se enferman, no porque la medicina no pueda impedirlo, sino por pobres o por estas maniobras de las EPS que estamos denunciando. Estoy seguro de que si la televisión se tomara el trabajo, y lo hago como una invitación a los noticieros, de mirar durante una semana cuántos muertos hay por violencia en Colombia y cuántos por Ley 100, daría que hay más muertos en Colombia por la Ley 100 que por todas las violencias que nos martirizan. Esa es la triste realidad. Y cómo no se van a morir por Ley 100 si hay personas que tienen una atención del 30% del contributivo. Lo que pasa es que hay verdades que duelen y es de mal gusto mencionar, pero son así, son realidades. Ahí están las cifras y se pueden demostrar con todo detalle.

Un sistema perverso

Con los recursos del sistema de salud, dicen los especialistas, Colombia alcanzaría para tener una salud con cubrimiento universal y alta calidad. Y no se da así porque el sistema es perverso, como vamos a irlo explicando a lo largo del debate.

Por qué no funciona. Claro, se roban unas platas, sobre todo los peces gordos y también unos chiquitos. Pero lo más grave es que el propio sistema es el que induce los fenómenos de corrupción de los que estamos hablando. ¿Cuál es el lío? Que la Ley 100, compatriotas, no es la ley para la salud de los colombianos, sino la ley para el negocio con la salud de los colombianos. Y es bien distinto. La Ley funciona bien si da ganancia, no si da salud. Si da ganancia y además da salud, bueno, de pronto, pero lo que no puede faltar es la ganancia. Lo saben neoliberales como el ministro Santa María, especialista en estos menesteres. Es lo que dice la norma: primero la ganancia y después la salud, esa es la concepción.

Detallémoslo un poco. ¿De dónde salen las ganancias de las EPS? Al sistema le entran unos recursos, principalmente los que pagamos quienes gozamos de empleos estables y también los patronos, y le entran además recursos del Estado. Todo lo termina financiando una cosa llamada la UPC, que es la cantidad de plata a la que tiene derecho un ciudadano–estoy hablando solo del contributivo, no voy a entrar en detalles sobre el subsidiado–, para que con ella lo atienda la EPS cada año en un determinado plan de salud. La UPC es la unidad de pago por capitación. El plan de salud es el POS, el plan obligatorio de salud. Hoy la UPC es del orden de 500 mil pesos. Luego la EPS debe gastarse en mi salud unos 500 mil pesos. Pero resulta que de esa plata también sale la ganancia de la EPS, la utilidad, el negocio, que se sustrae como una parte de la UPC. La EPS percibe además otros ingresos que también se pueden terminar convirtiendo en ganancias, como lo son las cuotas moderadoras y los copagos y los recobros al Fosyga, cada vez mayores. Aquí hay entonces un problema que resulta clarísimo visualizar. Cuanto menos gaste en salud la EPS, tanta más plata podrá convertir en ganancia, tomándola de la UPC que le ha sido pagada. Y cuanta más plata logre que le llegue al sistema, por ejemplo, mediante recobros en el Fosyga, tanto más puede terminar convirtiendo en ganancias. La operación es fácil de entender.

Así está montado el sistema. Con un agravante, y es que en ninguna parte se estipula, ni siquiera en vía de insinuación, a cuánto debe ascender la utilidad de la EPS. ¿El 5%, el 10%? El Ministerio hace cuentas con AIU entre el 15%, el 10%, el 5%, o sea, es una medida bastante arbitraria. Pero, repito, hay una contradicción, pues cuando a un ciudadano le niegan una cirugía, probablemente todo o parte se vuelve ganancia para la EPS. Cuando le niegan un medicamento, todo o parte se vuelve ganancia para la EPS. Hay en suma un riesgo moral, como lo llaman los banqueros, descomunal, porque el sistema empuja a la EPS a negarles a los colombianos la salud que debiera darles, un requisito sin el cual no hay ganancia. Y si no hay ganancias, entonces para qué EPS. Porque las EPS son organizaciones de negocios para ganar plata, no para brindar salud. Ellas ganan plata en salud como otro se la gana haciendo zapatos o tamales o montando una empresa de cualquier índole.

La integración vertical agrava el fenómeno. La teoría era que la EPS administraba los recursos y contrataba los servicios con las clínicas o IPS. ¿Pero qué sucedió? Hecha la ley, hecha la trampa. Se inventaron la integración vertical. Entonces ahora las EPS controlan a las IPS, o porque son de su propiedad, o porque, me lo aclara el ministro, también hay integración vertical por medio de relaciones contractuales. Luego el cuento ese de que está limitada la integración al 30% es una farsa, pues si yo como EPS puedo someter a las IPS por las relaciones contractuales, estoy integrando todo. ¿Qué quiere decir integrar todo, colombianos? Un hecho de especial gravedad. Que para una EPS puede ser negocio que la clínica o IPS le cobre carísimo, porque aun cuando la EPS pierda, gana la IPS. Y como es del mismo dueño, los administradores giran por detrás unas utilidades. Lo anterior es parte del secreto de todos estos fraudes. A una EPS le puede convenir comprarle a su empresa farmacéutica asociada los medicamentos más caros del mundo, porque aquí el negocio consiste en que la EPS pierda plata. El POS puede degenerarse, porque la plata se la está embolsillando la EPS por conducto de una IPS intermediaria, que es de su propiedad. Lo ha explicado la Universidad Nacional y todos los técnicos lo saben.

Ministro, usted en la reforma del año pasado aceptó que siguiera funcionando la integración vertical, una de las madres de la corrupción del sistema y de la manipulación y de todos los horrores que suceden. Y hoy lo oí en la radio contestarle a un periodista, que le pregunta: “Doctor Santa María, ¿y eso de la integración vertical no es muy grave?” Y usted responde: “Sí, es un problema, pero vamos a hablar con los de las EPS a ver qué hacemos”. No, ministro, no hay nada que hablar con los de las EPS. La integración vertical debe estar absolutamente prohibida y se acabó el cuento. O si no, esto va a seguir siendo el negocio de la salud a costa de la salud de los colombianos.

El cartel de las EPS

Veamos algunos casos extremadamente graves que ilustran lo que viene ocurriendo, ya en proporciones escandalosas. Vamos a llegar a las cifras de los billones, colombianos, millones de millones. El delegado de la Superintendencia de Industria y Comercio para la promoción de la competencia hizo una investigación sobre catorce EPS y Acemi, el gremio que las agrupa. Son las 14 EPS más poderosas del sistema. Concentran algo así como el 90% del sistema contributivo y algo así como el 90% de los recobros al Fosyga. Leámoslas con nombre propio, se merecen el honor: además de Acemi, la cabeza de la organización, figuran Colmédica, Coomeva, Famisanar, Salud Total, SOS, SuSalud, SaludCoop, Cruz Blanca, CafeSalud, (las tres últimas, del Grupo Saludcoop), Sanitas, Compensar, Comfenalco Antioquia, Comfenalco Valle y Humana Vivir. ¿Qué descubrió la Superintendencia de Industria cuando les hizo una visita oficial y les entró a los discos duros de los computadores? No es que los superintendentes se empezaran a imaginar cosas, sino que se hicieron con toda la información y descubrieron, según su informe de 114 páginas, que ese conjunto de organizaciones había creado un cartel. La palabra cartel no es mía, es del informe. ¿Qué es un cartel en el sentido estricto de la economía? Un grupo de empresas que se asocian, o mejor, se coluden, primero para que no haya competencia y convertirla en una ficción, y además, para otros propósitos más o menos turbios.

Primer propósito, engañar al gobierno y al país. También en palabras de la Supertintendencia: se conformó un cartel “para ocultar y falsear la información remitida a los entes reguladores”.

Segundo propósito, no competir entre sí, como lo aclara igualmente la Superintendencia: “Determinar uniformemente, cuáles de ellos (servicios) serían suministrados a los afiliados y cuáles de ellos serían negados”. ¿Negar qué? Los servicios del POS o Plan Obligatorio de Salud que ya se les han pagado por anticipado con la UPC.

Tercer propósito, negar derechos e imponer tutelas o Comités Técnicos Científicos, mecanismos para que la EPS no pague el procedimiento o no pague los medicamentos con la plata del POS y de la UPC, sino que se los recobre al Fosyga, de forma tal que el Estado les pague dos veces el medicamento o el procedimiento. El Fosyga es otra cuenta pública, pagada por los colombianos, Dice textualmente la Superintendencia: “Negar la prestación de servicios contemplados en el POS con cargo a la UPC y recobrarlos ante el Fosyga, vía aprobación de tutela o CTC (…) para de esta manera obtener ingresos adicionales”. Más claro no canta gallo. Lo dice la Superintendencia, no el senador Robledo. Claro, yo lo explico de una manera más directa: es cobrar dos veces la misma vaina, un fraude de una gravedad inaudita. No soy abogado, pero me espanta, me imagino que los abogados encontrarán aquí más de una irregularidad.

Cuarto propósito, también de gravedad suma, y lo enreda a usted, ministro: elevar la UPC. Recordemos que la UPC, o Unidad de Pago por Capitación, es la plata que el Estado les da a las EPS por cada afiliado. De ahí es de donde sale la ganancia y de donde ellas prestan el servicio. Y miren lo que dice la Superintendencia: “Presionar al alza el valor de la UPS, con el propósito de demostrar que la misma es insuficiente”. El truco incluye demostrar, entre comillas, que la plata no alcanza y de este modo presionar que el gobierno les suba el valor de la UPC. (Ahora nos vamos a referir a otro caso en el que la infladita que les metieron a ciertos gastos vale un billón de pesos, antes de que el Ministerio fijara el nuevo valor de la UPC). Miren lo que agrega la investigación: “Los estudios técnicos desarrollados por el Ministerio de la Protección Social, el Ministerio de Hacienda y la CRES, con el propósito de calcular la suficiencia POS/UPC, tienen como fuente primaria la información remitida por las EPS-C agremiadas en Acemi, la cual ha sido revisada y ajustada como consecuencia del consenso (con el gobierno), fijando así indirectamente el valor de la UPC” (p.87). Ojo que este es el centro del fraude, así es como está montado el cimiento del fraude. El gobierno no produce cifras. Al gobierno se las dan las EPS y basándose en ellas es como define qué plata les paga. Es el cartel de las EPS el que termina determinando el valor de lo que se les paga, que además ha sido fijado de manera fraudulenta.

Lo que denuncio es mil veces más grave que lo que mencionó ayer el presidente Santos. Aquí se les hizo ver a los colombianos que un par de funcionarios de quinta categoría se chiflaron y se embolsillaron unos recibos. No, esto es algo de alta complejidad y con números en grande. Detallemos las cifras. En 2006, recobros del Fosyga, platas que sacan las EPS del Fosyga y las echan a sus arcas, 336 mil millones de pesos. En 2009, 1,79 billones, el 434% más. En 2010, 2,5 billones en recobros de estas 14 EPS, las del cartel de Acemi. Ustedes me dirán, y de eso cuánto se embolsillaron, llamemos, aun cuando el nombre técnico no sé cuál sea, cuánto se embolsillaron de dineros a los que no tenían derecho. No lo sé, porque en esos recobros también hay plata a la que sí tenían derecho. Porque si hay un medicamento o un procedimiento que es No POS, hay derecho a recobrarlo. La Supersalud nos dio la pista esta semana. Dice que hizo un muestreo de recobros al Fosyga y llegó a la conclusión de que el 54,9 por ciento de los recobros eran de derechos del POS. ¿Qué quisieron decir? Que no tenían derecho, que el recobro fue fraudulento, que ahí hubo una trampa. Y si estamos hablando de 2,5 billones de pesos en solo 2010, estamos hablando de un fraude en ese año de 1,25 billones de pesos. Y no es un funcionario cualquiera por ahí. No. Por lo que he explicado, estamos ante una conspiración. Es la base de lo que está ocurriendo. Tenemos un sistema perverso, al que se lo han tomado las EPS con la negligencia, la irresponsabilidad, la alcahuetería del Estado.

El doctor Santos habló ayer algo de esto, pero aquí hay colombianos que llevan rompiéndose el espinazo y denunciando anomalías desde hace lustros sin que nadie les pusiera cuidado. Es la hora de los cobros, pero que lo hagan los que tienen derecho, no los que salen a última hora a presentarse como los grandes redentores. Aun cuando si quieren ayudar, que lo hagan, pero les vamos a exigir que ayuden con seriedad, no escarbando un poquito, como el gato, para que las cosas sigan iguales.

viernes, 13 de mayo de 2011

REINGENIERIA A ELECCION POPULAR DE ALCALDES PROPUSO EL PROCURADOR.


Viernes, 13 de Mayo de 2011 00:00 / TOMADO DEL PERIODICO EL NUEVO SIGLO.

El Procurador lamentó que dichos funcionarios se sirvan de su función y no la ejerzan “para servir al interés general”.

Analizar y discutir qué tanto el sistema de elección de alcaldes genera hoy vulnerabilidades que permiten la cooptación de lo público pidió el procurador Alejandro Ordóñez.

“Hay que poner sobre la mesa el tema de la elección popular de alcaldes”, expresó Ordóñez al reflexionar sobre los motivos de la abstención electoral en Colombia, la privatización de la concepción de lo público y la necesidad de generar un debate académico frente a la elección popular de alcaldes.

En el marco del Foro “Los retos del Estado y de la sociedad civil en la lucha contra la corrupción”, convocado por Transparencia por Colombia, el Jefe del Ministerio Público afirmó que los ciudadanos no acuden a las urnas porque no creen en su institucionalidad y porque perciben que quien ejerce la función pública actúa en muchas oportunidades privilegiando el interés particular: “Hay una deslegitimación de nuestro sistema originado por la corrupción”, señaló.

El Procurador indicó además que existe una privatización de la concepción de lo público y al respecto afirmó: “ese es el paradigma sobre el cual el funcionario se sirve de su función y no ejerce su función para servir al interés general, al bien común”.

Señaló que en los actos de corrupción se evidencian tres actores: el funcionario, el particular y la sociedad civil, que sufre las consecuencias de esos actos de corrupción: “Con las altas cuotas de corrupción, menos hospitales, menos carreteras, menos servicios públicos”.

Respecto del papel de los organismos de control, reiteró que se deben escoger los casos paradigmáticos de corrupción, de acuerdo con sus consecuencias sociales, jurídicas, económicas, respetando el debido proceso y el derecho a la defensa, pero dando una respuesta oportuna a la sociedad civil. “Si hay algo catastrófico en una sociedad, es percibir que la corrupción se hizo crónica, es decir, que es imposible combatirla eficazmente. Y para reconstruir esa credibilidad perdida, se requiere dar resultados frente a casos paradigmáticos de corrupción”.

Al referirse a la elección popular de alcaldes, el Procurador General aseguró que hoy no se tiene un balance satisfactorio para la institucionalidad: “Ese tema hay que ponerlo sobre la mesa; a la elección popular de alcaldes hay que hacerle una reingeniería”, aseguró.

El Jefe del Ministerio Público se refirió además a los riesgos de corrupción que por los costos de las campañas se generan en los municipios: “Se nos dice cómo los altos costos de las campañas electorales permiten que se compren los alcaldes, y que comprando los alcaldes lo que se está comprando es el presupuesto y la actividad contractual subsiguiente, y que esa cooptación es otro escalón para la cooptación de nuestro sistema jurídico y político”.

jueves, 12 de mayo de 2011

LA EDUCACIÓN Y LOS VALORES CÍVICOS


La educación en valores debe contribuir a formar ciudadanos (hombres y mujeres) que participen en la sociedad: el empeño democrático debe orientarse actualmente a propiciar un tipo de ciudadano y ciudadana, capacitados para convivir en sociedades abiertas y pluralistas, basadas en la tolerancia y en percibir la diversidad como una riqueza que contribuye a la mejora de la sociedad. En una sociedad plural, la educación tiene la posibilidad de mitigar los conflictos, promoviendo los valores que ayuden a las personas a convivir con persona de valores diferentes. Para ello es imprescindible buscar valores comunes compartidos por todos, como los derechos humanos.

Educación en valores es tratar de formar personas que sepan afrontar los cambios en su vida, llevando por sí mismos, de modo autónomo, las riendas de la misma. En estas sociedades complejas y en continuo cambio en las que vivimos, la educación en valores tiene como objetivo fomentar el desarrollo de una fuerte consistencia moral para afrontar situaciones nuevas en las que las reglas conocidas no dan ya una respuesta completamente clara. ¿Qué pasa cuando para una misma persona varios de sus valores entran en conflicto y tiene que elegir? ¿Qué pasa cuando sus valores entran en conflicto con los valores de los demás? ¿Qué ocurre cuando las reglas sociales no se comparten o entienden? ¿Qué valores universales tenemos de referencia?

Escrito por Luis María Cifuentes Pérez
Catedrático de Filosofía

miércoles, 11 de mayo de 2011

Las tres tesis de Uribe derrotadas en la ley de víctimas.


POLÍTICA / REVISTA SEMANA

Según la ponencia de la ley de víctimas, los reparos del expresidente Álvaro Uribe en temas como víctimas de agentes del Estado, restitución de tierras y reconocimiento del conflicto armado no fueron tenidos en cuenta. La pregunta es: ¿podrán revivir en el debate?

Miércoles 11 Mayo

El pasado lunes, al término de una reunión con los senadores de La U encargados de orientar el debate definitivo del proyecto de ley de reparación a las víctimas, el expresidente Álvaro Uribe hizo un particular “apoyo del proyecto”.

Uribe, ante los medios de comunicación, dijo que estaba a favor de la reparación de víctimas siempre y cuando “no se le abra espacio de legitimación al terrorismo; no se den herramientas de agitación para invasiones ilegales de tierras; y no se nivelen a los miembros de las fuerzas armadas con los terroristas”.

Esas tres condiciones, que Uribe le había pedido defender a cinco senadores de su partido, La U, y que se habían convertido para el exmandatario casi que un punto de honor, fueron derrotadas por el acuerdo político al que llegaron los ponentes, y que se consignó en la ponencia del proyecto, radicada en la mañana de este miércoles con el aval de La U, el Partido Conservador, el Partido Liberal, Cambio Radical, el PIN y el Partido Verde.

En consecuencia, el último debate del proyecto ‘bandera’ del gobierno de Juan Manuel Santos iniciará con la derrota de algunas de las llamadas tesis uribistas.

Reconocimiento del conflicto

A pesar de las muchas explicaciones, incluso desde la perspectiva de la cúpula militar, Uribe insiste en que el reconocimiento explícito del conflicto armado puede “abrirle espacio a la legitimación del terrorismo”.

Por eso se oponía a que la ley, en su artículo tercero, el que define el universo de víctimas, mencionara la palabra conflicto armado interno.

Tras la decisión del presidente Juan Manuel Santos de mantener su postura, los ponentes del proyecto no sólo reconocieron el conflicto en el artículo tercero, sino desde el mismo título del proyecto.

Según la ponencia, el título de la futura ley sería: “por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas de violaciones de derechos humanos con ocasión del conflicto armado interno”.

El senador Roy Barreras dice que “la preocupación patriótica” del expresidente Uribe quedó blindada en la exposición de motivos del proyecto, en la que se incluyó un párrafo que señala que para los efectos de esta ley, el reconocimiento del conflicto no significa la concesión del estatus político ni jurídico para ninguno de los actores armados ilegales.

Las invasiones ilegales de tierras

Para Uribe, el capítulo de restitución de tierras consagrada en la ley podría “dar herramientas de agitación para invasiones ilegales de tierras”.

La preocupación del expresidente en este tema es que los procesos de restitución podrían violar la seguridad jurídica y el derecho a la defensa de los tenedores de buena fe. Una preocupación en la que han coincidido algunos gremios.

Pero su tesis fue controvertida por el ministro de Agricultura, Juan camilo Restrepo, quien tuvo que pronunciarse para rechazar esta tesis.

“Falta a la verdad e incurre en grave deshonestidad intelectual, quien diga que la Ley de Restitución de Tierras, que actualmente estudia el Congreso de la República, favorece o estimula invasiones (...) Ninguna norma de esta Ley las estimula. Por el contrario: el texto está lleno de garantías para los titulares legítimos de la tierra en Colombia. De esta Ley sólo tienen que temer los usurpadores y sus testaferros”.

Además, según el senador Roy Barreras, el texto de la ponencia de la ley de víctimas incluye una propuesta que establece que si una persona no acude a las vías de derecho que la ley de victimas le ofrece, y por el contrario recurre a la toma violenta de tierras, perderá los beneficios.

Nivelación de miembros de la fuerza pública con terroristas

Cuando Uribe manifestó que apoyaba una reparación a las víctimas “que no nivele a los miembros de las fuerzas armadas con los terroristas”, revivía el viejo debate sobre si la ley debería reconocer a las víctimas de agentes del Estado.

El senador Juan Fernando Cristo explicó que el proyecto de ley no busca definir a los victimarios, sino reparar a las víctimas sin ninguna discriminación.

“Esa discusión es la que le ha hecho daño a la ley y la que pretende politizarla de forma innecesaria. Aquí cualquier víctima que sufra violaciones a los derechos humanos tiene derecho a la reparación y a ser contemplada en la ley. Lo importante es la naturaleza de la violación a los derechos de una víctima. Aquí ponemos a las víctimas sea de un grupo armado de derecha, de izquierda, o víctimas de agentes del Estado que lamentablemente las hay”, explicó Cristo.

Las tesis uribistas fueron derrotadas en la ponencia, pero en el debate, que empezará el próximo martes en la plenaria del senado, podrían ser revividas.

“El trámite legislativo supone la posibilidad de presentar proposiciones en la plenaria. Seguimos escuchando opiniones de los colombianos preocupados por el tema”, dijo el ponente de La U, Roy Barreras.

martes, 10 de mayo de 2011

EL ESTATUTO ANTICORRUPCION.


*La idea de los ciudadanos virtuosos
*Afianzar Comisión de Moralización

Como se sabe, el libertador Simón Bolívar intentó implantar una tercera Corporación, al lado del Senado y la Cámara de Representantes, que tuviera jurisdicción sobre la ética pública.

Quiso también el Libertador, bajo el mismo trasunto intelectual de la Ilustración, forjar un país cuyo epicentro fueran las virtudes ciudadanas. En esa época, como en Estados Unidos, que textualmente traía la felicidad como objetivo primordial de la Constitución, Bolívar en su Carta Boliviana encontraba fundamental la virtud.

Esto, ciertamente, en contraposición a lo que veía en las realidades de las naciones que había libertado y donde, a su juicio, el peor enemigo era precisamente la corrupción. Desde que llegó de Lima a Bogotá, en el último lustro de su vida, esa fue su preocupación básica, pero desde las mismas Cartas a un Ciudadano Neogranadino y de Jamaica ya palpitaba con creces esa inquietud.

Nunca pudo Bolívar desarrollar legalmente esa idea. Pero lo que sí siempre ha estado claro es, primero, que la corrupción puede considerarse la madre de todos los males, no sólo en Colombia sino en América Latina en general, y segundo que siempre será indispensable crear Derecho Público al respecto hasta dominarla lo máximo posible.

Colombia, desde que es República, ha tenido en su historia momentos estelares contra la corrupción y otros en los que ha sido mediatizada por la misma (la mayoría).

Bolívar, puede decirse, fue derrotado en esos propósitos por quienes lo veían, por eso, como el personaje incómodo a vencer, precisamente porque su presencia y mando impedían el contubernio de las corruptelas. Y a esto, en realidad y en el fondo, se debió el colapso de la Colombia grande. Hubo épocas fundamentales de primeros magistrados probos, donde el buen ciudadano se definía justamente por su acato a la Ley y la no esquilmación de recursos o aprovechamientos de canonjías.

Momento clave de ello se produjo con la aparición de Laureano Gómez, largo lapso en que concomitantemente gobernaron la política personajes como Alberto y Carlos Lleras. La gran mayoría de ellos, en la primera mitad del siglo XX y parte del Frente Nacional, orientaron un país cuya clase dirigente tenía eso de axioma.

Eran, sin duda, ciudadanos que veían la política ante todo como un servicio público, como un teatro para la libre expresión de las ideas y las convicciones, y así pasaba con los funcionarios, en una sociedad donde preponderaba ese ejemplo, inclusive cayendo mandatarios como Marco Fidel Suárez, que sin embargo prefirió renunciar, sin ningún encausamiento jurídico, porque se dudaba de su honra al haber pedido créditos personales a casas financieras que por igual eran contratistas del Estado.

Inclusive los grandes debates de entonces no tienen ni asomo de lo que hoy pasa en el país, porque las categorías y los valores se desenvolvían en un espacio de honorabilidad y rigor.

Hoy, claro, Colombia es un país inmensamente más rico. El monto de las licitaciones y actividades del Estado en los últimos veinte años se ha incrementado geométricamente y, desde luego, catalogado el país como una de las economías emergentes del mundo, muchos medran en procura de enriquecerse sin el esfuerzo, disciplina y largo plazo que suponen hacer empresa real y efectiva.

Lo mismo que funcionarios que dedicaban su vida al servicio público sin medrar sobre el Presupuesto como un coto de caza. Puede verse en la historia, naturalmente, que cuando un país salta hacia el desarrollo, pulula la corrupción, peor en el caso colombiano cuando en los últimos años hubo vista gorda con el fenómeno desbordado. En tal sentido, el Estatuto Anticorrupción, liderado por el ministro Germán Vargas Lleras, es un avance. Pero mas avance sería que la Comisión de Moralización que allí se instituye tuviera los dientes y capacidades para ser realmente el dique de contención contra la corrupción. Ojalá tan determinante como lo pensó Bolívar.

domingo, 8 de mayo de 2011

¡Feliz dia mamas!.

Brindo por las mamas que cambiaron Su Figura por una Gran Barriga, cambiaron un delineador ...de ojos por ojeras, ellas que cambiaron las noches de rumba por constantes trasnochos, cambiaron su bolso por una pañalera, por aquellas mamas que no le importó cambiar todo por recibir amor a cambio.

jueves, 5 de mayo de 2011

EL CIRCO DE LA MARIPOSA COMPLETO EN ESPAÑOL HD.avi

La lealtad

La lealtad esta relacionada con la fidelidad, la confianza y la amistad... es una virtud, un compromiso con lo que creemos, con nuestros ideales y con las personas que nos rodean.... está íntimamente ligada al carácter de una persona, a su valor y honor... aunque a veces muchos desconocen su verdadero valor.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Corrupción y anticorrupción: Más preguntas que respuestas



POLITICA Y GOBIERNO / TOMADO DE RAZON PUBLICA

Domingo, 01 de Mayo de 2011 21:05

El Estatuto Anticorrupción avanza con dificultad en el Congreso. Qué se busca, cómo se busca, cuáles son las innovaciones y cuáles las limitaciones del proyecto. Por de pronto se le han quitado dientes a la Ley y 60 congresistas se han declarado impedidos para votarla ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

Adriana Delgado Gutiérrez*


Las distintas miradas

El extenso título del proyecto de ley anticorrupción [1] se explica por los múltiples temas a los cuales se refiere. El texto presentado por el Ministerio del Interior y de Justicia, dos días después de la posesión del presidente Santos, contiene un poco de todo lo que se ha considerado necesario en la lucha contra la corrupción, y que recogen desde sus distintas perspectivas las entidades públicas y las organizaciones de la sociedad civil que participaron en su redacción.

A falta de una lógica integral, el texto que cursa en el Congreso y la suerte que hasta hoy ha corrido en los debates en Cámara y Senado revelan la complejidad cultural, política y social del fenómeno, los intereses que están en juego y la precariedad de la reflexión frente a las intervenciones y los resultados que se buscan.

El tema de la corrupción es pendular; va y viene impulsado por los escándalos que logran notoriedad gracias a los medios de comunicación, en un ambiente de desconfianza ciudadana en las instituciones, así como de ambigüedades del sector privado y la ciudadanía sobre su connivencia con el fenómeno y sus implicaciones.

Cuenta también la lógica de los negocios, que trasciende el ámbito nacional, y para la cual son necesarias reglas de juego bien establecidas, que garanticen iguales oportunidades de acceso y competencia.

Y hay una especie de control político y social global, que incorpora los niveles de percepción de la corrupción en los países, como un indicador de gobernabilidad.

Lo que dice el proyecto

En este contexto, el proyecto de ley avanza en cumplir las obligaciones internacionales que se siguen de la Convención Interamericana y de la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción. Los países firmantes -como Colombia- deben adoptar medidas referentes a la prevención, a la investigación y a la sanción de las conductas corruptas. Y esto se busca en el proyecto de ley por distintos caminos:

•Primero, en la forma de medidas administrativas y penales que aumentan la vigilancia sobre las actuaciones de los servidores públicos; de incorporar la noción de corrupción pública y privada, y de endurecer las sanciones -medidas disciplinarias y penales-, excluir beneficios y ampliar los de términos de la prescripción penal.

•Segundo, introduciendo inhabilidades y más vigilancia sobre la financiación de las campañas electorales, al regular la relación entre contratistas y candidatos y la llamada "puerta giratoria" o rotación de personas entre el sector público y el privado.

•En estrecha relación con lo anterior, se reglamenta el lobby o cabildeo.
•Se crean organismos especializados, como la Comisión Nacional para la Moralización y la Misión Ciudadana para la lucha contra la corrupción, que adelanten labores pedagógicas e institucionales.

•Como innovación, el proyecto establece la figura de persona políticamente expuesta, o sea del servidor público sobre quien el sector financiero debe realizar un seguimiento cuando existan operaciones sospechosas.

•Se dedica atención especial al sector de la salud, cuya vulnerabilidad ha sido demostrada por distintos escándalos.

•Se establecen mecanismos para que los medios de comunicación lleven a cabo campañas pedagógicas, y para que las instituciones educativas ayuden a inculcar la cultura de la legalidad.

Cinco preguntas gordas

1. La corrupción básicamente depende de un cálculo costo-beneficio, o sea de comparar la ganancia que se obtiene con el riesgo y el costo de ser sancionado.

Ahora bien, si previamente no disminuye la impunidad, el hecho de aumentar los controles o agravar los castigos en el papel solamente, puede causar la paradoja de que los funcionarios ahora cobren más por su actuación corrupta.

Y así, si los anuncios de la ley no van acompañados por mejoras tangibles en la investigación, por efectivas sanciones fiscales, disciplinarias y penales, y por mejores cruces de información entre las instituciones, la corrupción será aún más costosa para la sociedad.

2. Por otra parte el proyecto de ley no distingue -como debería- entre la grande y la pequeña corrupción. ¿Sirven los mismos medios para hacer frente a dos problemas tan distintos? ¿Cuánta energía y cómo canalizarla hacia la reducción y racionalización de trámites y atención al ciudadano, si el mayor desafío probablemente consiste en combatir la gran corrupción, dados sus costos económicos, sociales y políticos?

3. El proyecto se refiere a la "puerta giratoria", pero ¿la reglamentación del cabildeo por sí sola evitará la cooptación de los intereses colectivos por los privados?

4. Puesto que Colombia cuenta con una amplia oferta institucional en las áreas de control, de investigación y de sanción, ¿es razonable crear una Comisión de Moralización que opere sobre los sistemas de información existentes y que resultan ser claramente incompatibles? ¿Cómo diferenciar entre la vigilancia ciudadana o la que ejercen los medios de comunicación, por una parte, y por otra la que compete a los organismos institucionales de control, investigación y sanción? ¿La contribución de los medios de comunicación es puramente pedagógica?

5. Por último, si la contratación pública es el ámbito de mayor ocurrencia de prácticas corruptas, por qué el proyecto atiende de manera especial al sector de salud y no, digamos, al de la construcción de infraestructura donde las erogaciones son más onerosas?

Obrar en causa propia

Hasta el último debate en la Cámara, habían sido eliminados los artículos que apuntaban a controlar la corrupción en sus puntos nucleares esto es:

a) En la financiación de las campañas políticas;

b) En prohibir la postulación a cargos de elección popular de los parientes cercanos de ciertos funcionarios con poder;

c) En prolongar el lapso que debe transcurrir entre la ocupación de un cargo público y la participación en procesos de contratación con el Estado.

Cerca de 60 representantes a la Cámara se declararon impedidos para votar el proyecto debido a ser sujetos de investigaciones preliminares por parte de la Corte Suprema de Justicia o el Consejo de Estado, o bien para no inhabilitar a sus familiares para las próximas elecciones locales y departamentales. Todas las solicitudes de impedimentos fueron negadas por la plenaria de la Cámara.

Por cierto, esta "insólita" situación reveló la precariedad de los procedimientos, la inoperancia de los controles y el seguimiento al tema, para reiterar la necesidad de una reforma a la desueta reglamentación del conflicto de intereses. ¿Será entonces ésta una tarea indispensable del contenido de un estatuto de lucha contra la corrupción?

Todavía faltan algunas sesiones de discusión del proyecto en el Senado y queda algún margen de esperanza para que se retomen contenidos verdaderamente relevantes. Ya veremos...

* Coordinadora del Componente Gobernabilidad y Legitimidad Democrática. Programa CERCAPAZ. Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH.


Notas de pie de página


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[1] Proyecto de Ley "por el cual se dictan normas orientadas a fortalecer los mecanismos de prevención, investigación y sanción de actos de corrupción y la efectividad del control de la gestión pública".

martes, 3 de mayo de 2011

AVALES ALCALDIAS LIBERALES PARA ANTIOQUIA.

(En la foto reunion del Directorio Departamental de Antioquia. Reunido el viernes 29 de abril de 2011).

El título de esta información política es el más acertado para calificar el gran acuerdo a que llegaron los polarizados sectores del Partido Liberal en Antioquia sobre avales de candidaturas, encuestas y consultas para las alcaldías en este departamento.

Y la histórica avenencia roja paisa se logró la noche del pasado viernes durante la sesión ordinaria de dos horas de la Dirección Liberal en Antioquia, que se constituye en un paradigma liberal y se convierte en el primer departamento en Colombia donde el liberalismo despeja, a seis meses de los comicios de octubre, un amplio mosaico de aspirantes a alcaldes.

De los 125 municipios de esta región, los liberales de Antioquia competirán por las alcaldías de 95, toda vez que en treinta no se solicitó aval por este partido.

“El punto de partida de este histórico acuerdo para el Partido Liberal en Antioquia, surge de de la pregunta que nos hicimos el doctor Néstor Hincapié y yo cuando recibimos la responsabilidad enorme de ser los Codirectores del Partido Liberal en Antioquia, ¿qué nos puede unir en medio de tantas distancias y diferencias? De ese planteamiento surgió una de las decisiones trascendentales que nos permitió avanzar a fondo en el acuerdo, tratar de respetar al máximo las presencias y liderazgos de las diferentes tendencias del Partido en los municipios”, explicó el senador y codirector Eugenio Prieto Soto.

Para ello hicieron un seguimiento a los resultados de la elección de los Directorios Liberales Municipales y el Departamental y también a los recientes procesos electorales para el Congreso, la consulta del Partido para la Presidencia de la República y la primera vuelta presidencial.

Fue así como se analizó, uno por uno, en los municipios los perfiles de los candidatos y candidatas, los apoyos de los directoristas, concejales y fuerzas sociales, de los miembros de la Dirección Liberal Departamental, de los diputados y de los congresistas.”

Fue un acuerdo en el que la mayoría de las tendencias debió asumir, en aras de la unidad, decisiones que no les son favorables plenamente como matiz. Sin embargo, sobre estas se dejaron constancias que formarán parte integral del acta, así como pendientes en los que se promoverán mecanismos de diálogo, en torno a los cuales la DLD insistirá para mantener las puertas abiertas al diálogo en los territorios.

El gran pacto rojo consistió básicamente en aceptar 6 candidaturas tempranas, disponer 7 consultas, 5 encuestas, avalar candidatos únicos en el resto de municipios en los que el liberalismo seccional competirá por las alcaldías y que revelamos en los 4 recuadros anexos.

Candidaturas tempranas

Envigado: Héctor Londoño Restrepo
Tarazá: Gadys Rebeca Miguel Vides
Ituango: John De Jesús Sucerquia Adarve
Peque: Hugo León Girón Graciano
Frontino: Jorge Hugo Elejalde
Ebéjico: Manuel Salvador Zapata Cuadro


Municipios con consultas

Cáceres: Benito Antonio Pacheco Julio y Frank David Mejía Jiménez.
Carepa: Carlos Julio Mazo Ospina y Hemel Antonio Tuberquia.

Hispania: Gustavo de Jesús Mesa Ramírez y Nohelia del Socorro Cortés Ochoa.
La Pintada: César Augusto Zapata Pérez y Rodrigo García Londoño.

La Unión: Edgar Alexander Osorio Londoño y Fredy Alberto Ramírez Grisales.
Murindó: Carlos Enrique Ramos Durán, Ezequiel de Jesús Ferro Cuesta, Johny Rojas Valoyes y Nafel Palacios Lozano.

Titiribí: Diego Antonio Montoya Taborda y José Hernán Montoya Arboleda.

Municipios con encuestas

Carolina del Príncipe: Carlos Andrés Pérez Vásquez, Juan José Vásquez Cárdenas y Luis Felipe Tobón González.

Entrerríos: Francisco Javier Pérez Restrepo, Jairo Alonso Peña Guerra, Jorge Adriano Lopera Betancur y Víctor Fredy Ruiz Agudelo.

Itagüi: Javier Alonso Martínez Martínez y Luis Fernando Castaño Grisales.
Santa Bárbara: Gabriel Jaime Ramírez Villegas, Jorge Mario Quintana Cañaveral y Luis Ignacio Ramírez Valencia.

Venecia: Alberto Muñetón Peña y Ferney Darío Hernández.


Candidatos únicos avalados

Abejorral: Jhon Jairo Manrique Hernández
Abriaquí: Margoth Cecilia Gómez Giraldo
Amagá: Armando de Jesús Hernández Piedrahíta
Amalfi: Proceso interno
Andes: Julio Humberto Arboleda Mejía
Angelópolis: Luz Inés Quiceno Arango
Anorí: Gildardo Alonso Roldán Foronda
Anzá: Jorge Iván Molina Palacio
Apartadó: José Phidalgo Banguero Zapata
Arboletes: Heriberto Antonio Montes Peña
Argelia: Edwin Quintero López
Armenia: Gabriel Jaime Barrera Castaño
Barbosa: Decisión interna CML
Bello: Jaime Javier Meneses Monsalve
Belmira: Edison de Jesús Bustamante Ruiz
Betania: Juan Carlos Montoya Alzate
Betulia: Rubiel Correa Sepúlveda
Briceño: José Danilo Agudelo Torres
Buriticá: Carlos Mario Varela Ramírez
Caicedo: Jhon Gerardo Caro Varela
Caldas: Carlos Eduardo Durán Franco
Caracolí: Luis Fernando Daza López
Caramanta: Julián Andrés Granada Restrepo
Caucasia: José Dairo Bedoya Hincapié
Chigorodó: Marelbi Verbel Peña
Cisneros: Gustavo Andrés Monsalve Londoño
Ciudad Bolívar: Proceso Interno
Concepción: Salomón Alonso Valencia Valencia
Concordia: Sergio de Jesús Restrepo Betancur
Copacabana: Juan Carlos Rivera Osorno
Dabeiba: Toribio Girón David
El Bagre: Rodrigo Enrique Calderón Acosta
El Carmen de Viboral: Humberto Restrepo García
El Peñol: Alirio de Jesús Hoyos Galeano
El Retiro: Santiago Atehortua Sierra
Fredonia: Proceso interno
Gómez Plata: Jesús Alvaro Rúa Restrepo
Guadalupe: Aleida María Rodríguez Montoya
Guarne: Diego Mauricio Grisales Gallego
Guatapé: Livaniel Villegas Hincapié
Heliconia: Beatriz Helena Sánchez
Jericó: José Miguel Hernández Ruiz
La Ceja: Gildardo de Jesús Lopera Lopera
La Estrella: Pablo Cesar Córdoba Cuesta
Medellín: Aníbal Gaviria Correa
Montebello: José Alveiro Cañaveral Bedoya
Mutatá: José Leonardo Perea Lenis
Henchí: Cristóbal de Jesús Murentes Pastrana
Necoclí: Jaime López Pacheco
Pueblorrico: Flavio Enrique Fajardo Sierra
Puerto Berrío: Francisco Luis López Gómez
Remedios: Lucía del Socorro Carvajal de Sierra
Rionegro: Hugo Parra
Sabanalarga: Luis Arturo Jaramillo Moreno
Sabaneta: Gloria Helena Díez Guzmán
Salgar: Carlos Emel Cuervo Cañola
San Francisco: Luis Arbey Narváez Ramírez
San Jerónimo: Jesús María Gallego Bedoya
San Juan de Urabá: Emilio Beltrán Cuadrado
San Pedro de los M.: Gustavo León Zapata Barrientos
San Pedro de Urabá: Rafael Enrique Gutiérrez Lagares
Santa Fe de Antioquia: Saulo Armando Rivera Fernández
Segovia: Jhon Jairo Zapata Saldarriaga
Sonsón: María Eugenia Hernández Castañeda
Sopetrán: Juan José Vallejo
Tarso: Hugo Alexander Ocampo Ríos
Turbo: Ariel Angulo Palacios
Uramita: Juan Fernando Ramírez Avendaño
Urrao: Reinaldo de Jesús Urán
Valdivia: Francisco Javier Cárdenas Díaz
Valparaíso: Horacio de Jesús Arenas Cano
Vegachí: Jhony Alveiro Zuleta Monroy
Vigía del Fuerte: Luis Antonio Cuesta Palma
Yarumal: Rodrigo Albeiro Jaramillo Villegas
Yolombó: Isaías de Jesús Palacio Taborda
Yondó: Ovidio Sánchez Duarte
Zaragoza: Camilo Mena Serna.

lunes, 2 de mayo de 2011

"Una mafia se está robando los recursos de salud de los colombianos".


El presidente Juan Manuel Santos reveló un multimillonario desfalco en el sector de la salud. Seis personas capturadas son las primeras comprometidas en la red de corrupción.

Lunes 2 Mayo 2011/ Revista Semana

Un nuevo escándalo de corrupción en Colombia se destapó este lunes. El propio presidente Juan Manuel Santos, en rueda de prensa desde la Casa de Nariño y acompañado por la fiscal general, Viviane Morales; la contralora, Sandra Morelli; y una delegada de la Procuraduría, reveló cómo en el sector de la salud hay “una verdadera mafia se estaba robando los recursos de los colombianos”.

Al destacar que este sector recibe recursos equivalentes a casi el 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir cerca de 28 billones de pesos anuales, Santos advirtió que los comportamientos descubiertos son desfalcos monumentales que son la punta del iceberg de esta “mafia”, como la denominó el mandatario. La defraudación alcanza los “billones de pesos”, agregó.

Pagos indebidos, trámites ilegales, pagos de tutelas falsas, cobros de facturas de medicamentos con valor superior a los del mercado, recobro de cuentas con cédulas de personas fallecidas o cédulas falsas son algunas de las irregularidades halladas.

La declaración del Presidente se da después de la captura de seis personas, una de ellas en flagrancia, quien en el momento de la diligencia judicial fue sorprendida destruyendo documentos, según informó la fiscal general. Desde primeras horas de este lunes, miembros de la Dijín de la Policía llegaron al edificio del Ministerio de la Protección Social para adelantar los procesos de captura contra varios funcionarios.

“Desfalcos monumentales”: Santos

Según explicó el Presidente, se presentan irregularidades en diez modalidades de recobro que las EPS realizan al Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga) por medicamentos y prestación del servicio de salud a los afiliados. En una sola de las actividades ilegales encontradas, y con una muestra de sólo del 10 por ciento, se ha descubierto un desfalco por cerca de 30.000 millones de pesos.

Una de las modalidades de robo que explicó el Presidente consiste en aprobar pagos a las EPS, “que habían sido retenidos” en análisis previos.

También, agregó el Presidente, se “interponían tutelas que les pagaban y los dineros nunca los recibían las personas. Los beneficiarios no se enteraban”.

No es lo único. Los órganos de control también investigan los recobros que se aprobaron por servicios prestados a personas después de haber fallecido. Así mismo, de casos de usuarios que recibieron “muchos beneficios por diferentes canales”.

La fiscal general de la Nación, Viviane Morales, confirmó que el cartel involucra a un grupo de funcionarios del Ministerio de la Protección Social y del Fosyga, así como de particulares. Estas personas serán acusadas de participar en recobros irregulares, sobre los cuales se cobraban el 6 por ciento.

Los detenidos fueron puestos a disposición del juzgado 32 de Bogotá, donde se les imputarán cinco delitos: concierto para delinquir, prevaricato por acción, peculado, cohecho y enriquecimiento ilícito en favor de particulares.

La fiscal aclaró que se trata del “primer eslabón”. Destacó que la investigación se hizo en un tiempo récord y que fue adjudicada directamente al despacho del vicefiscal general.

A su turno, la contralora general, Sandra Morelli, anunció que se han iniciado dos indagaciones preliminares: una por el sobredimensionamiento de la UPC (pago que el Gobierno le hace cada año a las EPS por cada usuario afiliado) y otra por sobrecostos y desviación de recursos, que “podrían convertirse en peculado”, explicó.

La Procuraduría había abierto investigación en marzo de 2011 debido a una queja en la que se señalaba el trámite de recobros de algunas EPS ante el Fosyga. El 24 de marzo se abrió la investigación preliminar y un mes después, el 27 de abril, se acumularon en un solo proceso otras denuncias de irregularidades allegadas por la Contraloría.

El director de la Policía, general Óscar Naranjo, dijo que la denuncia de ciudadanos fue clave para el curso de las investigaciones. Si los resultados han sido efectivos, explicó, es por la “puntual información” que está “quebrando” la complicidad con la corrupción. “Los colombianos han dado el paso al frente para darnos las pistas”, dijo el alto oficial.

El ministro de la Protección Social, Mauricio Santamaría, dijo que ningún caso de corrupción será tolerado. “El Gobierno está detrás de todos los corruptos”.

El presidente Juan Manuel Santos dijo que todo el Estado está trabajando armónicamente contra el flagelo de la corrupción, el cual calificó con la misma gravedad que el terrorismo.

jueves, 28 de abril de 2011

¿Dónde queda en este sistema judicial la presunción de inocencia?


Opinion Libre 128

Por: Diego Roldan Jaramillo

En este país, tenemos el problema de que el morbo siempre vende más que la seriedad, vende más que el respeto por las personas. Tanto en la prensa, como en la televisión, a la vez que se llenan la boca de palabras como “presunto” o “presuntamente”, culpabilizan y juzgan a cualquiera con la intención de un buen titular, de un titular morboso que atrape a más lectores, a más espectadores. Que irán como moscas a la mierda.

La luciérnaga y la Serpiente

Cuenta una fábula que en cierta ocasión una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía muy rápido y llena de miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir en su intento de alcanzarla.

La luciérnaga pudo huir durante el primer día, pero la serpiente no desistía, dos días y nada, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga detuvo su agitado vuelo y le dijo a la serpiente: ¿Puedo hacerte tres preguntas?

No acostumbro conceder deseos a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar, respondió la serpiente.

Entonces dime:

¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

¡No!, contestó la serpiente.

¿Yo te hice algún mal?

¡No!, volvió a responder su cazadora.

Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

¡Porque no soporto verte brillar!, fue la última respuesta de la serpiente.

Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos:¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo?

Sencillo.......porque no soportan verte brillar.

La Envidia, es el peor sentimiento que podemos padecer..........

Que envidien tus logros, tu éxito......Que Envidien verte brillar.....

Cuando esto pase, no dejes de Brillar, continua siendo tu mismo, sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, Sigue Brillando y No podrán tocarte.... porque tu Luz seguirá intacta!!!

Son tan santos y tan transparentes los envidiosos: "Que no se ven"

- Decía Jesús: “Que tire la primera piedra quien esté libre de pecado”.

martes, 26 de abril de 2011

"El sistema de salud está montado para convertir en ganancia lo que es un derecho": Jorge Robledo


El senador del Polo Democrático, Jorge Robledo alista un debate al funcionamiento del sistema de salud. En su criterio lo que era un derecho se ha convertido en un negocio.

Debate para el senador, las EPS han concertado mecanismos para apropiarse de los recursos de la salud. En medio de nuevas denuncias sobre irregularidades se abrirá debate en el Senado al sistema creado con la Ley 100.

Lunes 25 Abril 2011¡Soluciones Documentales!
Las denuncias sobre las irregularidades en la facturación de los medicamentos y servicios de salud por parte de algunas EPS van en aumento, mientras en el Senado se prepara un debate sobre la responsabilidad de estas entidades.

Este martes está programado un debate de control político a las EPS y al sistema de salud en Colombia que fue citado por los senadores Jorge Enrique Robledo y Alexander López, del Polo Democrático. Para Robledo, es un debate a la Ley 100 que en su criterio, “no regula el servicio de salud, sino el negocio de la salud”.

La cita tiene lugar luego de que el diario El Tiempo reveló el contenido de un informe hecho por la Superintendencia de Industria y Comercio que da cuenta de una presunta alianza de 14 EPS agremiadas en Acemi para concertar la negación de servicios de salud. Estas EPS representan el 85 por ciento del sector de la salud.

El diario reseñó que la investigación está basada en el cruce de correos de representantes de las EPS y Acemi. También indicó que en este momento Acemi y las EPS se preparan para responder a la investigación que sugiere una multa de 15.000 millones de pesos.

En respuesta a la investigación, Juan Manuel Diaz Granados, presidente de Acemi, dijo que las citas de los correos incluidas en la investigación fueron tomadas fuera de contexto. También calificó de “inexacta” la inferencia de que las EPS se hubieran puesto de acuerdo para pactar una posición uniforme frente a los tratamientos y medicamentos ordenados en el Plan Obligatorio de Salud (POS).

En entrevista con Semana.com, el senador Robledo dijo que esta investigación, que ya tiene en su poder, será un insumo importante para su presentación en el debate. “Las EPS montaron un cartel en el sentido económico de la palabra para robarse la plata de la salud y no competir entre ellas”, dijo.

La investigación de la Superintendencia de Industria y Comercio, además infiere que las EPS agremiadas presuntamente montaron una estrategia para cobrar dos veces medicamentos que no estaban incluidos en el POS. El informe reza que el fin era “negar la prestación de servicios contemplados en el POS con cargo a la UPC y recobrarlos ante el Fosyga, vía aprobación de tutela o CTC, para de esta manera obtener ingresos adicionales”.

La UPC (Unidad de Pago por Capitación) es la prima anual que reciben las EPS del Estado por la atención de cada afiliado; es una suerte de pago por anticipado de los servicios que las EPS prestan.

Las EPS se han quejado en reiteradas ocasiones de que esa UPC es muy baja, por lo cual le han pedido al Gobierno que la actualice según los costos en los que incurrieron en el período anterior.

Según lo indica el informe, las 14 EPS de Acemi negaron servicios que ya habían sido contemplados en esa prima, esperando a que los usuarios demandaran para después reclamar el monto de esos servicios ante el Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga), que administra recursos del Estado para la promoción de la salud.

Los investigadores sustentaron que ese recobro ante Fosyga fue en aumento y en 2006 pasó de representar el 5,6 por ciento de los costos operacionales de esas EPS, a representar el 18 por ciento en 2009. Es decir, de 336 mil millones de pesos a un billón 798 mil millones de pesos.

Para Robledo, la Superintendencia consideró esa práctica como “anticompetitiva, pero también puede constituir un delito al que le cabe una investigación penal”.

El senador consideró que esta investigación desmonta la hipótesis de que el mercado regula los precios de los medicamentos y del servicio de la salud.

En una pregunta que le hicieron al Ministro Mauricio Santa María sobre cómo se vigilan los precios de los medicamentos, el jefe de la cartera respondió: “En cuanto a los precios de los medicamentos el principio que existe es libertad de precios en Colombia”.

Otras denuncias

No obstante, este no será el único tema que abordarán los congresistas del Polo Democrático en el debate a la salud. Incluirán también el tema de la sobrefacturación de los medicamentos que sí están contemplados en el POS. Para el efecto, los congresistas se basarán en dos investigaciones, una del propio Ministerio de la Protección Social y otra del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional.

La primera investigación, basada en información aportada por las propias EPS revela que hubo un sobreprecio de un billón de pesos en los medicamentos. Ese estudio sirvió para que la Comisión de Regulación en Salud (donde tiene asiento el Ministro de Protección) aumentara la UPC en 2011 en un 4,25 por ciento (es decir, 193 mil millones de pesos más).

Robledo reiterará sus denuncias sobre las EPS SaludCoop, Cruz Blanca y Café Salud, basado en la investigación de la Nacional que indicó que mientras las EPS gastaron en promedio en medicamentos 36.324 pesos por afiliado, en 2009, las tres EPS del Grupo SaludCoop, se gastaron 207.790 pesos por afiliado. El sobreprecio es 5,7 veces mayor.
A través de comunicaciones oficiales SaludCoop ha negado los sobrecostos aduciendo que hubo fallas técnicas en los reportes utilizados por el centro de investigación de la Nacional.

El debate, además incluirá un tercer tema que estará basado en un informe de la Federación Médica Colombiana sobre otro tipo de medicamentos y tratamientos no incluidos en el POS. Según información obtenida por esta entidad, entre 2007 y 2009 hubo una sobrefacturación de 70 mil millones de pesos en medicamentos que no están incluidos en el POS y que fueron recobrados ante el Fosyga.

Al final, los senadores refrendarán la petición que hizo la Contralora Sandra Morelli a la Superintendencia de Salud de no conciliar con SaludCoop en una querella administrativa por más de 600 mil millones de pesos.

Ese dinero hace parte de las UPC entregadas a la EPS y debe ser destinado a la atención de los pacientes, a medicamentos o procedimientos quirúrgicos o administrativos. Entre 2004 y 2005 la Superintendencia de Salud descubrió que SaludCoop había utilizado ese dinero en otros fines y bajo la administración de Mario mejía Cardona había ordenado la restitución a SaludCoop de 627 mil millones de pesos.

SaludCoop interpuso un recurso para no tener que devolver ese dinero. El pleito que está en el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ha derivado en un proceso de conciliación entre la Superintendencia y la EPS.

Por esta razón, la Contraloría interpuso una Función de Advertencia al actual Superintendente de Salud, Conrado Adolfo Gómez, para que tome las medidas necesarias y recupere el dinero del erario.

Según el recurso del ente fiscalizador, Saludcoop destinó casi 320.000 millones de pesos (a precios de 2008) en “costos y gastos diferentes al producto de la prestación de servicios de salud a la población afiliada”.

Pero, la Superintendencia de Salud anunció que continuará con el proceso de conciliación, pues éste ya estaba en curso y además fue avalado por la Procuraduría. Además, en criterio de Gómez con la conciliación el Estado se ahorra dinero pues podría tener que indemnizar a la EPS.

El debate al sistema de la salud va para largo. Además, solo hay 150 funcionarios de la Superintendencia para controlar a más de 40 mil entidades relacionadas con la salud (entre laboratorios, EPS, consultorios, centros naturistas, etc.) En palabras de Robledo, “todo está montado para convertir en ganancia lo que es un derecho de la gente”.

lunes, 25 de abril de 2011

EPS: ¿Salud o negocio?

25 Abr 2011 - 10:54 pm

Este martes, debate en el Congreso de Colombia sobre presuntos sobrecostos en medicamentos.

Por: Redacción Política / DIARIO EL ESPECTADOR.

El senador Jorge Enrique Robledo señala que las EPS están utilizando el dinero de la atención de los usuarios para aumentar su patrimonio. Las entidades y el Gobierno se defienden.

En el debate se podrá sobre el tapete la mala prestación del servicio por parte de las EPS.

Debate sobre las EPS

Un álgido debate se llevará a cabo este jueves en la plenaria del Senado, por las presuntas irregularidades en el manejo del presupuesto asignado a las Entidades Promotoras de Salud (EPS), que estarían generado sobrecostos cercanos a un billón de pesos. Además, según el senador Jorge Enrique Robledo, citante del debate, se estaría usando el dinero asignado para la atención de los usuarios a través de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) —presupuesto destinado por el Fondo de Solidaridad y Garantías (Fosyga) para garantizar la atención del Plan Obligatorio de Salud (POS)— en inversiones de patrimonio de estas entidades, en especial Saludcoop.

Al debate fueron citados el ministro de Protección Social, Mauricio Santamaría, y el superintendente de Salud, Conrado Gómez, quienes tendrán que responder por una serie de señalamientos que realizará el senador Robledo. El primero tiene que ver con una sanción que emitiría la Superintendencia de Industria y Comercio contra la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi) y 14 EPS porque “con el argumento de la libre competencia, montaron un cartel para negar el derecho de los pacientes a acceder a los medicamentos y tratamientos a través del POS y generar el reembolso de la prestación de los servicios de salud a través del no-POS, obligando al Fosyga a disponer de estos recursos y generando un doble cobro”, afirmó Robledo.

Al respecto, el superintendente de Salud, Conrado Gómez, señaló que “aún la Superintendencia de Comercio no ha emitido un concepto, nosotros trabajamos de forma conjunta con el Ministerio de Protección Social para regular el tema de la libre competencia y estamos esperando la decisión y saber si hay irregularidades, porque esta es una denuncia muy delicada”. Por su parte, la EPS Saludcoop afirmó que “los medicamentos del POS adquiridos, o bien fueron suministrados a pacientes o se encuentran en inventario para su dispensación futura a los afiliados. La red externa de IPS (Instituciones Prestadoras de los Servicios de Salud) también dispensa de forma adecuada los medicamentos y posteriormente se los facturan a Saludcoop y sus filiales Cruz Blanca y Cafesalud”.

Otro tema sobre el cual se pedirán respuestas del ministro y del superintendente tiene que ver con las medidas tomadas frente a los presuntos sobrecostos en los medicamentos por cerca de un billón de pesos, tal como lo plantea un estudio realizado por la Universidad Nacional y el mismo Ministerio de Protección Social, el cual advierte incrementos de hasta del 300% en el precio de las medicinas. Al respecto, Gómez reconoció este tipo de irregularidades y afirmó que la Superintendencia de Salud está adelantando la investigación del caso.

“Fue el mismo Ministerio el que encontró las irregularidades y luego de una reunión con la viceministra Beatriz Londoño notamos el incumplimiento en la entrega de información, problemas de cobertura y de calidad. Además, la clara tendencia de sobrecostos en los medicamentos de parte de algunas EPS. Por eso ya abrimos investigación contra 22 entidades, hemos hecho visitas de campo y en pocos días le tendremos respuestas al país”, afirmó Gómez.

Frente a estos señalamientos, Saludcoop (a la que se le atribuyen cerca del 80% de estos sobrecostos), por medio de un comunicado respondió que “es imposible afirmar que se hayan sobrefacturado medicamentos POS, tal como algunas personas de manera errada lo han estado manifestando. Por este motivo, le solicitamos a la Superintendencia de Salud confirmar la veracidad de las equívocas afirmaciones”.

Algunos de los puntos que se plantearán en el marco del debate tienen que ver con un informe presentado por la Federación Médica Colombiana, en el que señala sobrecostos en medicamentos del no-POS como: rituximab, un medicamento contra el cáncer, con sobrecostos por $70 mil millones, y antihemofilicos que forman parte del POS y los cobran como no-POS, $21 mil millones.

Los medicamentos en cuestión

La Federación Médica Colombiana (FDM), estableció la existencia de irregularidades en los recobros de los medicamentos “no POS” al Fosyga. Según la federación, los principales medicamentos que presentan irregularidades son:

Rituximab: Medicamento contra el cáncer, que al parecer presenta sobrecostos por $70 mil millones.

Antihemofílico: Coagulante que según la FDM estaba incluido dentro del Plan Obligatorio de Salud pero era cobrado como “no POS”. Tienen un sobrecosto de $21.700 millones.

DETRAS DE CADA INDIGENTE EXISTE UN DELINCUENTE

Luis Pérez Gutiérrez

Las ciudades colombianas vienen siendo arrinconadas por la nueva violencia urbana de las bacrim. Los gobiernos no parecen estar preparados para combatir esa peste. Además de la necesidad de aplicar la autoridad, que parece en vacaciones, es urgente construir un nuevo orden social que proteja a los sectores sociales de los que abusan los delincuentes para consolidar sus fechorías.

Los Indigentes se toman silenciosamente las calles de las grandes ciudades. Y detrás del indigente viene el dolor de ver un ser humano viviendo en la miserabilidad pero también la inseguridad, el miedo del ciudadano de recorrer la ciudad, los atracos, el desaseo urbano. Detrás de la miseria de cada indigente existe siempre un delincuente que se aprovecha de su debilidad humana para establecer su estructura criminal.

Los vendedores de droga, los proxenetas, los extorsionistas, los ilegales, se aprovechan de los indigentes para hacer próspero su negocio del delito.

Se estima que en Bogotá los indigentes que habitan los espacios públicos pasan de 14.000. En Medellín de siete mil. En Colombia, en 2007 existían 4500 niños indigentes callejeros en las principales ciudades. En 2011, superan los 7.000 niños en las calles. Todos ellos consumen drogas y son víctimas de abuso sexual.

Las autoridades se ven débiles frente a la indigencia y no se conocen soluciones certeras. Sobre la indigencia se guarda mucho silencio y existe la soterrada intención de hacer invisibles a los indigentes. Sin mayor fuerza que su propia miseria humana, los habitantes de la calle derrotan con facilidad a los gobernantes.

Se han ensayado soluciones macabras que dan dolor de patria. En algunas ciudades se aplicó la limpieza social proveniente de oscuras manos negras. En otra ciudad se descubrió envenenamiento de habitantes de la calle. Y en Medellín, en el pasado, se descubrió que con dineros de la Alcaldía se recogían los indigentes y los “botaban” en Municipios cercanos.

La Indigencia se vuelve una amenaza contra la seguridad de la ciudad. La Indigencia es una amenaza contra la competitividad de una ciudad. La Indigencia es una amenaza contra el turismo y el progreso de la ciudad. Y no es el indigente en si mismo, sino el abuso que de la indigencia hace el delincuente.

Los Indigentes no solo merecen vivir sino que necesitan un tratamiento digno para recuperarlos desde el punto de vista de la salud y desde lo laboral. Y para eso existe el Estado.

Es hora de construir ciudades con cero indigentes con base en programas de respeto a los derechos humanos y con la fuerza de profesionales en reeducación y en salud. Dejarnos derrotar por la indigencia es darle el paso a todos los factores que arruinan a una sociedad y mantienen vigente la desgracia de la miseria humana.

Medellín debe imponer el programa cero tolerancia con la indigencia. No se puede pasar más de agache ante este flagelo. En las afueras de la ciudad se debe construir una gran granja taller para enseñar oficios, reeducar y abrir las esperanzas de los habitantes de la calle, con profesionales de alta capacitación pues es una tarea difícil.

Cada día, Cada noche, todas las noches, todos los indigentes de la ciudad que estén durmiendo en el espacio público deben ser recogidos con afecto, pero con firmeza, por profesionales bien formados en el tema y deben ser llevados a esa Granja Taller donde se les brinde asistencia alimentaria, en salud y en reeducación laboral. Como algunos no querrán permanecer en la Granja Taller, pues les da miedo a volver a ser personas humanas, que se salgan a pie del centro, y cuando aparezcan de nuevo como indigentes habitantes del espacio público, nuevamente se les recoge y les lleva a la Granja Taller. Y si vuelven a huir de la Granja, se les vuelve a recoger en la noche. El estado no se puede cansar de resolver problemas y menos de recoger los indigentes. Ante la persistencia del estado los indigentes cambiaran de actitud.

Y así se debe repetir la recolección de indigentes, día a día, hasta que el Indigente reconozca que ser indigente no vale y que debe salir de ese lamentable estado con la ayuda del Estado.

Si no derrotamos la indigencia, no derrotaremos la violencia urbana.

Colombia es el país con más desplazados internos en el mundo

Una de cada 97 personas en el mundo, o lo que es lo mismo, el 1 por ciento de la población mundial, se ha visto obligada a abandonar ...