martes, 24 de mayo de 2011

Diez puntos clave de la ley de Víctimas



La ley de víctimas fue aprobada en su cuarto debate este martes.

POLÍTICA

El proyecto de ley de víctimas está a punto de terminar su trámite en el Congreso. Le falta el proceso de conciliación entre las dos cámaras para convertirse en Ley.

La iniciativa pretende reparar, en parte, las pérdidas materiales y morales de las víctimas del conflicto armado en Colombia. Para una mejor comprensión del contenido de la propuesta, de las discrepancias políticas sobre algunos de sus artículos y de su importancia, Semana.com elaboró preguntas y respuestas sobre los temas más importantes de este proyecto de ley.

1- ¿Quiénes son las víctimas?

Son las personas que han sufrido menoscabo de sus derechos a partir de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves a las normas Internacionales de Derechos Humanos. También se considera víctimas a los familiares en primer grado de consanguinidad, a los cónyuges y los hijos.

El texto aprobado excluyó a los integrantes de grupos ilegales, pero sí incluyó a los niños y adolescentes desvinculados de los grupos armados. Para organizaciones sociales como el ICTJ, esa exclusión es contraria a los principios del DIH, pues los integrantes de grupos ilegales también podrían sufrir el menoscabo de sus derechos en algunos casos.

Los ponentes de la ley y el Gobierno acordaron que las víctimas que se podrán beneficiar son las del “conflicto armado”. Esa expresión no había aparecido en las discusiones anteriores. El objetivo de la inclusión es delimitar el universo de víctimas para que queden por fuera las de la delincuencia común.

Para algunos legisladores. como Roy Barreras, de La U, las personas afectadas por las bandas criminales no se deben considerar sujetos de los derechos de la ley en discusión. No obstante, organizaciones de derechos humanos y algunos sectores políticos consideran que las personas que han sido asesinadas por esas bandas o sus familiares, en algunos casos por defender su derecho a la tierra, también son víctimas del conflicto. La discusión no está saldada.

Las víctimas podrían ser entre tres y cuatro millones de personas (casi el 10 por ciento de la población colombiana), pues la cifra incluye a todos los desplazados.

2- ¿Qué es enfoque diferencial?

El proyecto de ley reconoce que hay grupos poblacionales dentro del universo de víctimas que tienen características especiales, como los niños, las mujeres, defensores de derechos humanos, sindicalistas, etc. El espíritu de la ley está orientado a garantizar que las medidas de reparación, asistencia, restitución, tengan en cuenta esas diferencias.

Hay quienes han advertido que dentro de ese enfoque no se incluyó a los indígenas ni a la población afrodescendiente. Estos grupos poblacionales merecen un trato distinto, pues en muchos casos comparten territorios colectivos. Sin embargo, el proyecto prevé darle facultades al Gobierno para la promulgación de un decreto que incluya posteriormente los mecanismos que aplicarán a las minorías étnicas.

3- ¿Qué son asistencia, reparación y restitución?

El proyecto enuncia medidas del Estado de varios tipos que cobijan a las víctimas. Una es la asistencia, que es la ayuda que requiere cualquier persona en el momento en el que se le vulneró su derecho. Por ejemplo, asistencia médica o alimentaria.

Para las organizaciones sociales, la reparación no es una medida de beneficencia, sino la obligación del Estado de “reparar” el daño que ha sufrido la víctima. No obstante, la ley aduce que la reparación ese hace bajo el principio de “subsidiariedad” del Estado y que no se debe entender como que el Estado es “responsable”.

Esa reparación incluye medidas económicas y simbólicas, entre otras. El proyecto define como reparación integral medidas de indemnización, rehabilitación, satisfacción, restitución y garantías de no repetición.

La restitución es la devolución de un bien o un derecho a una persona que lo perdió. El proyecto incluye un capítulo especial dedicado a la devolución de las tierras de personas que fueron obligadas a abandonarlas.

No obstante, algunos defensores de derechos humanos argumentan que el proyecto confunde algunos de los conceptos. También han sugerido que la devolución de la tierra no es suficiente para que las víctimas puedan recuperar su capacidad productiva.

4- ¿Qué es la reparación simbólica?

En la regulación, el Estado se compromete a crear medidas de reparación simbólica para reivindicar a las víctimas. Una de ellas es la creación del Día Nacional de las Víctimas, el 10 de diciembre; otra, la creación de un Programa de Derechos Humanos y Memoria Histórica, para recoger, preservar y cuidar la documentación sobre las víctimas, y la creación del Centro de Memoria Histórica y del Museo de Memoria Histórica, entre otras.

Todas tienen por objeto resarcir el daño hecho a las víctimas, de manera simbólica, y para ello es indispensable conservar los documentos que evoquen a las víctimas.

5- ¿Quiénes tienen derecho a restitución de tierras?

Las víctimas despojadas de tierras o que tuvieron que abandonarlas a partir de 1991. Eso quiere decir que las víctimas que perdieron sus tierras antes no acceden a la restitución de tierras. La exclusión de esas víctimas que no serán restituidas ha sido defendida por algunos legisladores con el argumento de que, según la ley, después de 20 años prescriben los términos para reclamar propiedades. No obstante, algunos observadores han señalado que esa decisión es arbitraria. Pero la posibilidad de que se amplíe la fecha ya quedó sepultada.

6- ¿Qué es la inversión de la carga de la prueba?

El texto del proyecto de ley reza: “el Estado presumirá la buena fe de las víctimas”. Las víctimas tendrán un trato privilegiado por el Estado para poder demostrar el menoscabo que han sufrido. Es decir que las víctimas podrán acreditar su condición con una prueba sumaria, y, si es el caso, el presunto responsable de su condición es quien deberá probar lo contrario.

7- ¿Cuánto cuesta la reparación?

A propósito del costo que tendrá la reparación de todas las víctimas, no hay una suma exacta. En los debates del proyecto se ha hablado de entre 10 billones y 20 billones de pesos. Está claro que la devolución absoluta de los bienes y una indemnización cabal del detrimento patrimonial de las víctimas no es posible.

Por esta razón hay quienes en el Congreso han dicho que el costo es demasiado alto para la Nación. Sin embargo, otras voces, como la del economista Luis Jorge Garay, director de la Comisión de Seguimiento a la Política Pública sobre Desplazamiento Forzado, han dicho que se deben diseñar mecanismos de reparación administrativa que incluyan criterios de proporcionalidad. Es decir, establecer tarifas para la reparación administrativa, pero, en todo caso, no someter la reparación a la regla fiscal, porque podría ser declarado inconstitucional.

8- ¿De qué tamaño es el despojo de la tierra?

Según la III Encuesta Nacional de Verificación de los derechos de la población desplazada, las tierras despojadas o abandonadas forzadamente suman 6,65 millones de hectáreas, entre 1980 y julio del 2010. Esta encuesta es la investigación más completa, hasta ahora, sobre el tamaño del despojo.

Otras investigaciones han mencionado que se trata de dos millones de hectáreas. Sin embargo, las metodologías utilizadas no abarcan la dimensión del problema en su sentido más amplio.

9- ¿Quiénes son los ponentes del proyecto?

El coordinador de ponentes fue el senador Juan Fernando Cristo, del Partido Liberal. Lo acompañaron Roy Barreras, del Partido de La U; Hernán Andrade, del Partido Conservador; Hemel Hurtado, del PIN, y Jorge Londoño, del Partido Verde. Luis Carlos Avellaneda, del Polo Democrático, radicó una ponencia positiva distinta para el último debate, que recoge las inquietudes de un sector de los defensores de derechos humanos que no está del todo conforme con el proyecto mayoritario.

10- ¿Por qué es importante el proyecto?

Analistas de diferentes disciplinas han argumentado que el acceso a la tierra ha sido uno de los ejes del conflicto armado. La aprobación del proyecto es vista como un aporte fundamental a la resolución del conflicto, porque el propio Gobierno reconoce que existe el despojo y una gran cantidad de colombianos vulnerados en sus derechos.

No obstante, la ley también exige mecanismos de seguridad efectivos para quienes reclaman sus tierras o defienden los derechos humanos. Por eso hay quienes advierten que la ley no es suficiente para superar el estado de violencia y proteger integralmente a la población vulnerada. Es un paso de un camino muy largo que apenas empieza.

lunes, 23 de mayo de 2011

La Familia y el Burro

Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro.

Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:

“Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas”

Entonces, la mujer le dijo a su esposo:

“No permitamos que la gente hable mal del niño.”

El esposo lo bajó y se subió él.

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:

“Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima”.

Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas.

Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:

“Pobre Hombre…. Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre!”

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje.

Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:

“Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna!”

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.

Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes:

“Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos”

Conclusión …

Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.

Entonces:

¡Vive como creas! ¡Haz lo que te dicte el corazón!¡Haz lo que sientas!

Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos.

Por eso:

Canta, ríe, baila, ama . . . y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje

y la obra termine sin aplausos!!!

La piñata uribista


Por León Valencia

OPINIÓN

Temo que la corrupción de los dirigentes sandinistas va a resultar un juego de niños comparada con lo que ocurrió en Colombia.
Sábado 21 Mayo 2011

'La piñata sandinista'. Ese nombre le dieron los nicaragüenses al descarado reparto de los bienes expropiados a la familia Somoza y a sus allegados. Pocos años después de la revolución que derrumbó la dictadura somocista salieron a la luz pública denuncias que involucraban a los dirigentes del Frente Sandinista, encabezados por los hermanos Ortega, en la apropiación de grandes riquezas que pertenecían al Estado.

Aterrado con la racha de investigaciones sobre desfalcos, saqueos y distribución indebida de recursos públicos que comprometen a funcionarios y dirigentes políticos ligados al gobierno de Uribe, vinieron a mi memoria los episodios que enlodaron por siempre la epopeya sandinista.

Temo que la corrupción de los dirigentes sandinistas va a resultar un juego de niños comparado con lo que ocurrió en Colombia. Echo una mirada a los recortes de prensa que he acumulado en los últimos meses para tener una representación visual de las entidades que fueron afectadas por el pillaje y de los personajes que llenaron sus bolsillos en un abrir y cerrar de ojos. Veo ministerios, superintendencias, institutos descentralizados y cooperativas. Al lado, más de 200 nombres de altos funcionarios y dirigentes políticos.

Bajo la responsabilidad del ministro Diego Palacio, aparece la quiebra de las siete Empresas Sociales del Estado que se crearon en 2003 y fueron liquidadas en 2006, después del saqueo continuado de sus recursos por parte de dirigentes políticos y paramilitares; el ya olvidado caso de la Empresa Territorial de la Salud (Etesa), donde funcionarios al servicio de parlamentarios realizaron cobros millonarios a juegos de azar clandestinos; la intervención de SaludCoop que empieza a mostrar la estafa billonaria que en unos pocos años se le hizo al Fosyga.

Andrés Felipe Arias tendrá que responder algún día por la distribución fraudulenta de los recursos del programa Agro Ingreso Seguro y la corrupción generalizada en el Incoder. También por haber propiciado la ley de saneamiento de la propiedad agraria que daba toda clase de garantías para que los usurpadores de varios millones de hectáreas pudieran acudir a legalizar sus predios.

En el Ministerio de Transporte empiezan las investigaciones por irregularidades en la adjudicación de la Ruta del Sol. También están en curso las indagaciones a Edmundo del Castillo, secretario jurídico de la Presidencia, por sus vinculaciones con los hermanos Nule. Es apenas una puerta de entrada al examen de la contratación pública en el anterior gobierno que puede deparar sorpresas muy desagradables.

El reparto tomó características dramáticas en el Departamento Nacional de Estupefacientes donde les entregaron a políticos y a mafiosos una parte de los 75.000 bienes incautados; en la Superintendencia de Notariado y Registro, donde se concedieron 42 notarias para compensar a los que votaron la primera reelección y se auspició la titulación ilegal de tierras baldías o despojadas a empresarios y políticos inescrupulosos; en la asignación de las zonas francas, que pasaron de 11 a 37 en un santiamén, beneficiando a los amigos del gobierno con una generosa exención de impuestos.}.

Los sandinistas aprovecharon el halo mítico que los cubrió por el triunfo militar sobre una dictadura atroz para entrar a saco en los bienes públicos y apoderarse de casas y fincas en una Nicaragua empobrecida por la guerra; y los uribistas se ampararon en la confianza ciudadana que generó la política de seguridad democrática y la promesa de acabar con la guerrilla para saquear el Estado y facilitar el enriquecimiento de particulares en una proporción nunca vista en Colombia.

Las fuerzas progresistas en el mundo sufrieron una terrible decepción cuando descubrieron la dolorosa degradación de la revolución sandinista. Igual cosa empieza a ocurrir en Colombia: la gente decente que apoyó la política de seguridad de Uribe y aspiraba a la pacificación del país mediante la destrucción de las guerrillas está descubriendo que, para desgracia del país, Uribe no fue capaz de poner fin al conflicto y sus seguidores aprovecharon la popularidad que esta promesa generaba para crear de la noche a la mañana una masa de nuevos ricos.

domingo, 22 de mayo de 2011

SE COSTEÑIZO YARUMAL: COMPRA DE VOTOS Y TRASHUMANCIA ELECTORAL.........




Diego Roldan Jaramillo, el Domingo, 22 de mayo de 2011 a las 10:25.

Les informo a los ciudadanos lo siguiente: en Yarumal - Antioquia - Colombia, van más de 2000 mil personas inscritas para las elecciones de Octubre del año en curso, y en su mayoría son del Bajo Cauca Antioqueño, y de algunas comunas de Medellín, en un solo puesto de votación de la inmaculada iban alrededor de 600 personas.....solicitamos al MOE y al Consejo Nacional Electoral que verifiquen esta información, con la registraduria de Yarumal o la departamental. Esto es increíble lo que está sucediendo en Yarumal / Antioquia, y nadie dice nada ni hace nada. Compra de votos, trashumancia electoral, y gente de otras partes que no tienen nada que ver con Yarumal. No es un rumor es la realidad, verifiquen las cedulas de los inscritos y se darán cuenta lo que está pasando, en su mayoría esa gente inscrita no es de Yarumal, no vive en Yarumal.....

La compra de votos en Colombia es un mal que siempre ha tratado de destruir nuestra política, especialmente y como es de esperarse cerca de la temporada en donde se escogerán nuestros representantes populares.

Compra de votos con dineros del estado:

Ya se ha demostrado que candidatos a alacaldias están haciendo campaña con el dinero del estado, afirmando que si votan por ellos ciertas obras sociales se realizarán en ciertos barrios.

Como era de esperarse en este caso en la compra de votos en Colombia, sin dudas este tipo de casos es lamentable y ensucian aún más la pobre democracia que tenemos.

En verdad es muy triste conocer las historias que se presentan cerca de las épocas de votaciones, porque con ellas nos damos cuenta de lo bajo que pueden llegar a caer algunas personas para conseguir sus objetivos.

Lo peor del caso es que se está jugando con las promesas hacia un pueblo que desea lo mejor, creyendo que por un simple voto tendrán algo que merece por derecho.

El delito de trashumancia electoral está tipificado como una conducta punible por el artículo 389 del Código Penal, con pena de 4 a 9 años de prisión, y el falso testimonio es sancionado por el artículo 442 del citado código con pena de prisión de 6 a 12 años.

La trashumancia electoral es la acción de inscribir la cédula para votar en un lugar distinto a aquél en el que se reside y constituye un delito contemplado en el Código Penal Colombiano bajo el nombre de fraude en inscripción de cédulas.


Mediante la Ley 599 de 2000, por medio de la cual se expidió el Código Penal Colombiano vigente, se tipifica como delito esta conducta en el artículo 389, el cual dispone: “El que por cualquier medio indebido logre que personas habilitadas para votar inscriban documento o cédula de ciudadanía en una localidad, municipio o distrito diferente a aquél donde hayan nacido o residan, con el propósito de obtener ventaja en elección popular, plebiscito, referendo, consulta popular o revocatoria del mandato, incurrirá en prisión de 48 a 108 meses”.


La trashumancia electoral es conocida como “trasteo de votos” y es calificada por las Altas Cortes como una práctica maligna y antigua que es preciso combatir y eliminar.


El ciudadano que ha incurrido en el delito de trashumancia, también estará incurriendo en el delito de falso testimonio, ya que al momento de realizar la inscripción de cédula la persona está declarando bajo juramento que efectivamente habita en la ciudad, corregimiento o inspección de policía correspondiente.


Como esta estipulado en el artículo 442 del Código Penal, “El que en actuación judicial o administrativa, bajo la gravedad del juramento ante autoridad competente, falte a la verdad o la calle total o parcialmente, incurrirá en prisión de 6 a 12 años”.

Y a los concejales, ¿quién los ronda?


Autor: Sergio De La Torre
21 de Mayo de 2011

En la cruzada anticorrupción adelantada en Bogotá hay algo que se echa de menos y es la denuncia en la prensa sobre la conducta de los concejales, cuya aplastante mayoría eludió el deber de vigilar la contratación de las grandes obras distritales.

En la cruzada anticorrupción adelantada en Bogotá hay algo que se echa de menos y es la denuncia en la prensa sobre la conducta de los concejales, cuya aplastante mayoría eludió el deber de vigilar la contratación de las grandes obras distritales. Los organismos de control (en particular la Contraloría y la Procuraduría, como se ha constatado últimamente) supervisan la acción de los alcaldes y gobernadores, y también su inacción. Y en ambos casos adoptan medidas y sanciones, como la que le acaba de aplicar el Procurador a Samuel Moreno por omisión, que algunos comentaristas, en alarde de ese santanderismo maniático que perdió a Colombia desde su génesis, han tachado de impropia o exagerada sin que, por contraste, les haya parecido exagerado el monto de lo robado en el llamado carrusel.

Los alcaldes sí tienen pues quien los ronde. Pero, ¿quién ronda a los cabildos? ¿Quién cuida de que cumplan con sus obligaciones, sobre todo la de controlar al ejecutivo? ¿Acaso los cabildantes no incurren en negligencia con dolo cuando desatienden su deber de censurar a los burgomaestres por el mismo pecado? Duele decirlo, pero tales corporados en nuestro extraño e imperfecto ordenamiento jurídico no responden ante nadie por omisión de control, ni en lo disciplinario, ni en lo fiscal, ni en lo penal. Mejor dicho, no pagan ni con el puesto, ni con el pecunio propio, ni con la libertad, por su desgreño al vigilar, cualquiera que sea el daño que de ahí se derive para la ciudad.

El desfalco bogotano, que se fue dando a lo largo de estos 3 años, a plena luz, sin que nadie dejara de notar que algo muy raro iba perfilándose hasta convertirse en la evidencia clara de un monstruoso saqueo, solo dos o tres concejales lo advirtieron a tiempo y dieron la alerta. Pero el resto calló, incluidos los contrarios al Polo, que se suponía eran los llamados a resistirse y fiscalizar la Administración. Desde el comienzo se alinearon con ella, traicionando a sus electores, que los designaron precisamente para supervisar la contraparte y evitar lo que ocurrió, previniendo un zarpazo al tesoro y hasta la mera tentación de los pillos, antes de que asomara. Fueron cooptados por la Administración y se entregaron al festín burocrático y al aprovechamiento del poder en su propio interés político, que para eso, y para nada distinto, se hicieron elegir. Así opera, en lo básico, nuestra democracia municipal. La bacanal de los pequeños y medianos contratos nunca falta. Y la de los grandes tampoco. ¿Por ventura estos caballeros no captaron la presencia de los Nule, y sus andanzas?

Hipólito Hincapié, célebre por ser hoy el arquetipo del concejal capitalino de extracción oficialista, marrullero y perspicaz como ninguno, sin inhibiciones y con el apetito siempre abierto, ¿no se olió lo que los Nule se traían? Él y sus colegas de la U, y todos los demás, azules, rojos y verdes, se ayuntaron con el burgomaestre. Por lógica elemental debieran entonces responder, tanto como los ediles del Polo, por el desmadre de las licitaciones, y no pasar de agache a la hora en que la sociedad se alista para castigar a los culpables y a sus cómplices en los comicios de octubre. Pero insisto: es menester que los medios capitalinos señalen, con igual severidad, a quienes, abdicando de su deber más sagrado y esencial, cohonestaron la corruptela. El alcahuete también peca y su falta, en rigor, es peor y repugna más que la del pecador primigenio.

sábado, 21 de mayo de 2011

Los sueños de mi vida......


AQUEL DIA QUE EMPECE A ESTUDIAR DERECHO DECIDI CAMBIAR TANTAS COSAS.......APRENDI QUE DE NADA SIRVE SER LUZ SI NO VAS ILUMINAR EL CAMINO DE LOS DEMAS. APRENDI QUE LOS SUEÑOS SON SOLAMENTE PARA HACERSE REALIDAD. AQUEL DIA APRENDI QUE....EL FUTURO PERTENECE A AQUELLOS QUE CREEN EN LA BELLEZA DE SUS SUEÑOS.

jueves, 19 de mayo de 2011

Valores Familiares


Muchas veces los padres actuales han perdido la rigidez en la educación familiar de los hijos y han pasado por alto fomentar los valores de Respeto, Honestidad, Lealtad, Honradez, Amor, Religión, Culto a los simbolos Patrios, y todo aquel valor con el que nos educaron nuestros padres. Muchas veces critiqué a mis padres porque a mi alrededor no veía dentro de mis compañeros los mismos valores con los que a mi me educaban, muchas veces quise contestar a mis padres y faltarle el respeto a mis mayores pero siempre recibí alguna reprenda por parte de ellos... Hoy veo con tristeza que niños desde muy pequeños no respetan a sus padres pasando por alto su autoridad, mienten con facilidad y desgraciadamente vemos a diario en los noticieros que la delincuencia juvenil va creciendo...

Hoy me pregunto donde quedaron aquellos valores, aquel respeto a nuestros mayores, aquella rigidez con que nos educaron, acaso hemos fallado en algo? O tal vez la necesidad de trabajar nos ha llevado a descuidar la verdadera educación de nuestros hijos? la educación familiar...



Juan Carlos Gonzalez

miércoles, 18 de mayo de 2011

Antioquia en Buenas Manos! exalta y reconoce el desempeño administrativo y fiscal de 12 municipios....


Este documento es de la página de la Gobernación de Antioquia, decía el pastor Olarte que Yarumal - Antioquia le había ido muy bien en el departamento de Antioquia , pues qué pena con el señor Olarte de control interno, juzguen ustedes Yarumal no aparece ni en los concursos.....

Miércoles, 11 de mayo de 2011 19:19/ tomado de la página de la Gobernación de Antioquia.

Fueron entregados 2.500 millones para proyectos estratégicos de las localidades.

Con 2.500 millones de pesos la Gobernación de Antioquia y el Instituto para el Desarrollo de Antioquia -IDEA-, a través del Concurso “Antioquia en Buenas Manos” premiaron a 12 municipios antioqueños por su buena gestión fiscal, financiera y social, que favorece a sus respectivas comunidades, en acto que se efectúo este miércoles 11 de mayo en el Centro de Convenciones Plaza Mayor.

Los municipios ganadores en la versión tres del Concurso “Antioquia en Buenas Manos” son los municipios de Angelópolis, Cocorná, Cañasgordas, San Carlos, Betulia, Caicedo, Sonsón, Guatapé, La Unión, Entrerríos, Copacabana y Carolina del Príncipe.

El Grupo Uno lo constituyen los municipios que incumplen el indicador de ley 617 de 2000, según los resultados obtenidos en la evaluación del indicador para el año 2009. Este reconocimiento se hace tendiendo en cuenta la gestión positiva de cada administración ganadora para mejorar esta condición.

1. Angelópolis: Elkin Alberto Marín Henao. $300 millones de pesos.

2. Cocorná: Héctor Alonso Duque Ramírez. 250 millones de pesos.

3. Cañasgordas: Margarita del Rosario Lopera Cardona: 100 millones.

Del Grupo Dos hacen parte las localidades que presentan un indicador de ley 617 de 2000 que oscila entre el 60% y el 79.9%, es decir, que sus resultados están cercanos al límite de ley, lo cual los ubica en condición de vulnerabilidad o riesgo.

1. San Carlos: Francisco Javier Álvarez Sánchez. $300 millones de pesos.

2. Betulia: Juan Manuel Lema Hurtado. 250 millones de pesos.

3. Caicedo: Eduardo Alfonso Rodríguez Molina. 100 millones de pesos.

El Grupo Tres lo conforman, los municipios cuyos resultados obtenidos en el indicador de ley 617 de 2000 es inferior a 59.9%, y lo conforman municipios de las diferentes categorías de ley.

1. Sonsón: Jesús Antonio Giraldo Bernal. $300 millones de pesos.

2. Guatapé: John Jairo Martínez López. 200 millones de pesos.

3. La Unión: Hugo Botero López. 100 millones de pesos.

El Cuarto Grupo está conformado por los municipios ganadores de las versiones 1 y 2 de concurso “Antioquia En Buenas Manos”. El primer puesto obtendrá $300 millones de pesos, el segundo $200 millones de pesos y el tercero 100 millones de pesos.

1. Entrerríos: Jairo Enrique Ruiz Tamayo. 300 millones de pesos

2. Copacabana: Diego Echeverri Hincapié. 200 millones de pesos

3. Carolina del Príncipe: Edwin Restrepo Álvarez. 100 millones de pesos

El equipo evaluador del concurso encontró que en esta ocasión también se hizo meritorio el esfuerzo demostrado por los municipios de Santo Domingo, Dabeiba y Puerto Triunfo, por participar en las tres versiones del concurso “Antioquia en Buenas Manos”, que muestra un aumento progresivo de su gestión.

GOBERNACIÓN DE ANTIOQUIA

GERENCIA DE COMUNICACIONES

DIRECCIÓN DE INFORMACIÓN Y PRENSA

Medellín, 11 de mayo de 2011

Jdc. 537

martes, 17 de mayo de 2011

¿Por qué implosionó la corrupción?


17 de abril de 2011 - El Espectador

La corrupción cunde en países donde el poder y la riqueza están concentrados, predominan sistemas electorales clientelistas, la justicia es ineficaz, los medios de comunicación son dependientes y débiles los partidos políticos.

Más grave es que el crimen organizado apropie una parte considerable de la riqueza del narcotráfico, y que sus tentáculos se extiendan sobre la política y partes cruciales del Estado (justicia y fuerzas de seguridad). Por lo tanto, Colombia tendería a tener bastante corrupción, pero lo que hemos contemplado en los últimos años no tiene parangón.

Las razones para que la corrupción alcanzara niveles extremos tuvieron que ver con los cambios constitucionales que permitieron la reelección y, en especial, la expectativa de que ésta se repitiera de manera indefinida. Así Uribe y sus funcionarios se sintieron inmunes frente a cualquiera acción de la justicia, sobre todo por las cortes Suprema y Constitucional, que a pesar de todo actuaron con independencia.

Sin que nadie se diera por aludido, Uribe fue empacando todas las vacantes de las cortes, la Fiscalía, la Judicatura y la Procuraduría con sus representantes, de tal modo que la acción de la justicia contra los corruptos presenta serias fallas, parcialidad, retrasos y vencimiento de términos que conducen a la impunidad. Mientras los funcionarios secundarios están siendo sentenciados, los que actuaron con mayor responsabilidad no están siendo judicializados.

Un elemento adicional que permitió la canibalización del Estado y de sus recursos fue la ideología neoconservadora del estado pequeño, que sólo tiene funciones de seguridad de la propiedad privada. Se debilitan entonces todos los organismos reguladores y fiscalizadores de la economía, la obra pública, el sector financiero y el medio ambiente. Por eso proliferaron los funcionarios incompetentes y, en ocasiones, criminales. En efecto, si el Estado era un obstáculo molesto a la acumulación de capital libertina, entonces lo que quedara de él podía ser devorado por los funcionarios y por los políticos. Eso se manifestó en la contratación pública, la captura de los presupuestos y de la salud, los permisos para depredar páramos, ríos y corales.

También es evidente que el cambio en la ley de contratación otorgó la patente de robar desenfrenadamente a los contratistas, donde el caso de los Nule, el engendro por excelencia del gobierno pasado, es sólo el más prominente. Abundan los abusos en cada uno de los niveles de gobierno, especialmente en el nivel central, que es el que más recursos tenía para dilapidar desvergonzadamente. Las extralimitaciones del Ejecutivo no han sido enfrentadas a la fecha por la Fiscalía.

Los contribuyentes contemplamos alarmados e impotentes cómo se robaron y desviaron recursos que han podido ser utilizados productivamente para mejorar nuestra tan deficiente infraestructura y extender el sistema educativo en cobertura y calidad; en fin, lubricar el desarrollo económico. Al mismo tiempo que se malgastaban los recursos públicos y se alentaba a que se los raponearan, el gobierno le restaba impuestos a los más ricos, dejaba de cobrar regalías a las empresas mineras y debilitaba todavía más el Estado.

Es así como se dificulta salir del subdesarrollo económico, consecuencia del clientelismo político y del neoconservatismo, combinados ambos con el crimen organizado. Y la prosperidad democrática no está enfrentando estos males en su raíz.

lunes, 16 de mayo de 2011

FRASE DE LA SEMANA


"LOS POLITIQUEROS SON COMO LOS GALLINAZOS, CUANDO VEN UNA TRIPA PELEAN POR ELLA, Y CUANDO YA SE LA COMEN, SE VAN A DORMIR JUNTOS AL MISMO PALO".

Sagrada y prostituida promesa


Por
Luis Alirio Calle M.

Hola, Sylvia.
Aquí en Colombia estamos a pocos días de vivir una nueva feria de promesas. Las habrá sin duda de todos los colores, olores y sabores, aunque el número de empresas que las producen se ha reducido considerablemente gracias a la última poda, denominada técnicamente como "reforma política", lo que otros nombran como "Ley Electoral". Pero la oferta de promesas tal vez no se reduzca; quizás el volumen sea el mismo de hace cuatro años, o mayor, sólo que en menos manos, es decir, pocos partidos.

Le comento sobre esto porque supongo que usted está enterada de que por estos días en este país van teniendo más saborcito y mayor calorcito las diversas campañas políticas con miras a los comicios del 28 de octubre próximo para elegir alcaldes, gobernadores, concejales municipales, diputados a las Asambleas Departamentales, y miembros de unas corporaciones menores que usted sin duda desconoce llamadas Juntas Administradoras Locales, que son especies de pequeños "concejos" que operan en las diversas comunas (conjuntos de barrios) en que son divididas políticamente algunas de las grandes ciudades.

Y esta carta es para compartir con usted comentarios sobre ese producto de mayor venta por estos días en este país: las promesas que le dan color y sabor a la víspera de elecciones. ¿Sabe?, hace cuatro años escribí un artículo sobre la virginidad de las promesas que hacen los políticos, y digo virginidad porque hablaba de que, todavía hoy, no han sido tocadas por cumplimiento alguno.

Y le menciono eso porque, curiosamente, este año veo esas mismas promesas en una condición totalmente opuesta a la virginidad, es decir, prostituidas. Es que las promesas de erradicar el hambre, reducir la pobreza, distribuir mejor la riqueza, reorganizar la tierra y alcanzar la paz, han sido tan manoseadas, tan tocadas, tan usadas y tan abusadas, tan vendidas y tan compradas, que ya están más rotas que un cedazo. Ya ni forma tienen, no hay por dónde mirarlas, y toda credibilidad parece resbalarles.

Yo creo que los políticos promeseros ya no tienen futuro, y si algo de futuro les queda, no creo que pasen de mañana por la mañana. ¿Sabe por qué, Sylvia querida?, porque a pesar de lo que le digo sobre la prostitución de las promesas, ellas siguen siendo sagradas. En consecuencia, lo que ha sucedido con las promesas es un sacrilegio, y eso la gente termina por sentirlo, lo cual suele ser más decisivo que saberlo. O sea que los menos promeseros, es más, aquellos que ni siquiera hacen una sola promesa, son ahora los dueños del futuro en términos de política. Tal vez la única promesa válida para la gente, aquí y ahora, es la del sencillo cumplimiento del séptimo mandamiento de la Ley de Dios: no robar.

¿Usted alguna vez ha pensado, Sylvia, en lo sagrado que hay en una promesa, así sea la más pequeña de las promesas? Y, en consecuencia, ¿se ha acercado a lo que significa el no cumplimiento de la promesa, que es lo mismo que en paisa llamamos "la palabra empeñada"? ¿Sabe?, una especie de erosión al universo causa uno cuando no le cumple a un niño la promesa.

No parece tan simple como muchos podríamos suponer; es más, a menudo decimos que "distraemos" al niño con cualquiera otra cosa. Pues no, no es posible. Ante la promesa no cumplida, por pequeña que ésta sea, el niño se asoma al abismo de la mentira y descubre que el mundo de los hombres carece de seguridad. Quizás muchos niños tengan en ese instante el deseo sincero de desnacer, como en la breve historia de un niño en esas que nos cuenta el uruguayo Eduardo Galeano en su libro Día y noches de amor y de guerra.

¿Sabe qué, Sylvia?, el que incumple con lo pequeño incumplirá con lo grande. El que le miente a un niño le mentirá al mundo entero. El universo se mide desde la dimensión de lo pequeño. Muchos políticos le mienten a la gente como se le miente a los niños. El incumplimiento de una pequeña promesa genera una desconfianza grande, y la desconfianza nos mueve el piso, pone en peligro nuestras bases, y a muchos los hace llorar y aislarse, ser sólo ellos, mientras a otros los hace huir y desbocarse, y a muchos otros, matar o matarse.

Somos bastante desprevenidos con el incumplimiento de nuestras promesas, ignoramos que causan hecatombes. ¿Quién castiga el crimen de la promesa incumplida? Ni siquiera la promesa de amor puede hacerse, pues suele ser también bastante terrenal, y hoy, bastante medida por el dinero y sus mercados. Sólo el Amor puede hacer la promesa de amor, y todas las demás también.

Un abrazo... José Luiz.

CUANDO DESDE LOS BARRIOS DISPARAN


Luis Pérez Gutierrez

El martes 10 de mayo de 2011, todos los noticieros nacionales e internacionales pasaron un video en directo donde un grupo de jóvenes armados se enfrentó a la policía con armas de fuego en el barrio El Limonar de Medellín. Esta noticia de espanto se regó por todos los canales de tv del mundo y se volvió un video de consulta permanente en youtube. Durante cinco horas, hubo fuego de lado. Al final, los jóvenes armados se fueron desapareciendo y quedó una mujer muerta y varios civiles heridos. Parecía una película salida de la imaginación de algún escritor de terror.

De nuevo, el lunes 9 de mayo de 2011, similares balaceras ocurrieron en las comunas 8 y 9 de Medellín, donde pandillas se enfrentaron a la Fuerza Pública. Esta asonada dejó un muerto y dos heridos. Son videos que muestran la ciudad como un territorio de guerra.

Y así, estos hechos que arrinconan a la ciudadanía y violan los derechos humanos de los ciudadanos, se han vuelto cotidianos y parecen un deporte entre pandillas y autoridades, pues son de nunca terminar y nunca se observa un triunfo nítido de las fuerzas del orden.

Que mal le hacen a la ciudad estos sucesos violentos empaquetados en videos, para que en todo el mundo se legitime la imagen de Medellín como un territorio de guerra donde no hay sino bandidos en cada esquina. Y peor aún, se da la idea de que en la ciudad no hay autoridad capaz de doblegar la ilegalidad. Así, la imagen de la ciudad se deteriora aceleradamente y los inversionistas y turistas serán cada vez más escasos y más pobres.

Además, una ciudad donde prospera la impunidad y donde ocurren hechos tan sensacionales de balaceras que terminan en empate entre bandidos y autoridades, se vuelve atractiva para que más y más delincuentes se vengan a vivir a ella.

En EEUU y en los países desarrollados, cuando unos bandidos agreden a las autoridades, llegan policías y refuerzos de todos los frentes, se alertan las sirenas, llegan helicópteros de seguridad, y las fuerzas del orden no dejan de actuar hasta que se capturen a todos los delincuentes. Rodean la zona donde están los agresores y así se demoren días completos, la autoridad no se va hasta que no haya un triunfo certero sobre la delincuencia.

Aquí no se actúa con tal rigurosidad contra la delincuencia. Aquí se ha vuelto un deporte ver enfrentamientos armados entre bandidos barriales y las fuerzas del orden. Cuando se cansan las bandas de disparar se dispersan y la policía vuelve a su vida normal.

Esto no puede seguir así. En cualquier barrio de la ciudad donde los ilegales desafíen a las autoridades, deben acudir todas las fuerzas de seguridad del estado a poner orden y autoridad, hasta que se detenga a los agresores. Hay que rodear el área y no volver a salir de allí hasta que triunfe el estado y la legalidad.

Permitir que las bandas enfrenten a las autoridades y que luego se dispersen, y que sin capturar a los responsables se diga que la situación está controlada, es una derrota para la legalidad y una vergüenza para las autoridades que responden por el orden público. Si no hay temor por las autoridades, crece la delincuencia. La impunidad les da más valor a los criminales.

El artículo 315 de la constitución le adjudica al Alcalde la competencia de “…Conservar el orden público en el municipio... El alcalde es la primera autoridad de policía del municipio. La Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que le imparta el alcalde por conducto del respectivo comandante...”

Parece que el Estado no está preparado para enfrentar las bandas criminales urbanas. Ni mucho menos para minar la brutal carga de armamento que tienen los ilegales para aparecer fuertes y desafiantes.

Según el ViceMinisterio de Defensa, en Colombia hay cerca de 1.3 millones de armas legales y cerca de 3 millones de armas ilegales. Son cifras aterradoras que muestran, durante años, la laxitud de las autoridades para dejar armar a los civiles y a los delincuentes. En promedio, en una de cada dos familias hay un arma. Tres veces más armas ilegales que las legales, es un mensaje de que si el estado no actúa, Colombia tendrá paz para nunca. Si se sigue permitiendo esa salvaje complacencia de ciudadanos con las armas, no habrá autoridad que recupere el orden en las ciudades.

Malo para Medellín la imagen de combates entre bandas y policía con tanta frecuencia. Malo para el futuro de la ciudad que bandas enfrenten a la policía, y que la policía se devuelva como si nada. Vale repetir, ante cada agresión de una banda a la policía debería acordonarse toda la zona, y acudir todo el ejército y la fuerza aérea y demás organismos de seguridad del estado hasta que dobleguen a todos los ilegales que perturban el orden público. Hay que mostrar el éxito de nuestras fuerzas de seguridad o sino tendremos bandidos por siempre.

No doblegar de inmediato a los ilegales, es una derrota para el Estado, es una vergüenza para los organismos de seguridad, es dejar la sensación que los bandidos son superiores a las autoridades. Así estamos creando la ciudad del pánico y la ciudad del miedo con ciudadanos arrinconados por los ilegales.

sábado, 14 de mayo de 2011

LA HISTORIA DE LA LEY 100, Y LA QUIEBRA DE LAS EPS.


La Ley 100 no es para la salud sino para el negocio (Parte 1ª)


Transcripción de la intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate al ministro de la Protección Social, Mauricio Santa María, sobre el sistema de salud, 3 de mayo de 2011,

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No fue Santos quien destapó el escándalo. Reconocimiento a una lucha larga. Como César Gaviria, Uribe y Santos están en la génesis del desastre. No es un debate contra las IPS, también víctimas de las EPS, ni tampoco contra el cooperativismo. El Seguro Social fue calculadamente destruido. Casi ninguna EPS del régimen subsidiado le informa al gobierno. El caso de las ARP. Se apropian ilegalmente los dineros del sistema de salud. El sistema de salud avanza hacia la quiebra. Algunos de los medicamentos más costosos del mundo. Cobertura real y cobertura formal. A la gente ya no la mata ni el corazón ni los riñones, sino la Ley 100. Un sistema perverso: la Ley 100 no es la ley para la salud de los colombianos, sino la ley para el negocio con la salud de los colombianos. Las EPS son organizaciones para ganar plata, no para brindar salud. El cartel de las EPS. Sobreprecios por millones de millones. Saludcoop y los parafiscales. El superintendente de Salud debe renunciar. El ministro y el tapen-tapen. La auditoría, una burla. Pueden reemplazar a unos vivos poderosos por unos más vivos y más poderosos. El cambio debe ser estructural.

Antes de entrar en materia, un saludo muy especial, junto con mi expresión de solidaridad, a todos los colombianos que están padeciendo los horrores del desastre invernal y lamentar profundamente la incapacidad del gobierno nacional para llegarles con los mínimos respaldos. Es manifiesta la incapacidad para llevar los auxilios.

En segundo término, recordar que el Polo Democrático Alternativo es el único partido con silla en el Congreso que decidió como posición de bancada votar en contra de la reforma de las regalías. Nosotros seguimos expresando nuestra solidaridad a millones de compatriotas de regiones pobres de Colombia que van a ser despojados de sumas descomunales. Les van a recortar los ingresos en una proporción de 80 por ciento. A Arauca, Huila, Tolima, Meta, Putumayo, La Guajira, Cesar, etcétera, de cada cien pesos les van a quitar 80. Me parece una decisión absolutamente inadecuada e irresponsable. Pero además, tampoco es cierto que las vayan a pasar las regalías a las gentes de otras regiones. De la plata, una parte la van a dejar en el exterior ganando intereses ridículos, mientras contratamos deuda externa a intereses más altos. Y la otra se la van a gastar en asuntos del gobierno nacional. Porque este es una reforma montada contra los proyectos chichigüeros, como decía la otra vez el ministro de Hacienda.

Santos, en la génesis de la tragedia

Entrando en materia, empecemos por una primera afirmación: no es verdad que quien haya destapado este escándalo por los hechos realmente desastrosos que está viviendo la salud sea el presidente Santos. Uno tiene que hacerles los reconocimientos a quienes les corresponden. Aquí hay colombianos que llevan años luchando, organizaciones bien serias, y menciono algunas: el Movimiento Nacional por la Salud, sindicatos como Antohc y Sindess, la Federación Médica Colombiana, que ha jugado un papel clave, la Academia Colombiana de Medicina, que también ha estado al frente de los reclamos, las organizaciones de enfermos de alto costo –unos compatriotas que sufren lo indecible por los malos tratos de las EPS–, Misión Salud –una fundación preocupada cuidadosamente por el precio de los medicamentos–, Ifarma –una ONG también interesada en estos temas– y las ligas de usuarios de la salud. No es entonces el presidente Santos quien destapa el escándalo. No olvidemos que el doctor Santos fue ministro de la administración de César Gaviria, el punto de partida de todo este desastre, en compañía de quien en esos días era senador, el doctor Álvaro Uribe Vélez. Luego no solo está Santos en la génesis de la tragedia, sino que a lo largo de los últimos veinte años nunca lo hemos oído alzar la voz para denunciar lo que viene sucediendo desde hace mucho rato.

Para hacer bien hecho y completo este debate necesitaríamos un tiempo bastante más largo. Voy entonces a renunciar a conciencia a un poco de asuntos en que valdría la pena profundizar. A duras penas los voy a mencionar, cosa que es lamentable. Seguramente habrá compatriotas que quisieran que me detuviera en esos temas, pero definitivamente me tocó escoger qué cosas sí y qué cosas no. Me limitaré a tocar unas cuantas cosas para poder hacer énfasis en cuatro grandes temas, todos escandalosos, sobre el pésimo funcionamiento del sistema de la salud.

¿Cuál es la tesis principal de este debate? Que aquí no solo estamos ante graves problemas de corrupción, sino ante una ley, la 100 de 1993, una ley torcida, perversa, la base de este cúmulo de problemas, y también ante unos gobiernos alcahuetes, los anteriores y este, dedicados a aplicar esa ley regresiva y retardataria. Ambos factores explican en parte los horrores y el desastre que estamos viviendo.

No es un debate contra las IPS ni contra el cooperativismo

Advertir también que este no es un debate contra la economía privada, así defienda de manera muy clara la red pública hospitalaria y la necesidad de que el Estado juegue un papel fundamental en la prestación de los servicios de salud. Pero creo que deben existir IPS privadas, Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, clínicas, hospitales, laboratorios, centros de diagnóstico. Mi debate no es tampoco contra ellos, también víctimas de las EPS, las mandamases del sistema y las que al final se quedan con el grueso de los recursos. Las EPS les imponen a las IPS tarifas absolutamente inaceptables y que las empujan a la ruina, plazos escandalosamente largos de pagos y maneras de cobrar y facturar por completo abusivas. Las obligan además a renegociar las glosas. Es común, por ejemplo, que una IPS le presente a una EPS una factura y le diga, usted me debe 50 millones de pesos, y la EPS le monta todo tipo de procedimientos torticeros para al final someterla a aceptar tan solo un porcentaje de la factura. Y hay una deuda descomunal de las EPS con las IPS, deuda que las está quebrando. Ayer un alcalde de un pueblo del Tolima denunciaba cómo una de estas EPS le metió un cheque chimbo de 400 millones de pesos, hecho casi increíble, pero son las anomalías que suceden a diario en el sistema. Entonces, las EPS acogotan a las IPS e incluso las arruinan para después sustituirlas generando fenómenos como la integración vertical. Señalo de una vez este punto, uno de los aspectos más perniciosos en el funcionamiento de la salud en Colombia, estrechamente relacionado con la ruina del sistema público de salud, sistema insustituible en cualquier modelo medianamente democrático.

Tampoco es un debate contra el cooperativismo, tiene que quedar claro. Aunque en el negocio de la salud hay involucradas un número importante de cooperativas, no es un debate contra el cooperativismo, pero, por supuesto, no acepto que en nombre del cooperativismo se puede hacer cualquier cosa. En especial, repudio las Cooperativas de Trabajado Asociado, montadas con el cuento de que son actividades cooperativas, cuando se trata en realidad de organizaciones hechas para impedir que los trabajadores, incluidos los de la salud, perciban unos ingresos dignos. No comparto tampoco ningún tipo de práctica indebida, así agite las banderas del cooperativismo. Pero el debate no es contra el cooperativismo, insisto, lógica institucional que respeto como de aportes positivos a la vida del país.

El Seguro Social fue calculadamente destruido

Ojalá tuviéramos tiempo de hacer un debate a fondo sobre la destrucción del Seguro Social. Es uno de los asuntos más dramáticos de toda esta historia y uno de los que más desnudan los horrores de la Ley 100. El Seguro Social fue calculadamente destruido, porque, claro, cuando los neoliberales decidieron privatizar la salud, el Seguro Social contaba con un número importantísimo de colombianos aportantes y no había entonces cómo montar el negocio si no se lo sacaba de en medio. Lo que hicieron fue dejarle al Seguro los pensionados y pasarles los cotizantes a los fondos privados de pensiones, maniobra calculada para arruinar al Seguro Social, como efectivamente lo arruinaron, mientras les dejaban a los negociantes de las pensiones el lomo del negocio. Y en el caso de la salud fue lo mismo. Las EPS le raponearon al Seguro los pacientes menos problemáticos, digamos, y le dejaron los pacientes de alto costo, los más viejos, las enfermedades catastróficas. El propósito era arruinar al Seguro Social y lo arruinaron. Y no solo lo arruinaron, sino que después le arrebataron las clínicas, compradas todas a menos precio. Aquí llamo a los organismos de control que deben de estar viendo este debate para que investiguen quién se quedó con las clínicas del Seguro Social, que valían toda la plata del mundo y que se subastaron a menos precio, estoy seguro. Es un asunto que se debe investigar si es que de verdad se quiere destapar la corrupción y no, como me temo, limitarse a hacer ruido en lugar de romper las nueces.

No me voy a referir tampoco al régimen subsidiado y solo voy a hablar del contributivo. El subsidiado sí que daría para un debate de veinte horas. Es el horror, ministro Santa María. Aclaro desde ya que habrá que individualizar. Aquí hago generalizaciones porque pienso que es lo predominante, pero habrá que individualizar cada caso como corresponde, con actitudes serias de los organismos de control y en la política, porque lo que realmente predomina en el subsidiado, como también en el contributivo, es una serie de prácticas escandalosas, entre ellas, inventarse pacientes que no existen, negar los tratamientos, hacer de múltiples maneras operaciones fraudulentas. Y con un agravante del que ya son víctimas este gobierno y el ministro Santa María y es que el sistema de salud, como una de sus características, está supuestamente montado sobre una información que deben enviarle al gobierno nacional las Entidades Prestadoras de Salud, o EPS, para que a partir de ella el gobierno tome decisiones.

Les voy a dar este dato. A partir del primero de enero, el ministro Santa María le subió al régimen subsidiado el valor de la UPC en una proporción importante. La UPC, como lo voy a explicar después, es la base sobre la que se monta el negocio. El dato es que de 49 EPS del sistema subsidiado, solo cuatro dieron información válida, según el Ministerio. Las otras 45 dieron informaciones que no lo eran de ninguna manera. Y sin embargo, el Ministerio les subió el valor de la UPC por encima de lo recomendado por los técnicos. Y cuando digo el Ministerio, hago específica referencia a la CRES, puesto que el doctor Santa María es la voz cantante de dicha entidad. Entonces aquí enfrentamos un problema, y lo empiezo a mencionar desde ya, porque voy a seguir haciéndolo a lo largo del debate. Es cómo las EPS abusan y cómo el gobierno alcahuetea y tolera el abuso. Porque uno se pregunta: si ellas no cumplen con los deberes mínimos de dar la información y explicar mínimamente en qué se gastan la plata, por qué diablos les hace el Ministerio unos aumentos superiores a los recomendados por sus técnicos, como lo voy a demostrar.

Manguala entre las EPS y las ARP

En Colombia prácticamente nada se dice de las famosas ARP, las Aseguradoras de Riesgos Profesionales. De ellas nadie habla nada. Es otro horror, colombianos. Lo primero, tienen montados unos combos con las grandes EPS, una especie de manguala, para escamotearles a los obreros los derechos que les corresponden por accidentes laborales y por enfermedades profesionales. El fenómeno es especialmente grave en la gran minería, por ejemplo, en la Drummond y las demás grandes mineras, donde les escamotean sus derechos a nuestros compatriotas. Estudios juiciosos señalan, ministro Santa María y colombianos, que las ARP se están embolsillando mediante astucias la plata de los parafiscales, dinero del sistema de salud, presentándolos como si fueran recursos de su propiedad. Sobre este punto voy a insistir también a lo largo del debate. Cuál es la plata de las EPS o las ARP y cuál es la plata pública del sistema de salud, que al final les corresponde, se supone, a los ciudadanos.

La Superfinanciera reconoce que en pago de comisiones a intermediarios de aseguramiento, el monto es del orden de 333 mil millones de pesos, cifra ya detectada, aun cuando no se sabe aún cuánto de ella sea ilegal. Habrá que establecerlo. También las ARP están utilizando plata de parafiscales para pagar la publicidad, operación también ilegal, a mi juicio, y cuyo monto tampoco ha sido calculado. También pagan con esa plata las primas del Fogafin y los honorarios de salud a terceros. Las ARP no pagan IVA por sus recursos propios, echando el cuento, ahí sí, de que son recursos parafiscales. Cuando se trata de esquilmar los recursos parafiscales, alegan que son propios. Y cuando les llega la hora de pagar los impuestos, dicen que son parafiscales. Espero que los organismos de control también le echen ojo a este entuerto.

Se avecina la quiebra del sistema

El debate también podría estar todo él dedicado a la crisis estructural del sistema y nos demoraríamos una eternidad. El sistema de salud avanza hacia la quiebra. Si no se deroga la Ley 100, si no se corrige seriamente lo que pasa, vamos hacia la ruina. Primero, por el enorme desempleo que hay en Colombia. El país no ofrece empleo, sino desempleo e informalidad, que no aportan de manera formal a la seguridad social. El otro factor son los malos manejos de las EPS y los muchos problemas que vamos a abordar a lo largo de la intervención. La Federación Médica Colombiana le acaba de enviar un derecho de petición a la Contralora General de la República, doctora Sandra Morelli, solicitándole certificar si las EPS, esas que no rinden cuentas y hacen lo que les da la gana, sí presentan suficiente grado de solvencia y liquidez para ser merecedoras de los recursos públicos. Porque el asunto está normatizado. Aquí la plata del Estado, tanto la nacional como la departamental y municipal, no se les puede entregar a entidades que no tienen unos márgenes de solvencia y unas posibilidades de atender el servicio. Y esto puede ser lo que está sucediendo en el conjunto de las EPS, porque se habla de sumas por más de cinco billones de pesos que les adeudarían a los prestadores de servicios de salud de todos los niveles. Y si los cobros se hicieran efectivos y si se pagaran, ¿qué les terminaría sucediendo? Aquí tendríamos también otro tema que él solo daría para un debate completo.

También podríamos hacer un debate larguísimo sobre las condiciones laborales del sector. Una vergüenza, ministro. Es miserable el trato que les dan las EPS a los médicos, a las enfermeras, a las instrumentadoras, a los de las ambulancias, a los odontólogos, a toda la gente que trabaja en el sector. Inaceptable que se trate así a compatriotas nuestros que están teniendo que trabajar dos y tres jornadas al día para medio solventarse la vida. Y es el reino de las cooperativas de trabajo asociado, de esas sobre las que echan tantos cuentos y que han prometido desmontar y no desmontan y que no desmontaron tampoco en la reciente reforma a la salud. Y el doctor Angelino Garzón y el doctor Santos van y echan cuentos a Estados Unidos, pero no las desmontan, porque sin ese régimen de negreros, y cuando hablo de negreros me refiero a los antiguos esclavistas, tampoco les funciona el negocio. Un médico mal pago, maltratado, trasnochado, fatigado, va en detrimento de la salud de los colombianos. Y hay además un maltrato a los médicos mismos, porque es una profesión que, como todas, pero esta en especial, tiene responsabilidades de conciencia. ¿No estamos viendo a muchos profesionales de la salud a quienes los patrones, las EPS, para ganarse unos centavos, los obligan a no recetar lo que deben? Sancionan al que ordena el examen o receta el medicamento que se necesita y, al revés, al que no receta lo que es, lo premian. Obligar a los médicos a actuar mal por un lado o por el otro, para satisfacer la sed de ganancia de estos negociantes de la salud, es un espectáculo bochornoso de descomposición profunda de la vida del país.

Algunos de los medicamentos más costosos del mundo

Este debate, y aquí sí voy a detenerme un poco más, podría ser también todo él sobre el tema de los medicamentos, de especial gravedad, y frente al cual el ministro Santa María y el gobierno del presidente Santos asumen una actitud absolutamente equivocada. Me responde el ministro Santa María y me dice: “El principio general es que existe libertad de precios” en los medicamentos. Y es verdad, salvo en una situación excepcional, a la que más adelante me voy a referir, aquí lo que hay es libertinaje en los precios de los medicamentos. Que cada uno haga lo que se le dé la gana con los medicamentos del sistema, del POS y del No Pos. Porque aquí los llamados medicamentos de bolsillo valen 3,5 billones de pesos. Son esos que, por la mala atención, los colombianos tenemos que pagar todos los días de nuestros bolsillos y a los precios que fijan las trasnacionales como les da la gana y, además, en medio de maniobras fraudulentas.

Hay básicamente tres tipos de medicamentos en Colombia y en el mundo. Unos son los llamados de marca, o sea, los que detentan patentes. En el otro extremo se encuentran los genéricos, idénticos a los de marca, pues la molécula es la misma, pero bastante más baratos porque ya se venció la patente y hay alguna competencia. Y las trasnacionales se han inventado uno tercero al que he llamado el mercado de las falsas marcas. ¿Cuál es? Las farmacéuticas cogen un genérico, le meten un platal de propaganda, lo convierten en un medicamento de marca y se clavan a los pacientes con el cuento de que el medicamento que les están vendiendo es distinto, cuando es el mismo genérico que, como tal, les valdría bastante menos.

Les doy ejemplos de diferencias de precios para que ustedes se aterren, aclarando primero que Colombia es uno de los países que presentan mayores diferencias entre los de marca y los genéricos, y repito, con genéricos sustitutivos de marca la sustitución es perfecta, aun cuando las trasnacionales mientan y digan otra cosas. Porque si lo que hay es un falso genérico, que los metan a la cárcel; ese es un problema diferente, pero que no nos vengan con cuentos, que bastante entendemos de qué se está hablando.

Miren ustedes: como norma, en Colombia el promedio es que el de marca cueste veinte veces más que el genérico, y el de falsa marca, 6.2 veces más. Les doy este dato con respecto a la Ciprofloxacina de 500 mg, más costoso en Colombia que en el resto del mundo. Es 25 dólares más caro que en Estados Unidos y dos veces más caro que en Suiza. Y como este, hay miles de ejemplos. Les muestro otro: el Rituximab, cifras certificadas por los especialistas, en Colombia, corrientemente –antes de algunas medidas–, 3.500 dólares; en Chile, 2.000 dólares. Precio máximo de recobro, después que el Ministerio le puso algún controlito, 2.500 dólares, es decir, todavía 500 dólares más caro que en Chile. El Trastuzumab, en Colombia, antes de ciertas medidas, 4.000 dólares; en Costa Rica, 1.800; en Chile, 2.600 dólares. Precio máximo de recobro, 3.000 dólares, todavía mucho más caro que en los países que acabo de citar.

Hay un caso bien llamativo, porque el Ministerio, después de tantas presiones de la Federación Médica, algún control ha establecido, aun cuando bien bajo. Para el recobro del Fosyga, de 15 mil medicamentos, hay control para 817, pues como dice el ministro, lo que predomina es la libertad de precios, o mejor, el libertinaje. Lo prueba el caso del Kaletra de Abbot. En Colombia vale el triple que en Brasil, vendido por el mismo laboratorio. Y aquí entonces le fijaron por fin un precio de referencia. Se pasaron diez meses antes que el laboratorio se dignara aceptar lo decretado por el gobierno. Lo demuestra también el caso de los antihemofílicos y, en particular, uno de ellos, el Factor VIIa Recombinante. Consultados los precios reportados por todas las organizaciones internacionales de antihemofílicos y con los promedios de Austria, Canadá, Grecia, Filipinas y Estados Unidos –aclarando que según las concentraciones tiene precios diferentes–, el precio internacional del de 60 KUI es de 2,8 millones de pesos, mientras que aquí, según la resolución que supuestamente lo controla, cuesta 7,4 millones de pesos. El de 120 de concentración, precio internacional, 5,6 millones; el de la resolución que supuestamente lo controla, 14 millones. El de 240 KUI, precio internacional, 11 millones; el de la resolución que supuestamente lo controla, 29 millones. Estoy dando cifras redondas para facilitar las cosas. Y así podría seguir interminablemente.

Pero lo más grave de lo que viene sucediendo es que es una imposición del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Usted también lo sabe, ministro. Está en la negociación. ¿Por qué es lo más grave? Porque el TLC no ha entrado en vigencia. El Tratado prohíbe los controles a los precios de los medicamentos y por eso ustedes no utilizan las importaciones paralelas, una práctica que podría hacerse para bajar los precios y que está admitida por la propia Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial de Comercio. Poseo en mis archivos una carta de la presidenta en esos días de Afidro, el gremio de las trasnacionales de los medicamentos, dirigida al entonces ministro Jorge Humberto Botero cuando este intentó imponer algún control de precios. Afidro le previno al gobierno que si se atrevía a hacerlo, le podría poner una demanda en el marco del TLC por expropiación indirecta de los recursos y de los negocios de las trasnacionales. Nos hallamos aquí frente a un problema de una gravedad inaudita. La gente aquí se muere porque no tiene acceso a los medicamentos o porque la plata de la salud se termina gastando en medicamentos que se podrían conseguir a bajo precio.

Cobertura real y cobertura formal

A favor del actual sistema de salud se habla de los cubrimientos, pero olvidando que los cubrimientos formales son bien distintos a los reales. Cuando la gente pierde el empleo, pierde el cubrimiento y los derechos, así aparezca afiliado a una EPS. Y hay otras formas para impedir que la gente acceda al sistema: las cuotas moderadoras, los copagos, las citas cortas o las tardías de los especialistas, las fórmulas que no se entregan completas, las prohibiciones a los médicos, las localizaciones de las IPS, cuando aquí en Bogotá, por ejemplo, se concentran en el norte y la gente vive en el sur, todo eso se vuelve una barrera para que los colombianos hagan efectivo el derecho a la salud. Si hay algo escandaloso en el sistema es que, aunque haya modificaciones, todavía hoy para muchos colombianos del régimen subsidiado su derecho en salud sea del orden del 60% del régimen contributivo. Y en el caso de los subsidios parciales, por ahí del 40%. Es una aberración. Como el sistema no los atiende en forma adecuada, hay colombianos que se mueren de males de los que otros se salvan.

Y si el fenómeno no empeora, es por las tutelas. Digamos que aquí la Corte Constitucional, a punta de tutelas, ha logrado mitigar en parte el desastre. Solo que pasaron dos cosas. Primero, ahí tramita el gobierno del presidente Santos la ley de la sostenibilidad fiscal, para golpear la tutela en lo que tiene que ver con derechos sociales, dicho por los propios tecnócratas neoliberales. Y la segunda, en la que vamos a profundizar, es que el No POS creado por la tutela terminó convirtiéndose en una fuente descomunal de corrupción, generando daños inmensos.

¿Cuál es el problema de todo lo dicho, compatriotas y senadores? Hablamos y hablamos de plata y de negocios y de economía y alguien podría pensar que nos olvidamos del punto principal, la salud de la gente. No. No nos olvidamos. Todo lo que he dicho tiene que ver con la salud de la gente. Es que cuando alguien se roba una plata, hay menos salud para los colombianos. Cuando se maltrata a un médico, se deteriora la calidad de la salud para los colombianos. Cuando las EPS le ponen a un medicamento un precio que no se corresponde, es menos salud para los colombianos. Cuando los recursos se malbaratan, hay menos salud para los colombianos. Luego este es un debate sobre la vida de la gente. Y en este sentido, es peor el desastre que tenemos. La Ley 100 es una norma que genera proporciones inmensas de enfermedad y muerte. Aquí hay un número descomunal de compatriotas a quienes ya no mata ni el corazón ni los riñones, sino la Ley 100. Los mata el POS del contributivo, o el del subsidiado, o la barrera equis o ye, o el precio de los medicamentos. Colombia se nos está llenando de enfermos y de muertos por cuenta de males que la medicina sabe curar, que se mueren o se enferman, no porque la medicina no pueda impedirlo, sino por pobres o por estas maniobras de las EPS que estamos denunciando. Estoy seguro de que si la televisión se tomara el trabajo, y lo hago como una invitación a los noticieros, de mirar durante una semana cuántos muertos hay por violencia en Colombia y cuántos por Ley 100, daría que hay más muertos en Colombia por la Ley 100 que por todas las violencias que nos martirizan. Esa es la triste realidad. Y cómo no se van a morir por Ley 100 si hay personas que tienen una atención del 30% del contributivo. Lo que pasa es que hay verdades que duelen y es de mal gusto mencionar, pero son así, son realidades. Ahí están las cifras y se pueden demostrar con todo detalle.

Un sistema perverso

Con los recursos del sistema de salud, dicen los especialistas, Colombia alcanzaría para tener una salud con cubrimiento universal y alta calidad. Y no se da así porque el sistema es perverso, como vamos a irlo explicando a lo largo del debate.

Por qué no funciona. Claro, se roban unas platas, sobre todo los peces gordos y también unos chiquitos. Pero lo más grave es que el propio sistema es el que induce los fenómenos de corrupción de los que estamos hablando. ¿Cuál es el lío? Que la Ley 100, compatriotas, no es la ley para la salud de los colombianos, sino la ley para el negocio con la salud de los colombianos. Y es bien distinto. La Ley funciona bien si da ganancia, no si da salud. Si da ganancia y además da salud, bueno, de pronto, pero lo que no puede faltar es la ganancia. Lo saben neoliberales como el ministro Santa María, especialista en estos menesteres. Es lo que dice la norma: primero la ganancia y después la salud, esa es la concepción.

Detallémoslo un poco. ¿De dónde salen las ganancias de las EPS? Al sistema le entran unos recursos, principalmente los que pagamos quienes gozamos de empleos estables y también los patronos, y le entran además recursos del Estado. Todo lo termina financiando una cosa llamada la UPC, que es la cantidad de plata a la que tiene derecho un ciudadano–estoy hablando solo del contributivo, no voy a entrar en detalles sobre el subsidiado–, para que con ella lo atienda la EPS cada año en un determinado plan de salud. La UPC es la unidad de pago por capitación. El plan de salud es el POS, el plan obligatorio de salud. Hoy la UPC es del orden de 500 mil pesos. Luego la EPS debe gastarse en mi salud unos 500 mil pesos. Pero resulta que de esa plata también sale la ganancia de la EPS, la utilidad, el negocio, que se sustrae como una parte de la UPC. La EPS percibe además otros ingresos que también se pueden terminar convirtiendo en ganancias, como lo son las cuotas moderadoras y los copagos y los recobros al Fosyga, cada vez mayores. Aquí hay entonces un problema que resulta clarísimo visualizar. Cuanto menos gaste en salud la EPS, tanta más plata podrá convertir en ganancia, tomándola de la UPC que le ha sido pagada. Y cuanta más plata logre que le llegue al sistema, por ejemplo, mediante recobros en el Fosyga, tanto más puede terminar convirtiendo en ganancias. La operación es fácil de entender.

Así está montado el sistema. Con un agravante, y es que en ninguna parte se estipula, ni siquiera en vía de insinuación, a cuánto debe ascender la utilidad de la EPS. ¿El 5%, el 10%? El Ministerio hace cuentas con AIU entre el 15%, el 10%, el 5%, o sea, es una medida bastante arbitraria. Pero, repito, hay una contradicción, pues cuando a un ciudadano le niegan una cirugía, probablemente todo o parte se vuelve ganancia para la EPS. Cuando le niegan un medicamento, todo o parte se vuelve ganancia para la EPS. Hay en suma un riesgo moral, como lo llaman los banqueros, descomunal, porque el sistema empuja a la EPS a negarles a los colombianos la salud que debiera darles, un requisito sin el cual no hay ganancia. Y si no hay ganancias, entonces para qué EPS. Porque las EPS son organizaciones de negocios para ganar plata, no para brindar salud. Ellas ganan plata en salud como otro se la gana haciendo zapatos o tamales o montando una empresa de cualquier índole.

La integración vertical agrava el fenómeno. La teoría era que la EPS administraba los recursos y contrataba los servicios con las clínicas o IPS. ¿Pero qué sucedió? Hecha la ley, hecha la trampa. Se inventaron la integración vertical. Entonces ahora las EPS controlan a las IPS, o porque son de su propiedad, o porque, me lo aclara el ministro, también hay integración vertical por medio de relaciones contractuales. Luego el cuento ese de que está limitada la integración al 30% es una farsa, pues si yo como EPS puedo someter a las IPS por las relaciones contractuales, estoy integrando todo. ¿Qué quiere decir integrar todo, colombianos? Un hecho de especial gravedad. Que para una EPS puede ser negocio que la clínica o IPS le cobre carísimo, porque aun cuando la EPS pierda, gana la IPS. Y como es del mismo dueño, los administradores giran por detrás unas utilidades. Lo anterior es parte del secreto de todos estos fraudes. A una EPS le puede convenir comprarle a su empresa farmacéutica asociada los medicamentos más caros del mundo, porque aquí el negocio consiste en que la EPS pierda plata. El POS puede degenerarse, porque la plata se la está embolsillando la EPS por conducto de una IPS intermediaria, que es de su propiedad. Lo ha explicado la Universidad Nacional y todos los técnicos lo saben.

Ministro, usted en la reforma del año pasado aceptó que siguiera funcionando la integración vertical, una de las madres de la corrupción del sistema y de la manipulación y de todos los horrores que suceden. Y hoy lo oí en la radio contestarle a un periodista, que le pregunta: “Doctor Santa María, ¿y eso de la integración vertical no es muy grave?” Y usted responde: “Sí, es un problema, pero vamos a hablar con los de las EPS a ver qué hacemos”. No, ministro, no hay nada que hablar con los de las EPS. La integración vertical debe estar absolutamente prohibida y se acabó el cuento. O si no, esto va a seguir siendo el negocio de la salud a costa de la salud de los colombianos.

El cartel de las EPS

Veamos algunos casos extremadamente graves que ilustran lo que viene ocurriendo, ya en proporciones escandalosas. Vamos a llegar a las cifras de los billones, colombianos, millones de millones. El delegado de la Superintendencia de Industria y Comercio para la promoción de la competencia hizo una investigación sobre catorce EPS y Acemi, el gremio que las agrupa. Son las 14 EPS más poderosas del sistema. Concentran algo así como el 90% del sistema contributivo y algo así como el 90% de los recobros al Fosyga. Leámoslas con nombre propio, se merecen el honor: además de Acemi, la cabeza de la organización, figuran Colmédica, Coomeva, Famisanar, Salud Total, SOS, SuSalud, SaludCoop, Cruz Blanca, CafeSalud, (las tres últimas, del Grupo Saludcoop), Sanitas, Compensar, Comfenalco Antioquia, Comfenalco Valle y Humana Vivir. ¿Qué descubrió la Superintendencia de Industria cuando les hizo una visita oficial y les entró a los discos duros de los computadores? No es que los superintendentes se empezaran a imaginar cosas, sino que se hicieron con toda la información y descubrieron, según su informe de 114 páginas, que ese conjunto de organizaciones había creado un cartel. La palabra cartel no es mía, es del informe. ¿Qué es un cartel en el sentido estricto de la economía? Un grupo de empresas que se asocian, o mejor, se coluden, primero para que no haya competencia y convertirla en una ficción, y además, para otros propósitos más o menos turbios.

Primer propósito, engañar al gobierno y al país. También en palabras de la Supertintendencia: se conformó un cartel “para ocultar y falsear la información remitida a los entes reguladores”.

Segundo propósito, no competir entre sí, como lo aclara igualmente la Superintendencia: “Determinar uniformemente, cuáles de ellos (servicios) serían suministrados a los afiliados y cuáles de ellos serían negados”. ¿Negar qué? Los servicios del POS o Plan Obligatorio de Salud que ya se les han pagado por anticipado con la UPC.

Tercer propósito, negar derechos e imponer tutelas o Comités Técnicos Científicos, mecanismos para que la EPS no pague el procedimiento o no pague los medicamentos con la plata del POS y de la UPC, sino que se los recobre al Fosyga, de forma tal que el Estado les pague dos veces el medicamento o el procedimiento. El Fosyga es otra cuenta pública, pagada por los colombianos, Dice textualmente la Superintendencia: “Negar la prestación de servicios contemplados en el POS con cargo a la UPC y recobrarlos ante el Fosyga, vía aprobación de tutela o CTC (…) para de esta manera obtener ingresos adicionales”. Más claro no canta gallo. Lo dice la Superintendencia, no el senador Robledo. Claro, yo lo explico de una manera más directa: es cobrar dos veces la misma vaina, un fraude de una gravedad inaudita. No soy abogado, pero me espanta, me imagino que los abogados encontrarán aquí más de una irregularidad.

Cuarto propósito, también de gravedad suma, y lo enreda a usted, ministro: elevar la UPC. Recordemos que la UPC, o Unidad de Pago por Capitación, es la plata que el Estado les da a las EPS por cada afiliado. De ahí es de donde sale la ganancia y de donde ellas prestan el servicio. Y miren lo que dice la Superintendencia: “Presionar al alza el valor de la UPS, con el propósito de demostrar que la misma es insuficiente”. El truco incluye demostrar, entre comillas, que la plata no alcanza y de este modo presionar que el gobierno les suba el valor de la UPC. (Ahora nos vamos a referir a otro caso en el que la infladita que les metieron a ciertos gastos vale un billón de pesos, antes de que el Ministerio fijara el nuevo valor de la UPC). Miren lo que agrega la investigación: “Los estudios técnicos desarrollados por el Ministerio de la Protección Social, el Ministerio de Hacienda y la CRES, con el propósito de calcular la suficiencia POS/UPC, tienen como fuente primaria la información remitida por las EPS-C agremiadas en Acemi, la cual ha sido revisada y ajustada como consecuencia del consenso (con el gobierno), fijando así indirectamente el valor de la UPC” (p.87). Ojo que este es el centro del fraude, así es como está montado el cimiento del fraude. El gobierno no produce cifras. Al gobierno se las dan las EPS y basándose en ellas es como define qué plata les paga. Es el cartel de las EPS el que termina determinando el valor de lo que se les paga, que además ha sido fijado de manera fraudulenta.

Lo que denuncio es mil veces más grave que lo que mencionó ayer el presidente Santos. Aquí se les hizo ver a los colombianos que un par de funcionarios de quinta categoría se chiflaron y se embolsillaron unos recibos. No, esto es algo de alta complejidad y con números en grande. Detallemos las cifras. En 2006, recobros del Fosyga, platas que sacan las EPS del Fosyga y las echan a sus arcas, 336 mil millones de pesos. En 2009, 1,79 billones, el 434% más. En 2010, 2,5 billones en recobros de estas 14 EPS, las del cartel de Acemi. Ustedes me dirán, y de eso cuánto se embolsillaron, llamemos, aun cuando el nombre técnico no sé cuál sea, cuánto se embolsillaron de dineros a los que no tenían derecho. No lo sé, porque en esos recobros también hay plata a la que sí tenían derecho. Porque si hay un medicamento o un procedimiento que es No POS, hay derecho a recobrarlo. La Supersalud nos dio la pista esta semana. Dice que hizo un muestreo de recobros al Fosyga y llegó a la conclusión de que el 54,9 por ciento de los recobros eran de derechos del POS. ¿Qué quisieron decir? Que no tenían derecho, que el recobro fue fraudulento, que ahí hubo una trampa. Y si estamos hablando de 2,5 billones de pesos en solo 2010, estamos hablando de un fraude en ese año de 1,25 billones de pesos. Y no es un funcionario cualquiera por ahí. No. Por lo que he explicado, estamos ante una conspiración. Es la base de lo que está ocurriendo. Tenemos un sistema perverso, al que se lo han tomado las EPS con la negligencia, la irresponsabilidad, la alcahuetería del Estado.

El doctor Santos habló ayer algo de esto, pero aquí hay colombianos que llevan rompiéndose el espinazo y denunciando anomalías desde hace lustros sin que nadie les pusiera cuidado. Es la hora de los cobros, pero que lo hagan los que tienen derecho, no los que salen a última hora a presentarse como los grandes redentores. Aun cuando si quieren ayudar, que lo hagan, pero les vamos a exigir que ayuden con seriedad, no escarbando un poquito, como el gato, para que las cosas sigan iguales.

viernes, 13 de mayo de 2011

REINGENIERIA A ELECCION POPULAR DE ALCALDES PROPUSO EL PROCURADOR.


Viernes, 13 de Mayo de 2011 00:00 / TOMADO DEL PERIODICO EL NUEVO SIGLO.

El Procurador lamentó que dichos funcionarios se sirvan de su función y no la ejerzan “para servir al interés general”.

Analizar y discutir qué tanto el sistema de elección de alcaldes genera hoy vulnerabilidades que permiten la cooptación de lo público pidió el procurador Alejandro Ordóñez.

“Hay que poner sobre la mesa el tema de la elección popular de alcaldes”, expresó Ordóñez al reflexionar sobre los motivos de la abstención electoral en Colombia, la privatización de la concepción de lo público y la necesidad de generar un debate académico frente a la elección popular de alcaldes.

En el marco del Foro “Los retos del Estado y de la sociedad civil en la lucha contra la corrupción”, convocado por Transparencia por Colombia, el Jefe del Ministerio Público afirmó que los ciudadanos no acuden a las urnas porque no creen en su institucionalidad y porque perciben que quien ejerce la función pública actúa en muchas oportunidades privilegiando el interés particular: “Hay una deslegitimación de nuestro sistema originado por la corrupción”, señaló.

El Procurador indicó además que existe una privatización de la concepción de lo público y al respecto afirmó: “ese es el paradigma sobre el cual el funcionario se sirve de su función y no ejerce su función para servir al interés general, al bien común”.

Señaló que en los actos de corrupción se evidencian tres actores: el funcionario, el particular y la sociedad civil, que sufre las consecuencias de esos actos de corrupción: “Con las altas cuotas de corrupción, menos hospitales, menos carreteras, menos servicios públicos”.

Respecto del papel de los organismos de control, reiteró que se deben escoger los casos paradigmáticos de corrupción, de acuerdo con sus consecuencias sociales, jurídicas, económicas, respetando el debido proceso y el derecho a la defensa, pero dando una respuesta oportuna a la sociedad civil. “Si hay algo catastrófico en una sociedad, es percibir que la corrupción se hizo crónica, es decir, que es imposible combatirla eficazmente. Y para reconstruir esa credibilidad perdida, se requiere dar resultados frente a casos paradigmáticos de corrupción”.

Al referirse a la elección popular de alcaldes, el Procurador General aseguró que hoy no se tiene un balance satisfactorio para la institucionalidad: “Ese tema hay que ponerlo sobre la mesa; a la elección popular de alcaldes hay que hacerle una reingeniería”, aseguró.

El Jefe del Ministerio Público se refirió además a los riesgos de corrupción que por los costos de las campañas se generan en los municipios: “Se nos dice cómo los altos costos de las campañas electorales permiten que se compren los alcaldes, y que comprando los alcaldes lo que se está comprando es el presupuesto y la actividad contractual subsiguiente, y que esa cooptación es otro escalón para la cooptación de nuestro sistema jurídico y político”.

jueves, 12 de mayo de 2011

LA EDUCACIÓN Y LOS VALORES CÍVICOS


La educación en valores debe contribuir a formar ciudadanos (hombres y mujeres) que participen en la sociedad: el empeño democrático debe orientarse actualmente a propiciar un tipo de ciudadano y ciudadana, capacitados para convivir en sociedades abiertas y pluralistas, basadas en la tolerancia y en percibir la diversidad como una riqueza que contribuye a la mejora de la sociedad. En una sociedad plural, la educación tiene la posibilidad de mitigar los conflictos, promoviendo los valores que ayuden a las personas a convivir con persona de valores diferentes. Para ello es imprescindible buscar valores comunes compartidos por todos, como los derechos humanos.

Educación en valores es tratar de formar personas que sepan afrontar los cambios en su vida, llevando por sí mismos, de modo autónomo, las riendas de la misma. En estas sociedades complejas y en continuo cambio en las que vivimos, la educación en valores tiene como objetivo fomentar el desarrollo de una fuerte consistencia moral para afrontar situaciones nuevas en las que las reglas conocidas no dan ya una respuesta completamente clara. ¿Qué pasa cuando para una misma persona varios de sus valores entran en conflicto y tiene que elegir? ¿Qué pasa cuando sus valores entran en conflicto con los valores de los demás? ¿Qué ocurre cuando las reglas sociales no se comparten o entienden? ¿Qué valores universales tenemos de referencia?

Escrito por Luis María Cifuentes Pérez
Catedrático de Filosofía

miércoles, 11 de mayo de 2011

Las tres tesis de Uribe derrotadas en la ley de víctimas.


POLÍTICA / REVISTA SEMANA

Según la ponencia de la ley de víctimas, los reparos del expresidente Álvaro Uribe en temas como víctimas de agentes del Estado, restitución de tierras y reconocimiento del conflicto armado no fueron tenidos en cuenta. La pregunta es: ¿podrán revivir en el debate?

Miércoles 11 Mayo

El pasado lunes, al término de una reunión con los senadores de La U encargados de orientar el debate definitivo del proyecto de ley de reparación a las víctimas, el expresidente Álvaro Uribe hizo un particular “apoyo del proyecto”.

Uribe, ante los medios de comunicación, dijo que estaba a favor de la reparación de víctimas siempre y cuando “no se le abra espacio de legitimación al terrorismo; no se den herramientas de agitación para invasiones ilegales de tierras; y no se nivelen a los miembros de las fuerzas armadas con los terroristas”.

Esas tres condiciones, que Uribe le había pedido defender a cinco senadores de su partido, La U, y que se habían convertido para el exmandatario casi que un punto de honor, fueron derrotadas por el acuerdo político al que llegaron los ponentes, y que se consignó en la ponencia del proyecto, radicada en la mañana de este miércoles con el aval de La U, el Partido Conservador, el Partido Liberal, Cambio Radical, el PIN y el Partido Verde.

En consecuencia, el último debate del proyecto ‘bandera’ del gobierno de Juan Manuel Santos iniciará con la derrota de algunas de las llamadas tesis uribistas.

Reconocimiento del conflicto

A pesar de las muchas explicaciones, incluso desde la perspectiva de la cúpula militar, Uribe insiste en que el reconocimiento explícito del conflicto armado puede “abrirle espacio a la legitimación del terrorismo”.

Por eso se oponía a que la ley, en su artículo tercero, el que define el universo de víctimas, mencionara la palabra conflicto armado interno.

Tras la decisión del presidente Juan Manuel Santos de mantener su postura, los ponentes del proyecto no sólo reconocieron el conflicto en el artículo tercero, sino desde el mismo título del proyecto.

Según la ponencia, el título de la futura ley sería: “por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas de violaciones de derechos humanos con ocasión del conflicto armado interno”.

El senador Roy Barreras dice que “la preocupación patriótica” del expresidente Uribe quedó blindada en la exposición de motivos del proyecto, en la que se incluyó un párrafo que señala que para los efectos de esta ley, el reconocimiento del conflicto no significa la concesión del estatus político ni jurídico para ninguno de los actores armados ilegales.

Las invasiones ilegales de tierras

Para Uribe, el capítulo de restitución de tierras consagrada en la ley podría “dar herramientas de agitación para invasiones ilegales de tierras”.

La preocupación del expresidente en este tema es que los procesos de restitución podrían violar la seguridad jurídica y el derecho a la defensa de los tenedores de buena fe. Una preocupación en la que han coincidido algunos gremios.

Pero su tesis fue controvertida por el ministro de Agricultura, Juan camilo Restrepo, quien tuvo que pronunciarse para rechazar esta tesis.

“Falta a la verdad e incurre en grave deshonestidad intelectual, quien diga que la Ley de Restitución de Tierras, que actualmente estudia el Congreso de la República, favorece o estimula invasiones (...) Ninguna norma de esta Ley las estimula. Por el contrario: el texto está lleno de garantías para los titulares legítimos de la tierra en Colombia. De esta Ley sólo tienen que temer los usurpadores y sus testaferros”.

Además, según el senador Roy Barreras, el texto de la ponencia de la ley de víctimas incluye una propuesta que establece que si una persona no acude a las vías de derecho que la ley de victimas le ofrece, y por el contrario recurre a la toma violenta de tierras, perderá los beneficios.

Nivelación de miembros de la fuerza pública con terroristas

Cuando Uribe manifestó que apoyaba una reparación a las víctimas “que no nivele a los miembros de las fuerzas armadas con los terroristas”, revivía el viejo debate sobre si la ley debería reconocer a las víctimas de agentes del Estado.

El senador Juan Fernando Cristo explicó que el proyecto de ley no busca definir a los victimarios, sino reparar a las víctimas sin ninguna discriminación.

“Esa discusión es la que le ha hecho daño a la ley y la que pretende politizarla de forma innecesaria. Aquí cualquier víctima que sufra violaciones a los derechos humanos tiene derecho a la reparación y a ser contemplada en la ley. Lo importante es la naturaleza de la violación a los derechos de una víctima. Aquí ponemos a las víctimas sea de un grupo armado de derecha, de izquierda, o víctimas de agentes del Estado que lamentablemente las hay”, explicó Cristo.

Las tesis uribistas fueron derrotadas en la ponencia, pero en el debate, que empezará el próximo martes en la plenaria del senado, podrían ser revividas.

“El trámite legislativo supone la posibilidad de presentar proposiciones en la plenaria. Seguimos escuchando opiniones de los colombianos preocupados por el tema”, dijo el ponente de La U, Roy Barreras.

martes, 10 de mayo de 2011

EL ESTATUTO ANTICORRUPCION.


*La idea de los ciudadanos virtuosos
*Afianzar Comisión de Moralización

Como se sabe, el libertador Simón Bolívar intentó implantar una tercera Corporación, al lado del Senado y la Cámara de Representantes, que tuviera jurisdicción sobre la ética pública.

Quiso también el Libertador, bajo el mismo trasunto intelectual de la Ilustración, forjar un país cuyo epicentro fueran las virtudes ciudadanas. En esa época, como en Estados Unidos, que textualmente traía la felicidad como objetivo primordial de la Constitución, Bolívar en su Carta Boliviana encontraba fundamental la virtud.

Esto, ciertamente, en contraposición a lo que veía en las realidades de las naciones que había libertado y donde, a su juicio, el peor enemigo era precisamente la corrupción. Desde que llegó de Lima a Bogotá, en el último lustro de su vida, esa fue su preocupación básica, pero desde las mismas Cartas a un Ciudadano Neogranadino y de Jamaica ya palpitaba con creces esa inquietud.

Nunca pudo Bolívar desarrollar legalmente esa idea. Pero lo que sí siempre ha estado claro es, primero, que la corrupción puede considerarse la madre de todos los males, no sólo en Colombia sino en América Latina en general, y segundo que siempre será indispensable crear Derecho Público al respecto hasta dominarla lo máximo posible.

Colombia, desde que es República, ha tenido en su historia momentos estelares contra la corrupción y otros en los que ha sido mediatizada por la misma (la mayoría).

Bolívar, puede decirse, fue derrotado en esos propósitos por quienes lo veían, por eso, como el personaje incómodo a vencer, precisamente porque su presencia y mando impedían el contubernio de las corruptelas. Y a esto, en realidad y en el fondo, se debió el colapso de la Colombia grande. Hubo épocas fundamentales de primeros magistrados probos, donde el buen ciudadano se definía justamente por su acato a la Ley y la no esquilmación de recursos o aprovechamientos de canonjías.

Momento clave de ello se produjo con la aparición de Laureano Gómez, largo lapso en que concomitantemente gobernaron la política personajes como Alberto y Carlos Lleras. La gran mayoría de ellos, en la primera mitad del siglo XX y parte del Frente Nacional, orientaron un país cuya clase dirigente tenía eso de axioma.

Eran, sin duda, ciudadanos que veían la política ante todo como un servicio público, como un teatro para la libre expresión de las ideas y las convicciones, y así pasaba con los funcionarios, en una sociedad donde preponderaba ese ejemplo, inclusive cayendo mandatarios como Marco Fidel Suárez, que sin embargo prefirió renunciar, sin ningún encausamiento jurídico, porque se dudaba de su honra al haber pedido créditos personales a casas financieras que por igual eran contratistas del Estado.

Inclusive los grandes debates de entonces no tienen ni asomo de lo que hoy pasa en el país, porque las categorías y los valores se desenvolvían en un espacio de honorabilidad y rigor.

Hoy, claro, Colombia es un país inmensamente más rico. El monto de las licitaciones y actividades del Estado en los últimos veinte años se ha incrementado geométricamente y, desde luego, catalogado el país como una de las economías emergentes del mundo, muchos medran en procura de enriquecerse sin el esfuerzo, disciplina y largo plazo que suponen hacer empresa real y efectiva.

Lo mismo que funcionarios que dedicaban su vida al servicio público sin medrar sobre el Presupuesto como un coto de caza. Puede verse en la historia, naturalmente, que cuando un país salta hacia el desarrollo, pulula la corrupción, peor en el caso colombiano cuando en los últimos años hubo vista gorda con el fenómeno desbordado. En tal sentido, el Estatuto Anticorrupción, liderado por el ministro Germán Vargas Lleras, es un avance. Pero mas avance sería que la Comisión de Moralización que allí se instituye tuviera los dientes y capacidades para ser realmente el dique de contención contra la corrupción. Ojalá tan determinante como lo pensó Bolívar.

domingo, 8 de mayo de 2011

¡Feliz dia mamas!.

Brindo por las mamas que cambiaron Su Figura por una Gran Barriga, cambiaron un delineador ...de ojos por ojeras, ellas que cambiaron las noches de rumba por constantes trasnochos, cambiaron su bolso por una pañalera, por aquellas mamas que no le importó cambiar todo por recibir amor a cambio.

Colombia es el país con más desplazados internos en el mundo

Una de cada 97 personas en el mundo, o lo que es lo mismo, el 1 por ciento de la población mundial, se ha visto obligada a abandonar ...