lunes, 24 de octubre de 2011

Restitución de tierras: cinco retos

Razon Publica / Semana del 24 de Octubre de 2011 al 30 de Octubre de 2011

Alejandro Reyes Posada*
 
Hay que evitar que maten a los campesinos que regresan a sus tierras, redistribuir la propiedad rural, legalizar los títulos de pequeños propietarios, reconstruir las instituciones del sector y acelerar el desarrollo integral de esos territorios. Una explicación autorizada sobre el problema nuclear del conflicto armado interno y sobre la estrategia que el gobierno está adoptando para resolverlo.

Los cinco desafíos
La restitución de tierras despojadas enfrenta cinco grandes retos, cuya superación exitosa podría desbloquear el conflicto armado interno y reformar la sociedad rural, pero cuyo fracaso consolidaría los poderes criminales y prolongaría el conflicto.

En su orden, los retos más difíciles son:

  • la inseguridad,
  • la concentración de la propiedad,
  • la informalidad campesina,
  • la debilidad institucional,
  • la ausencia de desarrollo rural.

Seguridad para la restitución
El reto consiste en restablecer el control estatal en los territorios despojados, para despojar a los despojadores la tierra usurpada y devolverla a sus dueños. El conflicto con los despojadores es asumido directamente por el gobierno y la justicia transicional, y no por las víctimas despojadas ni sus organizaciones, para prevenir que se resuelva con asesinatos de los reclamantes de restitución.

La decisión política de restituir las tierras despojadas por presión violenta implica un cambio de fondo en la estrategia de seguridad: en las últimas tres décadas se ha buscado proteger un orden social basado en la gran propiedad, tradicional y emergente, contra la acción depredadora de las guerrillas, lo que llevó al desplazamiento de seis millones de pobladores rurales, cuyas posesiones cayeron bajo el control de redes criminales armadas que protegen el botín de tierra despojada y otros negocios ilegales.

La promesa de restitución de tierras a las comunidades rurales —expresada en la ley de víctimas— exige un cambio estructural de aliados sociales de las fuerzas de seguridad, para abandonar las complicidades con los victimarios y proteger a las víctimas.

La consolidación del control estatal del territorio equivale al restablecimiento de los derechos de propiedad trastornados por el conflicto armado.


Monopolio de la tierra

El despojo ocurrió en un contexto de alta concentración de la tenencia de la tierra y afectó más las regiones donde no estaba consolidada la propiedad campesina, por la existencia de conflictos de tierras con grandes terratenientes, que aprovecharon el desplazamiento para extender cercas o comprar a bajo precio las posesiones de quienes huían del terror.

Igual a como ocurrió con el registro de desplazados, existe el riesgo grande de que muchos campesinos sin tierra se presenten como despojados sin haberlo sido, para acceder a tierras por la vía de la restitución.

Para separar los dos problemas, el gobierno deberá promover una iniciativa fuerte de dotación de nuevas tierras a los campesinos sin tierra, que complemente la restitución.

A diferencia de la reforma agraria de los años sesenta y setenta, cuando el gobierno compró tierras para parcelar a campesinos, ahora el gobierno debe recuperar un enorme fondo de tierras ilegalmente apropiadas por grandes terratenientes, como está revelando la Superintendencia de Notariado y Registro, mediante la compra de mejoras de baldíos, desecación de humedales, falsificación de adjudicaciones del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER) y simple ampliación de linderos sobre tierras públicas.

Adicionalmente, debe redoblarse el esfuerzo y agilizar la extinción del dominio de las tierras adquiridas con recursos ilícitos y poder disponer así de tierras para parcelaciones campesinas bien estructuradas.


Informalidad de la propiedad

El secreto de la acumulación de capital en tierras de las élites regionales ha sido el descuido del Estado en la titulación y registro de los derechos campesinos a la tierra, que los reducen al papel de colonizadores que venden a bajo precio las mejoras realizadas en el terreno a quienes acumulan la tierra para capturar rentas del suelo y la dedican a ganadería extensiva. Por eso un 40 por ciento de los predios rurales del país son posesiones informales y, en el caso de las tierras despojadas, un 80 por ciento son informales.

En ese contexto, la restitución no puede limitarse a los propietarios titulados, sino que debe extenderse a los poseedores, cuyas pruebas del derecho perdido deben recaudarse mediante la cartografía social, el testimonio de los vecinos, comenzando por el de los desplazados y después por el de las comunidades que resistieron el desplazamiento.

La restitución se complica mucho cuando después del desplazamiento hubo repoblamientos con otras familias campesinas, desplazadas de otros lugares, que ocuparon predios abandonados por los primeros desplazados. En esos casos habrá una política de compensaciones con otras tierras para las familias campesinas que ocuparon de buena fe predios ajenos. No hacerlo causaría nuevos desplazamientos de familias campesinas que ya forman parte de las nuevas comunidades rurales.

A medida que avancen las restituciones, los jueces ordenarán que el derecho restituido sea formalizado con títulos de propiedad registrados. Simultáneamente, el gobierno impulsará un programa sistemático de formalización de la propiedad campesina, que se iniciará en las regiones donde no hubo despojos. Se usará un método de barrido vereda por vereda, hasta formalizar la propiedad en cada región.


Debilidad institucional


Este reto abarca dos dimensiones estratégicas:

-Primero, corregir el desmantelamiento progresivo de las agencias gubernamentales encargadas del sector rural, que hace décadas vienen perdiendo el espíritu de reforma agraria y la capacidad real de ordenar y registrar la propiedad, así como su nivel técnico y eficacia en la aplicación de políticas públicas.

La restitución exige crear una Unidad Administrativa Especial en el Ministerio de Agricultura, encargada de atender las solicitudes de restitución y llevar el registro de tierras despojadas.

Afortunadamente Acción Social de la Presidencia, con recursos de cooperación internacional y el apoyo del Banco Mundial, desarrolló el Proyecto de Protección de Tierras desde 2003, que ahora pasó al Ministerio de Agricultura para hacerse cargo de la restitución, con un fortalecimiento institucional y presupuestal. También se crearán nuevos juzgados y salas de tribunales especializados en la restitución.

-El segundo reto es más difícil, pues supone vencer las resistencias de las autoridades locales, tanto territoriales como de las agencias del gobierno central, muchas de las cuales fueron capturadas por los victimarios y sus testaferros, como ha quedado demostrado con el proceso de la parapolítica.

Por esa razón la restitución exige también reconstruir el Estado local en las regiones del despojo, para alinear las capacidades legales de los niveles nacional, regional y local.

Otra institucionalidad destruida por el conflicto armado es la organización local de las comunidades campesinas, indígenas y negras, cuyo restablecimiento resulta indispensable para devolver el poder de representación y gestión de la sociedad civil.

La principal pérdida ocasionada por el desplazamiento fue la de la capacidad de las víctimas para controlar sus vidas y articular sus comunidades locales, cuya supervivencia pasó a depender de agencias humanitarias públicas y privadas.

Restituir la tierra es comenzar a recuperar ese control de los desplazados sobre sus fuentes de ingresos, para que dependan de su trabajo y no de la ayuda externa.


Desarrollo rural
La devolución de la tierra desnuda y descapitalizada no soluciona el futuro de los despojados, si no se coordina con una política de desarrollo focalizada en los territorios de retorno. Como el 64 por ciento de la población rural vive bajo la línea de pobreza, en contraste con el 46 por ciento de la población total, la política de desarrollo rural debe buscar el cierre progresivo de la brecha de necesidades insatisfechas del campo frente a los centros urbanos.

El nuevo desarrollo rural —el gobierno prepara un proyecto de ley de tierras y desarrollo rural próximo a ser radicado en el Congreso— toma como objetivo central el desarrollo de territorios, para potenciar su competitividad en el mercado global y generar ingresos para el bienestar social de las comunidades rurales.

Esas comunidades son mucho más complejas que las veredas campesinas, pues comprenden todas las relaciones, intercambios, servicios y bienes públicos de cada territorio, incluyendo su malla de centros poblados, su infraestructura y sus instituciones locales, que aprovechan el potencial de servicios ambientales, agropecuarios, turísticos, artesanales, industriales, pesqueros y mineros propios de cada territorio.

El nuevo desarrollo rural deberá privilegiar la transferencia de bienes públicos sobre los subsidios privados, y deberá reservar éstos a los más pobres del campo.


Decisión política

La restitución de tierras despojadas, la recuperación de tierras públicas ilegalmente apropiadas y la extinción de tierras del narcotráfico y la corrupción deben poner en manos de indígenas, negros y campesinos un fondo de tierras y recursos productivos mucho mayor que el actual.

Es una decisión política que afronta dos de las consecuencias más graves de la guerra interna que ha vivido el país: la desposesión de los pobladores del campo y la conformación de élites criminales hoy dueñas del territorio, que tienen secuestrada e improductiva la tierra, fuente de rentas y lavadero de ganancias de negocios gangsteriles.

Restituir los territorios campesinos implica despojar legalmente a los despojadores violentos, reconstruir la institucionalidad rural y recuperar el Estado local, distribuir y titular mejor la propiedad, dar derechos de ciudadanía a los pobladores del campo para representarse a sí mismos y decidir sus programas de desarrollo y, finalmente, pagar la deuda de desarrollo y provisión de bienes y servicios públicos que el país acumuló con los campesinos, los indígenas y los negros colombianos.


* Abogado de la Universidad Javeriana y Sociólogo de la Universidad de California, profesor universitario y autor de numerosos estudios sobre tenencia de la tierra y conflicto armado en Colombia, incluyendo su libro más reciente Guerreros y Campesinos, El Despojo de la Tierra en Colombia, Editorial Norma, 2009.

La gente tóxica

Samuel Arango M. | Medellín | Publicado el 24 de octubre de 2011
Un día, un campesino y su familia tomaron una lancha para irse a vivir a otra población. El campesino le preguntó al lanchero:

- ¿Qué clase de gente es la que vive a donde vamos?

El lanchero respondió:

- ¿Qué clase de gente es la de la población que ahora dejan?

Y entonces el campesino se extendió explicando que eran todos un montón de intratables, egoístas, ambiciosos, explotadores y aprovechados.

-Pues así es, exactamente, la gente de la población a donde van, replicó el lanchero.

En otra oportunidad, otro campesino con su familia abordó la misma lancha para ir a vivir a la misma población y le preguntó al mismo lanchero:

- ¿Qué clase de gente es la del pueblo a donde vamos?

El lanchero replicó de nuevo:

- ¿Cómo son las del pueblo que ustedes dejan?

-Las mejores personas del mundo, respondió el campesino. Son consideradas, amables, solidarias, extraordinarias.

-Pues así son las personas del pueblo a donde van, remató el lanchero y aceleró la marcha para llegar cuanto antes al destino...

Según el diccionario de la Real Academia, toxina es un veneno que producen los seres vivos. La toxina nos enferma, nos disminuye, nos agota, nos entristece, nos evita crecer, nos acaba.

En la vida, con mucha frecuencia nos encontramos con gente tóxica, es decir que nos envenena, nos hace mal. No es posible evitarla aunque eso es lo ideal. Porque hay gente tóxica por todas partes, porque están cerca de nosotros, incluso conviven con nosotros en la familia, en los estudios, en el trabajo. Frente a esta realidad sólo hay dos posibilidades: O le huimos y no nos relacionamos con ella, o si no podemos huirle, no aceptemos el veneno, reconozcamos su toxicidad pero no la consumamos. Si podemos ayudarla, bien, pero si no, no asumamos su problema.

Es gente tóxica la que habla mal de todo el mundo, la que siempre se queja, la que todo es malo, la que siempre está brava, la que nada le gusta, la que tiene todas las enfermedades, la que no sabe vivir en comunidad, la que no recoge la caca del perro, la que vive borracha, la que modula 10 palabrotas por segundo, la que dice que la ética es para los filósofos, la que como los zancudos, jode y jode y jode y jode, la que pita en cada semáforo, la que tira basura a la calle, la que pretende que todos sean como ella es, la que escupe en la acera, la que goza haciendo sufrir a los demás, la que no disfruta de nada y siempre está aburrida, la que no acepta opiniones distintas, la que pontifica, la que no respeta a nadie, la que nunca se equivoca, la que maltrata de palabra u obra u omisión, la que siempre contradice, la que se considera la única persona buena, la que cree que lo sabe todo, la que se cree superior, la que siempre tiene la razón, la que siempre está triste y deprimida, la que no tiene esperanzas ni sueños, la que se ve vieja mentalmente, la que la carcome la envidia, la que tira la piedra y esconde la mano.

¿Cómo es la gente del pueblo al que usted va?

viernes, 21 de octubre de 2011


La hormiga arrepentida, ¿Conoces esta fábula?



          Un saludo en fraternidad a todos, no siempre las fábulas se cumplen, especialmente en un mundo patas arriba, vean esta versión de la famosa fábula de “la hormiguita y la cigarra”

     Había una vez, una Hormiguita y una Cigarra, que eran muy amigas...
     Durante todo el otoño la Hormiguita trabajó sin  parar, almacenando comida para el invierno.
      No aprovechó el sol, ni la brisa suave del atardecer, ni charló con los amigos tomando una cervecita después de un día de trabajo.
      Mientras, la Cigarra sólo andaba cantando con los amigos en los bares de la ciudad, sin desperdiciar ni un solo minuto. Cantó durante todo el otoño, bailó, aprovechó el sol y disfrutó muchísimo sin preocuparse por el mal tiempo que iba a llegar.
      Pasados unos días empezó el frío. La Hormiguita, exhausta de tanto trabajar, se metió en su pobre guarida repleta hasta el techo de comida. Pero, alguien la llamó por su nombre desde afuera y cuando abrió la puerta se sorprendió al ver a su amiga Cigarra dentro de un Ferrari y con un valioso abrigo de pieles.
La Cigarra le dice:

      ¡Hola amiga! Voy a pasar el invierno en París. ¿Podrías cuidar de mi casa?

 La  Hormiguita respondió:

      ¡Sí claro! Desde luego.  Pero, ¿qué ocurrió?  ¿Dónde conseguiste el dinero para ir a París, comprar este Ferrari y ese abrigo tan bonito y caro?
Y la  Cigarra respondió:

       Estaba cantando en un bar la semana  pasada y a un productor le gustó mi voz.  Firmé un contrato para  hacer shows en París, a propósito, ¿necesitas algo de allí?
Sí, dijo la Hormiguita,   Si te encuentras con La Fontaine, (autor de la fábula  original),

                        ¡¡¡ MÁNDALO A LA MIERDA DE MI PARTE!!!

    Moraleja



      Aprovecha la vida, dosifica el trabajo y la diversión, pues, trabajar demasiado sólo trae beneficios en las fábulas de La Fontaine.

     Trabaja, pero, disfruta de la vida que es única. Si no encuentras a tu media naranja, no te desanimes, busca medio limón, ponle azúcar, aguardiente y hielo y sé feliz.

Y recuerda:

   ¡Vivir para trabajar sólo hace feliz al jefe! ¡¡¡Que tengan un buen Día!



Elecciones regionales. Votemos a conciencia para cambiar nuestro país


El 30 de octubre son las elecciones regionales en Colombia, una oportunidad que tenemos algunos colombianos para votar por las mejores personas para representarnos mirando su pulcra trayectoria, propuestas de campaña y cualidades que debe tener un líder para lograr el apoyo popular.

Lamentablemente, en estas elecciones regionales es donde se pone en evidencia el poder de las maquinarias y su clientelismo debido a la pobreza e ignorancia que tienen sumido a la mayoría de colombianos.

Además, tenebrosas organizaciones armadas tratan de aliarse con tenebrosos políticos para apoderarse de las finanzas públicas, también empresarios inescrupulosos para lucrarse con los contratos del estado. Soy consciente que es muy difícil que este mensaje llegue a todos los ciudadanos colombianos pero aquellos que podemos votar a conciencia que sea está la oportunidad para demostrar que no queremos politiqueros y actores armados que nos representen en estas próximas elecciones.

Somos colombianos, merecemos más y mejor pero antes de embárcanos en objetivos nacionales de gran envergadura debemos afrontar los problemas sociales, económicos y políticos internos que tiene el país. Que sean estas elecciones, el comienzo para limpiar nuestra casa del principal flagelo que tenemos los colombianos, la corrupción.

Este enemigo silencioso pero muy peligroso deja más muertes que el terrorismo y más pobreza que las fallidas decisiones macroeconómicas. Es una prioridad de todos los colombianos ayudar a reducir la corrupción además de fiscalizar como se invierten los recursos públicos en Colombia. Una buena gobernabilidad define el éxito o fracaso de una sociedad y una comunidad informada y activa puede ayudar mucho a mejorar su entorno.

Es por eso, que en estas elecciones, si usted tiene la posibilidad de votar de forma libre y espontánea realmente hágalo por alternativas que mejoren su entorno y calidad de vida porque los colombianos merecemos más y mejor.

Alvaro Támara Higuera
Facebook: Alvaro Támara Higuera

lunes, 17 de octubre de 2011

El proyecto de ley, la reforma a la educacion, y la protesta de los jovenes estudiantes


Reclamo redistribu​tivo de los estudiante​s merece mejor respuesta del Gobierno por daniel Mera el 10-10-2011 10:26 AM

Los organizadores de la protesta sostienen que el proyecto amenaza con desmejorar la calidad de la educación de las universidades públicas, reducir el presupuesto y aumentar los costos de matrículas para los estudiantes, argumentos que rechaza el Gobierno.

El gobierno necesita cambiar su respuesta para los estudiantes universitarios. "Ya quitamos el ánimo de lucro”, sigue repitiendo.

Y resulta que los estudiantes ya no están enfocados en la privatización, sino en la equidad social. “No queremos estudiar cinco años y durar quince pagando”.

Esto quiere decir que los créditos del Icetex a tasas de interés cero les parecen una respuesta insatisfactoria. Quieren más cupos en instituciones públicas para estudiar sin quedar endeudados.

En otras palabras, quieren tomar para sí y sus familias todos los rendimientos futuros de su educación superior como mayor garantía de su movilidad social.

La lógica fiscal del Gobierno es: devuelvan lo que invertimos en ustedes, al menos en términos nominales, para poder ayudarles a los demás bachilleres que vienen.

Los estudiantes no han refinado su argumento todavía. “El pueblo paga impuestos y los gastan mal”, más o menos (o se los roban).

Pero la gente formada de este gobierno tecnocrático no tendrá dificultad para ver hacia dónde va la preocupación estudiantil. “Recauden más impuestos para atacar la desigualdad de activos e ingresos y gasten en nosotros”.

Un reclamo redistributivo serio. Política de la que vale la pena. Eso merece mejores respuestas del gobierno. Y a todas estas, ¿no hay un partido que entienda el punto? Lucho Garzón claramente no. La Unidad Nacional está atrofiando las entendederas de algunos.

“Un subsidio semestral de $ 630.000 para sostenimiento”. Se nota que en el Ministerio no han estudiado bien este problema.

Primero, el giro semestral no sirve; debe ser mensual, dividiendo la suma que sea.

Segundo, ¿cuál es el estudio que dice que $ 630.000 es el monto correcto? Que hablen con los admitidos de programas especiales de la Nacional.

Tercero, ¿de dónde sale que este subsidio sustituye un sistema de bienestar universitario?

Frenar la deserción requiere bastante bienestar por el lado de la oferta, y ojo, metiéndole esquemas de mercado, que no les gustan a los líderes estudiantiles más ideologizados.

Copiarse el reclamo chileno de gratuidad no es buena idea, porque es mejor el principio aplicado en Colombia de “paga lo que puede de matrícula”.

La mayoría no puede pagar mucho, no quiere endeudarse y necesita bienestar para cursar sus estudios. Y millones de jóvenes, por fuera del sistema, están en peores condiciones.

La cuestión se llama “desigualdad”. Y lo que están planteando -en el fondo- los estudiantes es un reto sobre cómo y cuándo nuestra sociedad alcanzará ciertos niveles de igualdad.

El presidente Santos les pidió argumentos a los estudiantes. Ciertamente, suelen tener más razón en sus preocupaciones que en sus argumentos, pero el gobierno tampoco ha tenido una argumentación “de lujo”, según el nuevo modismo.





Las mamás adolescentes


En América Latina, entre el 15 y el 26 por ciento de los embarazos corresponden a madres entre los 15 y los 19 años. El embarazo en la adolescencia tiene implicaciones de toda clase en una sociedad. Hay mayor riesgo de mortalidad materna, menores oportunidades de educación, mayor pobreza y un mayor riesgo de daño y mortalidad infantil.

En esta zona, más del 50 por ciento de los menores de 17 años son sexualmente activos. La primera experiencia sexual se presenta usualmente entre los 13 y los 14 años.

Un embarazo de adolescente implica en muchos casos el rechazo de la familia cercana, la expulsión del colegio, pérdida de los amigos, depresión, suicidio.

Lo interesante y preocupante es que la mayoría de estos embarazos no se debe a la ignorancia por parte de las adolescentes de los métodos anticonceptivos sino a la manera como los jóvenes asumen la práctica sexual.

La iniciación en la actividad sexual es cada día más temprana, por diferentes razones. Una de ellas es la televisión y la internet que presentan el sexo como algo muy normal aun en las relaciones no serias o fundadas o como pasatiempo o relax. Se le agrega a lo anterior que hay mayor tolerancia social a la actividad sexual. Además, se manifiesta el poco afecto que la sociedad machista tiene por las niñas como mujer y como joven. Las mujeres aún creen que la mejor manera de demostrar la feminidad es la maternidad y que el papel básico de la mujer es reproducir y trabajar en el hogar.

A todo lo anterior se le suma la poca estima que la sociedad latinoamericana inculca en las niñas, y en los adolescentes en general. Se transmite la creencia de que los jóvenes sólo son problema.

Los muchachos creen que su virilidad se demuestra con actos sexuales, sin importar o valorar las consecuencias que éstos tienen para la vida de la pareja y de los niños nacidos de esta creencia. Como alguien decía, la paternidad (ni la maternidad) no es algo que termina en el acto sexual...

Es necesario que se tracen estrategias educacionales para reducir la tasa de embarazos. Fomentar la participación equitativa de hombres y mujeres en todos los campos. Preparar a los alumnos desde el nivel básico y secundario en los conocimientos, los valores y las habilidades necesarias para tomar decisiones acertadas en hechos que condicionan la vida entera.

También hay que fortalecer los vínculos entre el hogar, la educación y la comunidad en general.

Los padres deben ser acompañantes permanentes en la educación de los hijos. No descuidarlos aunque es necesario darles a los hijos también autonomía. A los hijos hay que darles raíces (valores) para que puedan afrontar la vida y alas para que puedan vivirla. Es un equilibrio difícil que sólo el amor sano y verdadero puede encontrar.

Samuel Arango M.

Medellín
Publicado el 17 de octubre de 2011









martes, 11 de octubre de 2011

La nueva guerra



POLITICA Y GOBIERNO

Lunes, 10 de Octubre de 2011 01:40

La Seguridad Democrática redujo los niveles de violencia, y hay quienes hablan del post-conflicto en Colombia. Pero otra vez nos quedaron “rescoldos” y actores armados que se alimentan de la “locomotora” minero-energética y están entrando en una nueva fase de la guerra. El Director de Razón Pública identifica cinco tipos de conflictos emergentes.

Debate decisivo

Hace diez años los profesores Paul Collier y Anke Hoeffer publicaron un artículo famoso y muy controvertido sobre las causas de las guerras civiles o los “conflictos armados internos” en distintas regiones del mundo. Examinaron 68 guerras que tuvieron lugar entre 1960 y 1999, y concluyeron que la “avaricia” (greed) es mucho más importante que el descontento (grievance) como motor del conflicto: la gente no pelea porque percibe injusticias sino ante todo por hacerse al control de la riqueza.

Subrayo el “ante todo” porque los datos de Collier y Hoeffer confirman que sí hay algunos conflictos, digamos “sociales”, o que muchos poseen raíces, digamos “estructurales”, de manera que aquella conclusión no descarta de entrada la presencia o el peso de las reivindicaciones populares en el origen o en la evolución de una guerra civil específica.

Para añadir alguna precisión en este punto, anotaré que en la literatura sobre guerras civiles hay una vieja y compleja discusión sobre el papel relativo de la pobreza o las carencias sociales (need), el de las identidades étnicas o religiosas de los grupos excluidos (grievance), el de las ideologías políticas (creed) y el de la lucha descarada de los rebeldes por hacerse al poder o la riqueza (greed). Entre las varias “escuelas” conceptuales -y entre las incontables “guerras civiles” que han ocurrido a lo largo de los siglos- hay por supuesto casos o estudios que encajan bien en una de estas cuatro categorías, pero en la mayoría de dichos conflictos se reconoce una mezcla de factores donde alguno o algunos parecen ser los principales.

Y aquí arranca la polémica central que hace tiempo divide a nuestros “violentólogos”: si el conflicto colombiano tiene una causa única (el “terrorismo” o el “narcoterrorismo”, como sostienen Uribe y sus adláteres), o si se trata de un asunto complejo, con raíces y facetas diversas y cambiantes en sus distintas etapas a lo largo de más de cinco décadas y en la diversas regiones del país: esta segunda es la tesis de El Conflicto, Callejón con Salida que dirigí a comienzos del primer gobierno Uribe y de paso me costó la salida... de Semana).

Este debate era -y creo yo que sigue siendo- el decisivo, porque si la enfermedad es simple su remedio es tan simple como dicen Uribe y sus adláteres, pero si el mal es complejo la solución es… algo más compleja -como decía, entre otros, El Callejón con Salida.

Conflictos y bonanzas

Pero vuelvo a la avaricia, que sin duda pesa mucho en la dinámica del conflicto o, por mejor decir, de los conflictos internos en Colombia. Unas veces para enriquecerse y otras veces para financiar la guerra (que no es lo mismo, ni da lo mismo) los actores armados han vivido y prosperado detrás de las bonanzas, y por eso no sorprende que “La Violencia” de mediados de siglo se hubiera concentrado en las regiones cafeteras, y que el conflicto se hubiera ido trasladando hacia las zonas petroleras en Santander o en Arauca, o hacia las esmeraldas en Boyacá, el banano en Urabá, la tierra valorizada del Magdalena Medio, el carbón en el Cesar, los secuestros donde quiera que haya ricos expuestos, las regalías en las zonas donde llegan, la coca en la Orinoquía o la amapola en el Cauca y en Nariño.

Es más: si uno sigue el argumento Collier-Hoeffer, resulta que los países que dependen casi completamente de un recurso natural (como es el caso, digamos, de Arabia Saudita) no suelen tener conflictos internos sino gobiernos fuertes que, por serlo, impiden que prospere la insurgencia. El conflicto se crece

•Cuando hay bonanzas pero el Estado no es lo suficientemente rico para asfixiar la insurgencia -como ocurre en Colombia;

•Cuando hay partes del territorio donde el Estado no existe -como pasa en Colombia;

•Cuando se viene de guerras o semi-guerras mal resueltas que dejaron heridas, hombres y armas por ahí regados y listos para engancharse en una nueva guerra- como en Colombia.

Este es nuestro karma: Una guerra civil a muchas bandas y con muchos actores que viene dando tumbos desde siempre o en todo caso desde hace medio siglo y que no logramos resolver precisamente porque viene a ser la suma y el revuelto y la destilación de muchas guerras que se cruzan.

Las simplificaciones

Por eso creo yo que este conflicto –estos conflictos– han durado tanto tiempo, y por eso no han funcionado o han funcionado a medias los intentos simplistas –o simplificadores– para ponerle coto:

-Ese fue el caso del Frente Nacional, que se pactó para ponerle fin a la violencia entre los dos partidos, y que sin duda nos trajo alguna paz. Pero “La Violencia” no era sólo partidista y quedaron “rescoldos” tan de bulto como la tenencia de la tierra o los conflictos de la colonización campesina, que mantendrían vivas a las guerrillas, entonces marginales, que a poco andar habrían de convertirse en las FARC.

-Ese también fue el caso de la Seguridad Democrática, que se montó para acabar el “narco-terrorismo” de las FARC y que sin duda logró golpearlas con dureza y reducir sensiblemente los secuestros, los homicidios o las “tomas” de pequeñas poblaciones. Pero el diagnóstico otra vez fue simplista porque ni todo el conflicto era “narco- terrorismo” ni las FARC eran el único actor de la violencia. Y nos quedamos con “rescoldos” tan protuberantes como la vieja -la eterna- cuestión de la tierra, esta vez agravada por la contra-reforma agraria de los paramilitares y la ola gigante de los desplazados.

El nuevo combustible

En esas circunstancias de, digamos FARC debilitadas, paramilitares blanqueados por el supuesto mecanismo de “Justicia y Paz”, BACRIM en expansión, narcos dispersos en mini-carteles y Ejército crecido pero no siempre respetuoso del derecho de guerra, nos cayó la bonanza minera y energética que hoy constituye la principal (y en efecto es la única) de las “locomotoras” que jalonan el crecimiento económico de Colombia.

No diré yo que la “bonanza” no sea buena, pero sí que aquel “karma” colombiano la está convirtiendo en nueva gasolina del conflicto interno –los conflictos internos– que traíamos. Por eso temo que estamos entrando en una nueva guerra o, por mejor decir, en la guerra renovada, re-editada y re-extendida al favor, al calor y a la luz de las nuevas riquezas mineras y energéticas.

Cinco conflictos que crecen

Como una mutación de la bacteria que se instala sobre los tejidos que le son vulnerables, la bonanza de ahora parece estar alimentando, diría yo que cinco tipos principales de violencia que se dan o se mezclan en las regiones productoras:

-Hay la más obvia de la explotación directa o sea, de los actores armados que se dedican de manera creciente a explotar la minería (o tal vez mejor dicho, a explotar los mineros) porque el oro es mucho más rentable que el tráfico de drogas, porque es legal y sirve para lavar activos, o porque se han encontrado yacimientos de coltán y hasta quizás de uranio en la Orinoquia. Sin ir más lejos, el presidente Santos un día denunció a las BACRIM que están parasitando la minería de Córdoba y otro día a las FARC que hacen lo mismo con las minas del Huila, mientras en el Tolima se decomisan “45 retroexcavadoras, 5 tractores y 30 motobombas” que en apariencia son de las guerrillas y en Guainía hay una fiebre y muertos por cuenta del “nuevo maná, el oro azul, el coltán”, el mineral que hoy devoran los productos electrónicos. -Hay la del desalojo de los pequeños mineros del oro o el carbón - artesanales, “informales”, o ilegales- que desde siempre han malvivido de los ríos o los suelos en más de 400 municipios de Colombia y que, ahora que los precios subieron, están siendo expulsados manu militari y a veces por acción de los gobiernos locales que por fin se acordaron de hacer cumplir las normas del Código de Minas. Por ejemplo el alcalde de Suárez, en el Cauca, ordenó el desalojo de los mini-mineros, tal vez para darle el campo a una “empresa extranjera” que el periodista no nombra, y en todo caso agudizó el conflicto que sufre la región, mientras en otras publicaciones se habla de operativos policiales contra pequeños mineros en Mariquita, Yolombó o Ayapel.

- Hay la de mega proyectos ubicados en territorios étnicos que no sólo amenazan el ambiente sino el modo de vida y los derechos de las comunidades, ya de por sí sujetas a la agresión de los viejos actores armados. Los habitantes del Alto Atrato, por ejemplo, recibieron 73 mil hectáreas del gobierno, 55 mil de las cuales ya estaban adjudicadas a una multinacional que operará en terrenos “sagrados” de los emberas, mientras El Espectador informa que “el gran puente natural entre las selvas del río Caquetá y las del Rionegro, en el sur del país, está amenazado por los intereses de la multinacional aurífera canadiense Cosigo Resources”.

-Hay la de nuevos hallazgos petroleros o de los pozos en zonas “recuperadas” por el gobierno Uribe, donde se están repitiendo las migraciones y las subcontrataciones para saltarse el derecho laboral y las “acciones populares” de las guerrillas que ayer se dieron en Santander o en Arauca. Las protestas que hace unos días paralizaron la producción de la Pacific Rubiales en Puerto Gaitán y la de Petrominerales en Barranca de Upía son dos muestras patentes de este reinvento.

-Y hay la modalidad de autodefensa, las compañías de seguridad privada, o la cooptación de la policía local, o el pago de vacunas a los grupos armados ilegales, o la creación de cuerpos paramilitares que las empresas mineras o energéticas requieren para llevar a cabo sus actividades. Aunque la información o las pruebas al respecto no abundan, en la memoria está el famoso episodio de la Mannesmann y más frescos están los incidentes o las denuncias en contra de Chiquita Brands, de la Drummond o del Puerto Minero de Palermo en Barranquilla .

Maldición del rico

Tener recursos naturales es una bendición, y una bonanza puede ser la plataforma de despegue económico y social para el país que la sepa administrar (Noruega y Australia son ejemplos de buena minería). Pero también existe “la maldición de los recursos”, las bonanzas minero-exportadoras que destruyen el ambiente, arrasan con la industria, acaban los empleos, concentran la riqueza y aumentan la corrupción.

Algo de todo eso está ocurriendo en Colombia, y de por sí sería motivo suficiente para pensar en serio el hasta dónde y el cómo debe seguir andando la gran locomotora.

Y si ello no bastara, pensemos por lo menos en la nueva guerra que puede estar a la vuelta de la esquina: ahí están, para quien quiera verlas, las evidencias de un “conflicto armado interno” que está haciendo metástasis y que puede reavivarse por la vía de la explotación directa, la de los desalojos, la de los mega-proyectos, la de los nuevos pozos petroleros y la de las autodefensas revividas.

*Director y Editor General: Hernando Gómez Buendía

La Fundación Razón Pública es una organización independiente y sin ánimo de lucro constituída por analistas colombianos. Es un instrumento de expresión de los intelectuales comprometidos con el proyecto de una sociedad pacífica, democrática, legal, justa y productiva. Los materiales publicados son de consulta gratuita.











lunes, 10 de octubre de 2011

Necesitamos líderes



En una lejana edad, cuando los reyes podían demostrar sus elevadas virtudes, comenzaban a gobernar sus países.

Pero antes de gobernar sus países, empezaban por organizar sus hogares.

Y antes de organizar sus hogares se preocupaban por organizar sus propias vidas.

Y antes de organizar sus propias vidas, empezaban por sanear sus corazones.

Y antes de sanear sus corazones empezaban por cultivar sus inteligencias para elevarse a la cima del saber.

Y llegar a la cima del saber significaba llegar al conocimiento íntimo de las cosas y después al conocimiento íntimo de sí mismos.

Y cuando llegaban al conocimiento íntimo de sí mismos ya quedaban capacitados para ser los líderes de sus naciones.

No es fácil identificar a un líder aunque todos necesitamos de ellos. Lo que sí sabemos es que no es el que manda o el que tiene el poder. Un líder es una persona que ejerce su influencia de una manera muy particular, sin violencias, sin imposiciones, con máxima sencillez. Líderes fueron Jesucristo, Mahatma Gandhi, etc. No lo fueron Mussolini, Hitler, Atila? Es inherente al término líder el que sea positivo, proactivo, dicen ahora, que desarrolla. Los últimos fueron tiranos, dictadores, caudillos, adalides, pero no líderes. El liderazgo no depende del dinero o de la posición social, es algo más profundo.

Un líder es un ser humano que se ha desarrollado a sí mismo, se conoce, tiene capacidad de reflexión, de pensamiento, autoestima.

Es responsable de sus actos y da la cara siempre. Sabe que se puede equivocar en sus acciones y es el primero en reconocer, aprender y corregir el error. Eso sí, sabe que no se puede equivocar en sus intenciones.

El líder conoce su misión. Sabe a dónde va y en qué está porque quien no sabe a dónde va no sabe dónde está.

Cree en sí mismo. Tiene claras sus debilidades y sus fortalezas.

No depende de los otros en lo esencial pero trabaja y fortalece el trabajo en grupo, basado en el respeto.

Asume lo difícil, no le saca el cuerpo, sabe que las dificultades son la mejor forma de desarrollarse y de aprender.

Siempre es agradecido con la vida misma y con los demás y por ello siempre está celebrando algo.

No pierde el tiempo juzgando a otros, solo se juzga a sí mismo para avanzar.

Tiene la capacidad de arriesgar aunque lo haga bajo ciertas seguridades.

Es intuitivo, capacidad que está por encima de la inteligencia y el conocimiento.

Conoce y acepta los imposibles, no lucha contra ellos pero tiene al mismo tiempo la capacidad de lograr metas que parecían imposibles.

Se apasiona por la causa. Ama profundamente lo que hace y desborda un entusiasmo que contagia a los demás.

Entre las dos fuerzas que mueven al mundo, el odio y el amor, escogió contundentemente el amor, porque es la única manera como su vida tiene sentido y sirve para algo.

No descuida las cosas pequeñas. Aunque tiene la capacidad infinita de soñar, sabe que la vida cotidiana la hacen las acciones cotidianas.

Domina sus temores aunque tema.

Y es especialmente sencillo.

Como ven, líderes hay pocos, pero que los hay los hay y ¡hay que creer en ellos!

Samuel Arango M.

Medellín
Publicado el 10 de octubre de 2011 /Periodico el Colombiano











viernes, 7 de octubre de 2011

Anulacion de inscripcion de cedulas en Antioquia


Foto: trasteo de votos

Los municipios

Y el magistrado electoral Óscar Jiménez reveló ayer los municipios de Antioquia donde se excluyeron cédulas inscritas: El Peñol (424 anuladas), Valdivia (824), Titiribí (302), San Francisco (815), San Jerónimo (833), Sopetrán (730), Tarso (285), Pueblorrico (223), Hispania (398), Jardín (334), Andes (764), Angelópolis (462), Anzá (300), Concordia (250), Copacabana (2.261), Armenia (225), Amalfi (395), Cañasgordas (852), Sabanalarga (212), Belmira (352), Santa Rosa de Osos (604), Guatapé (544), Liborina (178), Don Matías (758), Frontino (268), Campamento (862), Uramita (394), San José de la Montaña (193), Angostura (316), Anorí (383), Giraldo (187), Abejorral (303), Abriaquí (118), Apartadó (2.387), Bello (11.060), Betania (1.1002), Betulia (341), Briceño (325), Buriticá (937), Cáceres (1.181), Caicedo (133), Caracolí (246), Carolina (160), Caramanta (431), Cisneros (439), Ciudad Bolívar (310), Cocorná (858), Dabeiba (354), Ebéjico (544), El Bagre (1.419), El Retiro (1.146), Entrerríos (102), Girardota (1.225), Gómez Plata (895), Guadalupe (203), Guarne (1.739), Heliconia (581), Itagüí (12.199), La Estrella (4.411), La Pintada (188), La Unión (395), Maceo (450), Montebello (402), Mutatá (1.626), Nariño (209), Necoclí (1.190), Olaya (565), Peque (150), Puerto Nare (557), Puerto Triunfo (1.416), Remedios (914), Rionegro (3.457), Sabaneta (6.136), San Carlos (1.095), San Luis (482), San Pedro de los Milagros (923), San Roque (639), Santa Fe de Antioquia (242), Urrao (369), San Andrés (147), Valparaíso (197), Vigía (301), Yalí (347), Yarumal (679) y Yondó (2.328). Increíble lo de Itagüí y Bello. Ampliación mañana.



lunes, 3 de octubre de 2011

Reflexión

Un padre le dio una bolsa de clavos a su hijo y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Llegó el momento en el que pudo controlar su carácter durante todo el día.

Después de informarle a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.

Su padre lo tomó de la mano, lo llevó hasta la puerta y le dijo: has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará y la cicatriz perdurará para siempre.

Uno de los errores más frecuentes en una relación de pareja es el de dejar de decir lo que se piensa sobre algo que tienen que ver con el otro. No se hace por temor a que nos malinterpreten, para no crear un lío o para no parecer débiles.

Este guardarse lo que se piensa es en el fondo una falta absoluta de libertad. Toda pareja, para que funcione, tiene que ser libre de expresarse.

Claro que el problema es decirlo pero también lo es cómo decirlo. Ante todo no debemos dar órdenes. No debemos gritar. No debemos descalificar al otro. No demos ofender. Se trata de dos seres que se aman y por lo tanto deben respetarse. Debemos saber escuchar sin interrumpir. Aunque nos moleste, dejemos hablar y luego lo hacemos nosotros sin que nos interrumpan.

Hay que guardar un equilibrio necesario entre lo que damos y lo que recibimos. Ninguno de los dos debe sentirse en una relación de subordinación o inferioridad, ni tampoco de demasiado halago.

Algunos psicólogos afirman que es bueno enfadarse de vez en cuando, librarnos de la rabia que sentimos ante una situación con la que no estamos de acuerdo. Una liberación controlada de nuestros sentimientos no es negativa y nos permite descargar lo que nos perturba. Cuando nos descargamos de lo que nos preocupa podremos luego pensar con más tranquilidad. Hay que soltar el taco y no dejar acumular la tensión.

Si usted es de los que se calla y no expresa sus sentimientos, muy fácilmente cometerá injusticias con los seres que quiere.

Si la situación de rabia, de callarse, de tensión se vuelve permanente y enfermiza, es necesario acudir a la ayuda de un psicólogo. Él nos ayudará a encontrar el camino para retornar a las relaciones sanas, llenas de diálogo y respeto? y sobre todo de amor.

Impresiona ver cómo con tanta frecuencia herimos de palabra y de hecho a nuestros seres queridos y condescendemos con los extraños.

Luz de la calle y oscuridad de la casa, decían también nuestras abuelas.

Samuel Arango M.
Medellín
Publicado el 3 de octubre de 2011 PERIODICO EL COLOMBIANO









sábado, 1 de octubre de 2011

Elija bien, vote bien



Reflexión corta:

Para tener el prestigio de candidato a cualquier elección debe ser un hombre o una mujer bien informado, con opinión, que sea carismático, que tenga conocimiento del municipio, que este bien preparado, que este bien informado (a).

No puede tener opinión en el pueblo, el hombre o mujer que no tiene o no reúna estas condiciones. No puede tomar decisiones, el hombre o mujer que este amarrado a otro, y no pueda decidir libremente, porque no es libre). Elija y Vote bien, y no entregue su voto por un mercado, o porque le van a dar casa, o porque es muy amigo o porque necesita trabajo. No entregue la democracia por un estimulo primario solo hágalo a conciencia. Cuando escoja un candidato y le de su voto a un candidato, recuerde una cosa, de su conciencia depende el desarrollo de su municipio, no se deje manipular, no se deje comprar, no se deje presionar, no se deje amenazar con cuentos raros, no crea en los medios de comunicacion, ni en las encuestas, ya que ellos dirigen y manipulan al electorado para beneficirse de los contratos estatales, no coman cuento, porque los que lo hacen, tienen intereses personales y no colectivos. Elija bien, decida el futuro de su municipio, de su departamento, escogiendo los mejores, y sobre todo sea un buen ciudadano, porque de ello depende el futuro de su pueblo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

TRABAJADORES INDEPENDIENTES AHORA SÍ TIENEN BENEFICIO EN RETENCIÓN EN LA FUENTE


Ley 1450 de 2011

Artículo 173°. APLICACIÓN DE RETENCIÓN EN LA FUENTE PARA TRABAJADORES INDEPENDIENTES. A los trabajadores independientes que tengan contratos de prestación de servicios al año, que no exceda a trescientas (300) UVT mensuales, se les aplicará la misma tasa de retención de los asalariados estipulada en la tabla de retención en la fuente contenida en el artículo 383 del E.T., modificado por la Ley 1111 de 2006.

Con esta nueva disposición, los trabajadores independientes no estarían sujetos a que se les practique retención en la fuente si su ingreso gravable mensual no supera la cuantía de 95 UVT o $2.388.000 para el año 2011, y adicionalmente, se verían beneficiados con una disminución sobre la tarifa de retención aquellos trabajadores independientes cuyo ingreso gravable mensual no supere las 177 UVT o $4.448.000, pues a partir de esa base gravable, la tarifa de retención estipulada en la tabla del artículo 383 terminaría siendo mayor al 10%, por lo tanto, no supondría ningún beneficio.

¿Aplica para todos los Trabajadores Independientes?

Si bien es interesante esta nueva disposición, la norma no es clara en su redacción y se puede prestar para interpretaciones equivocadas.

Nuestra posición respecto a la interpretación de la norma siempre fue la de atender la intención del legislador y no el sentido literal, pues en este caso, la interpretación literal del artículo 173 de la Ley 1450 podría entenderse que aplicaría para cualquier trabajador independiente sin importar la cantidad de contratos por prestación de servicios que tenga simultáneamente, esto por la expresión “contratos” y al no señalar expresamente que aplica únicamente para trabajadores independientes que sean beneficiarios de un (1) solo contrato de prestación de servicios.

Pero si se revisa los textos iniciales del proyecto de Ley del Plan Nacional de Desarrollo, si contenían la restricción de que solo aplicaría para trabajadores independientes que tuvieran un (1) solo contrato de prestación de servicios al año y no contenían la expresión “contratos” sino simplemente “contrato”.

Con el cambio en el texto de la norma, lo que se eliminó fue la restricción que aplicaba el artículo 15 de la ley 1429 de 2010, en el sentido de que el beneficio solo era aplicable a un (1) solo contrato de prestación de servicios al año, restricción que implicaba que si un trabajador independiente era beneficiario de un solo contrato, pero era el segundo o tercer contrato que suscribía en el mismo año, así cada uno de esos contratos no superaran la cuantía de las 300 UVT, solo podría acogerse al beneficio por el primer contrato ya que para los siguientes no le sería aplicable, pero no debe entenderse eliminado el requisito que para acogerse el beneficio, ya no es obligatorio que el trabajador independiente sea beneficiario de un (1) solo contrato de prestación de servicios.


*Gobierno modifica el decreto 2271 de Junio de 2009 reglamentario de la retención en la fuente por salarios y honorarios

Por: actualicese.com Publicado: 30 de septiembre de 2009

Con el Decreto 3655 de Septiembre 23 de 2009 se ha eliminado el límite de 30% por concepto de deducciones con las cuales los asalariados y trabajadores independientes podían rebajar su salario o pago gravable. Eso significará que ahora podrán usar todas las deducciones que les permite la norma, sin tener que conservar ningún límite, y con ello estar sujetos a una menor retención en la fuente

El pasado 23 de Septiembre de 2009 el Ministerio de Hacienda expedió su Decreto 3655 por medio del cual se efectuaron dos importantes modificaciones a la norma que ha estado contenida en el Decreto 2271 del 18 de Junio de 2009 y con el cual se habían hecho importantes reglamentaciones sobre la forma en como Asalariados y Trabajadores independientes pueden disminuir su base mensual de Retenciones en la fuente por salarios y/o servicios y honorarios (consulta nuestro anterior editorial de Junio 29 de 2009 : “Gobierno reglamenta retención en la fuente para asalariados y Trabajadores Independientes”)

Esta vez, con el artículo 1 del decreto 3655 se ha modificado solamente el inciso primero del artículo 3 del decreto 2271. Para que podamos entender el cambio introducido, conviene que contrastemos la forma en como quedaría el texto completo de dicho artículo 3 después de la modificación y la forma en como estaba redactado inicialmente.

Versión que tenía antes de ser modificado

Artículo 3°. Disminución de la base por pagos laborales. El porcentaje a cargo del trabajador en los aportes obligatorios al Sistema General de Seguridad Social en Salud es deducible. Para la disminución de la base de retención en la fuente por el monto del aporte al Sistema General de Seguridad Social en Salud en el porcentaje que corresponde asumir al trabajador, efectuado en el año inmediatamente anterior, el valor a deducir mensualmente será el resultado que se obtenga de dividir el aporte realizado por el trabajador asalariado en el año anterior por doce (12) o por el número de meses a que corresponda, si éstos fueran inferiores a un año.

Cuando se trate del procedimiento de retención número dos (2), el valor que sea procedente disminuir mensualmente, se tendrá en cuenta tanto para calcular el porcentaje fijo de retención semestral, como para determinar la base mensual sometida a retención.

Parágrafo 1. En todo caso para la procedencia de la deducción, los aportes al Sistema General de Seguridad Social en Salud son los efectivamente descontados al trabajador por parte del empleador.

Parágrafo 2. En los casos de cambio de empleador, el trabajador podrá aportar el certificado de los aportes obligatorios para salud efectuados en el año inmediatamente anterior, expedido por el pagador o quien haga sus veces en la respectiva entidad a mas tardar el día quince (15) de abril de cada año

Versión con que queda después del cambio efectuado

Artículo 3°. Deducción de los aportes obligatorios. El valor a cargo del trabajador en los aportes obligatorios al Sistema General de Seguridad Social en Salud es deducible. Para la disminución de la base de retención en la fuente a título de impuesto sobre la renta, el valor a deducir mensualmente se obtiene de dividir el aporte total realizado por el trabajador asalariado en el año inmediatamente anterior o el aporte que aparezca en el certificado vigente entregado por el trabajador, por doce (12) o por el número de meses a que corresponda si es inferior a un año.

Cuando se trate del procedimiento de retención número dos (2), el valor que sea procedente disminuir mensualmente, se tendrá en cuenta tanto para calcular el porcentaje fijo de retención semestral, como para determinar la base mensual sometida a retención.

Parágrafo 1. En todo caso para la procedencia de la deducción, los aportes al Sistema General de Seguridad Social en Salud son los efectivamente descontados al trabajador por parte del empleador.

Parágrafo 2. En los casos de cambio de empleador, el trabajador podrá aportar el certificado de los aportes obligatorios para salud efectuados en el año inmediatamente anterior, expedido por el pagador o quien haga sus veces en la respectiva entidad a mas tardar el día quince (15) de abril de cada año

Se aclara cómo se calcula la reducción de la base cuando ha habido cambio de empleador

Como se ve, la intención de la modificación que se hace al inciso primero del artículo 3 del Decreto 2271 es la dejar en claro que el valor que se podrá restar mensualmente en la base del cálculo de retención sobre salarios por concepto del aporte obligatorio que el asalariado realizó en el año anterior al sistema de salud, no solo aplica cuando se trata de asalariados que continúan teniendo entre un año y otro a un mismo empleador (caso en el cual ese empleador ya conoce cuáles fueron los aportes que le descontó y los dividirá entre 12 o por el número de meses al que corresponda),

Con la frase que le agregan ahora a ese primer inciso (y que la presentamos subrayada), se deja claro que si se trata de un trabajador que cambió de empleador entre un año y otro, en ese caso el cálculo respectivo lo realizará el nuevo empleador tomando el “certificado” emitido por el anterior empleador (ver el parágrafo 2 del artículo), y dividiéndolo también entre 12 o por el número de meses a que corresponde.

Como sea, seguimos pensando (como ya lo dijimos en nuestro anterior editorial), que la norma no debía haber quedando haciendo referencia a que el valor que se puede restar en la base mensual sea el valor que el trabajador pagó a salud en el “año anterior”, pues puede suceder que haya trabajadores que justamente no hayan tenido trabajo en ese año anterior y por tanto, por equidad con ese tipo de trabajadores, lo que se debería restar en todos los casos en la base mensual de retenciones (y que fue lo que se hizo entre julio de 2008 y junio 2009 con la doctrina que tenía la DIAN) sería el aporte que en ese mismo mes del pago le van a descontar con destinación al pago obligatorio de salud.

Y es que cuando se acabe cada año fiscal, y el asalariado esté obligado a declarar renta, la DIAN siempre ha dicho que los aslariados pueden restar, como ingreso no gravado, aquel valor que en el mismo año gravable (y no en el “año anterior”) destinaba como aportes obligatorios al sistema de salud (véase los diseños más recientes del Certificado de Ingresos Laborales, formulario 220, y el numeral 43.9 en la Cartilla instructiva de la DIAN para el Formulario 210 de Declaración de Renta Personas naturales no obligadas a llevar contabilidad). Solo así habría uniformidad entre las depuraciones que mensualmente le realiza su agente de retención y lo que el asalariado hará por su cuenta al finalizar el año para presentar su declaración de renta.

Se elimina el límite máximo de 30% en deducciones con que se pude afectar la base

El segundo cambio que el mismo decreto 3655 le efectuó al Decreto 2271 consistió en derogar el texto del artículo 5 de este último. Dicho artículo decía lo siguiente:

“Articulo 5°. En ningún caso la sumatoria de las deducciones que efectúe un trabajador, para efectos de la retención en la fuente, podrá superar el treinta por ciento (30%) de los ingresos laborales o tributarios del año.”

Como lo habíamos dicho en nuestro anterior editorial, consideramos que la última palabra de esa norma ahora derogada no debía entenderse como “año” sino como “mes”, pues el decreto se refiere a la reducción de la base de retención para asalariados y trabajadores independientes la cual se implica hacer depuraciones cada mes en que se hagan pagos por esos conceptos.

Y mientras estuvo vigente esta norma, quedaba claro entonces que las deducciones con las cuales se podía afectar la base de retención para el asalariado y el trabajador independiente (o sea, los deducciones originadas en pagos obligatorios a salud, o los pagos a entidades de educación superior, o los pagos a salud prepagada, o los intereses en créditos de vivienda, etc; ver art.), y que son distintos de los ingresos no gravados (como el aporte obligatorio y/o voluntario a los Fondos de Pensiones y cuentas AFC) eran deducciones que combinadas no podían exceder del 30% del pago gravable (para entender mejor a qué altura se colocan los “deducciones” en el proceso por ejemplo de una depuración mensual de salarios, consulta nuestra herramienta en Excel: “Modelo para depuración de salarios y obtención de la Retención en la fuente durante 2009 con el procedimiento 1”).

Ahora que ha sido derogado ese límite, podrán entonces los trabajadores independientes y los asalariados usar todas las deducciones que las normas le permiten y sin importar que terminen excediendo el 30% del pago gravable. Eso significará que podrán tener una menor base gravable final y por tanto una menor retención en la fuente mensual.







jueves, 29 de septiembre de 2011

El nuevo poder

Publicado: 2011-09-29T07:00:00


Foto: .

Con la llegada de Juan Carlos Pinzón, Mauricio Cárdenas y Frank Pearl al Gobierno, ya son 9 los economistas dentro del Gabinete del presidente Santos. La influencia de los economistas en la política pública está en un máximo histórico.

Recuadros Más economistas al poder

Muchos han señalado que los recientes nombramientos de Ministros confirman la tendencia del presidente Santos a preferir bogotanos en su gabinete. Al parecer, sin embargo, la preferencia del presidente no solamente tiene un sesgo regional, sino también en lo que se refiere a la formación profesional. Con los nombres de Juan Carlos Pinzón (Defensa) Mauricio Cárdenas (Minas) y Frank Pearl (Ambiente) se completan ya 9 ministros economistas. En un gabinete de 15 puestos, los economistas son una mayoría indiscutible.

Los otros ministros economistas son Beatriz Uribe, en Vivienda; Juan Carlos Echeverry, en Hacienda; Mauricio Santamaría, en Protección; Juan Camilo Restrepo, en Agricultura; Hernando José Gómez, en Planeación Nacional, y Diego Molano, en el ministerio de las TIC. Catalina Crane y Samuel Azout, altos consejeros del Presidente con rango ministerial, son economistas. Y no sobra recordar que el jefe de todos ellos, Juan Manuel Santos, también es economista.

Este patrón tendrá consecuencias sobre la orientación y el estilo del Gobierno. Estos Ministros son tecnócratas; es decir, están en el gobierno fundamentalmente por su dominio de los temas técnicos, incluso por encima de sus inclinaciones políticas. Comparten, además, una orientación que podría llamarse ortodoxa.

Sin embargo, para muchos otros actores importantes en la cosa pública, esa perspectiva de los economistas puede parecer antipática e incluso inconveniente.

Los economistas se forman para entender cómo las motivaciones y decisiones individuales arrojan resultados colectivos. Esa formación les enseña que, con frecuencia, lo que parece intuitivamente cierto para las personas puede resultar inconveniente para la sociedad. Elevar los salarios por encima de la inflación no trae bienestar a los trabajadores, sino que reduce la productividad y eleva el desempleo. Abrir la economía al comercio internacional no debilita las empresas, a la postre aumenta la competitividad y genera más riqueza. Emitir dinero no les facilita la vida a los empresarios, sino que estimula la inflación. La lista de ejemplos de divergencias entre la visión de los economistas y lo que perciben los demás es tan amplia como la propia agenda pública.

Esta diferencia de perspectivas entre los economistas y el resto de los mortales podría llegar a jugar en contra de la efectividad del Gobierno. Los economistas suelen ser vistos como seres fríos, teóricos y distantes de la realidad. Incluso cuando sus ideas son las correctas, la dificultad para transmitir su mensaje y la amplitud de la brecha que se abre entre quienes comparten el lenguaje y los que quedan al margen podría convertirse en un problema importante para que el Gobierno logre los resultados que busca. Será necesario que este selecto equipo de economistas recurra a las lecciones de su propia experiencia y a su sentido común para que logre superar estas barreras y movilizar al país en forma efectiva.

Estilo Santos

A Juan Manuel Santos le gustan los tecnócratas. De hecho, podría decirse que él es primero un tecnócrata y solo después un político, pues en su larga trayectoria en el sector público el único cargo de elección popular que ha desempeñado es la Presidencia de la República. A Santos siempre le ha gustado rodearse de tecnócratas y, en particular, de economistas.

El economista Mauricio Reina, quien trabajó como viceministro de Comercio cuando Santos ocupó esa cartera en el gobierno Gaviria, recuerda que desde la década de los 90 hay un grupo de economistas cercanos al hoy presidente Santos que desde entonces trabaja con él.

Santos fue el primer ministro de Comercio, entidad creada a partir de 1992, y conformó en esa ocasión un equipo de economistas que hasta ese momento se había destacado en la academia y en Fedesarrollo, pero que posteriormente tendría una presencia muy importante en el sector público. Allí estaban Juan José Echavarría (luego miembro de la Junta del Banco de la República), Catalina Crane (quien fue viceministra de Hacienda de Santos durante el gobierno Pastrana y gerente de Procafecol), Patricia Correa (quien sería más tarde Superintendente Bancario) y María Angélica Arbeláez (hoy representante de Colombia ante el FMI).

Más adelante, Santos trabajó de cerca con otros economistas que hoy tienen posiciones destacadas en su gobierno. Juan Carlos Echeverry fue director de Planeación Nacional en el gobierno Pastrana y hoy es Ministro de Hacienda. Juan Carlos Pinzón acompañó a Santos en el Ministerio de Hacienda y también de Defensa y, al llegar al Gobierno, Santos lo nombró primero Secretario General de la Presidencia y luego Ministro de Defensa.

Los economistas que están hoy en el Gobierno podrían ser clasificados en dos grandes grupos: los que vienen de la investigación y la academia, y los que han trabajado durante la mayor parte de sus carreras como directivos en los sectores público y privado.

Entre los primeros se cuentan Juan Carlos Echeverry, Mauricio Cárdenas y Mauricio Santamaría. Los tres se abrieron camino profesionalmente por su capacidad para desarrollar modelos y analizar políticas públicas desde una perspectiva macro. Juan Carlos Echeverry, por ejemplo, fue monitor del curso sobre monetarismo que dictaba Ben Bernanke en la Universidad de New York.

En el segundo grupo están Juan Camilo Restrepo, Frank Pearl, Beatriz Uribe, Juan Carlos Pinzón, Hernando José Gómez y Diego Molano.

Juan Camilo Restrepo es profesional con doble titulación como abogado y economista de la Universidad Javeriana. Es un conocedor de los temas fiscales y agropecuarios. Tuvo que lidiar con dos enormes crisis: el apagón durante el gobierno Gaviria, como Ministro de Minas, y la recesión de 1999, como Ministro de Hacienda de Pastrana. En ambos casos se destacó por sus calidades gerenciales.

Frank Pearl hizo una carrera importante en el sector privado, tanto en McKinsey como en Valorem, y luego se lanzó a la gestión pública, empezando por su rol de Alto Comisionado para la Reinserción.

Todos son economistas, pero acumulan larga experiencia en el manejo de los asuntos públicos y están lejos de ser solamente unos teóricos. Echeverry trabajó hombro a hombro con Santos moviendo la reforma constitucional de regalías en el Congreso bajo el gobierno Pastrana, y logró la aprobación de importantes leyes económicas en el primer año del actual gobierno.

Sin embargo, las brechas entre las perspectivas de los economistas y quienes vienen de otras profesiones persisten y estarán en el centro del escenario. Podrían complicar las cosas en las decisiones por venir.

Tres frentes

Los economistas tienden a ver la sociedad como el resultado de decisiones individuales, movidas por el interés propio y sujetas a restricciones de recursos. Los mercados permiten que los individuos revelen sus preferencias personales a través de los precios y mueven a la sociedad hacia el logro de resultados eficientes.La tarea de gobernar consiste fundamentalmente en diseñar incentivos para inducir a las personas hacia los comportamientos más convenientes para la sociedad, y en equilibrar las cargas para que el objetivo de eficiencia conviva con el de equidad. No hay valores absolutos: una decisión no es buena o mala, los beneficios y costos que se derivan de ella hacen que sea mejor o peor que otras alternativas posibles.

Este marco básico explica, en alta medida, la influencia que pueden llegar a tener los economistas. Más allá de los temas macroeconómicos, la aplicación de estos principios permite tomar decisiones en múltiples campos de política pública. Como afirma el viceministro de Hacienda, Bruce Mac Master, “los economistas hoy tienen mucho poder porque pueden identificar claramente lo que pasa en un sector específico, para regularlo. Hasta no hace mucho tiempo, todos creían que los únicos sectores que necesitaban ser regulados eran telecomunicaciones y servicios públicos. Pero hoy, en muchos aspectos, se necesita regulación”, explica.

Sin embargo, este enfoque con frecuencia choca con la visión del mundo que tienen otros. En particular, las distancias pueden llegar a ser muy grandes frente a los abogados, los políticos y los empresarios, tres actores que serán fundamentales para el logro de los objetivos que se ha planteado el propio gobierno.

Los abogados tienden a concebir la armazón básica de la sociedad desde una óptica de principios y derechos fundamentales. Esto explica los extraordinarios conflictos que se presentan entre economistas y abogados respecto a temas como la salud, la educación y la seguridad. Basta recordar que la Corte Constitucional está obligada a proteger el derecho a la vida como algo inalienable, imprescriptible e irrevocable, sin que la Carta le sugiera que debe pensar en la mejor combinación entre los beneficios y costos económicos que encuentre en su camino.

La distancia entre economistas y abogados en Colombia es extraordinaria. Los economistas colombianos tienden a buscar su formación académica en países anglosajones. Los abogados, en cambio, se mantienen en una tradición latina y buscan su formación en las escuelas jurídicas de Francia, España e Italia. Son dos formas diametralmente opuestas de concebir el ordenamiento institucional de un país. Esto tiene mucho que ver con los grandes conflictos que existen entre economistas y abogados colombianos en temas críticos de política pública.

Los políticos, por su parte, ven al Estado como un problema de seres humanos de sangre caliente, donde el poder lo ganan quienes están cerca de los votantes, logran su empatía y producen resultados. Para un político, decirles a sus electores que lo que ellos ven con sus propios ojos no es más que una ilusión o una intuición equivocada sería el equivalente de un suicidio profesional. Los argumentos de economista sobre la inconveniencia de aumentar los salarios reales, por ejemplo, no serán bienvenidos jamás por ningún empleado que viva de su sueldo. Los políticos lo saben y actúan en consecuencia.

Los conflictos entre la visión de los economistas y los políticos son evidentes en la creciente distancia entre el presidente Santos y el vicepresidente Angelino Garzón. Santos tuvo que echar para atrás el aumento del salario mínimo para este año porque se le estaba enredando la pita en el ámbito político. Muchos vieron esto como un triunfo de Garzón. La reciente intervención pública de Garzón respecto a la medición de la pobreza es otro capítulo de la misma historia: cuando los economistas dicen cosas que la intuición de la gente percibe como falsas, el terreno queda abonado para el avance de los políticos.

Los empresarios, finalmente, ven el mundo como un sitio donde lo más importante es la acción, la toma de riesgos y el logro de resultados concretos. Sin embargo, los empresarios les creen poco a los economistas cuando estos hablan de riesgos. Para los empresarios, hacer caso a los economistas sobre este tema podría ser comparable a tomar clases de natación con profesores que jamás se han metido a una piscina.

Esta distancia puede ser un obstáculo muy importante para el avance de las políticas públicas. En la política de innovación, por ejemplo, el Gobierno parte de una perspectiva desde la cual lo más importante es la provisión de infraestructura (educación, laboratorios, capital semilla). Los empresarios saben que esto es importante, pero ven que al interior de sus organizaciones el tema esencial es avanzar hacia una cultura emprendedora y tomadora de riesgos. Respecto a este punto, sin embargo, los empresarios tienden a pensar que el diálogo con los economistas no les aporta mucho.

La influencia de los economistas en el Gobierno puede ser una cosa buena, pues es verdad que su arsenal de instrumentos analíticos permite aclarar la toma de decisiones en los más diversos ámbitos. El problema podría venir si ellos dejan de considerar otras perspectivas o si desprecian las herramientas e instrumentos que manejan otros. La efectividad de estos economistas en el Gobierno tendrá mucho que ver con su calidad analítica, pero quizás le deberá aún más a su capacidad para respetar, comunicar y convencer, y para incluir en los procesos a los afectados por sus decisiones.











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